Paisaje Australes VII.

jalvarez_delgado

Poeta veterano en el portal
Llegué a Puerto Montt cuando
las nubes grises galopaban hacia el sur
como gacelas locas,
desbocadas.
Me llene del aire marino austral
los sufridos pulmones,
aquella bocanada de oxigeno y yodo humedo
fue como una confesión
que tranquiliza y alivia el alma.
Pase a Angelmo a disfrutar
de la cocina y el menú de mariscos
de un exquisito vino blanco y los tangos,
de la compañía de José
y la charla que rememoran amores combates y dolores.
Caminamos por las calles húmedas
nos trepamos sobre una vieja locomotora
nos fotografiamos y
unos último tragos,
luego me acompañó al transporte que cruza el canal de chacao
Un abrazo y la incertidumbre de volver a encontrarnos.
Sobre la embarcación el viento
me llenaba de golpes el rostro
el rocío que las olas disparaban
bañaban mis cabellos
y un hielo apuñalaba la piel
El azul de mis ojos danzaban junto al verde marino
y me entregaba al vaivén extensivo
como las aguas oceánicas
Que basaban el anaranjado horizonte
en un espectáculo único de esa tarde
Que llamaba a gritos la noche.


junio 89.
 
Fui metiéndome en tus versos como si fuera yo la que estuviera en aquellos paisajes maravillosos y llenos de vida, sentí una sensación de profunda frescura que reparaba mi cuerpo un tanto cansado.
Me gustó este relato.
Un saludo cordial Jalvarez.
 
Llegué a Puerto Montt cuando
las nubes grises galopaban hacia el sur
como gacelas locas,
desbocadas.
Me llene del aire marino austral
los sufridos pulmones,
aquella bocanada de oxigeno y yodo humedo
fue como una confesión
que tranquiliza y alivia el alma.
Pase a Angelmo a disfrutar
de la cocina y el menú de mariscos
de un exquisito vino blanco y los tangos,
de la compañía de José
y la charla que rememoran amores combates y dolores.
Caminamos por las calles húmedas
nos trepamos sobre una vieja locomotora
nos fotografiamos y
unos último tragos,
luego me acompañó al transporte que cruza el canal de chacao
Un abrazo y la incertidumbre de volver a encontrarnos.
Sobre la embarcación el viento
me llenaba de golpes el rostro
el rocío que las olas disparaban
bañaban mis cabellos
y un hielo apuñalaba la piel
El azul de mis ojos danzaban junto al verde marino
y me entregaba al vaivén extensivo
como las aguas oceánicas
Que basaban el anaranjado horizonte
en un espectáculo único de esa tarde
Que llamaba a gritos la noche.


junio 89.
Hermosos paisajes narrados con belleza en tu precioso poema amigo jalvarez. Un abrazo. Paco.
 
Llegué a Puerto Montt cuando
las nubes grises galopaban hacia el sur
como gacelas locas,
desbocadas.
Me llene del aire marino austral
los sufridos pulmones,
aquella bocanada de oxigeno y yodo humedo
fue como una confesión
que tranquiliza y alivia el alma.
Pase a Angelmo a disfrutar
de la cocina y el menú de mariscos
de un exquisito vino blanco y los tangos,
de la compañía de José
y la charla que rememoran amores combates y dolores.
Caminamos por las calles húmedas
nos trepamos sobre una vieja locomotora
nos fotografiamos y
unos último tragos,
luego me acompañó al transporte que cruza el canal de chacao
Un abrazo y la incertidumbre de volver a encontrarnos.
Sobre la embarcación el viento
me llenaba de golpes el rostro
el rocío que las olas disparaban
bañaban mis cabellos
y un hielo apuñalaba la piel
El azul de mis ojos danzaban junto al verde marino
y me entregaba al vaivén extensivo
como las aguas oceánicas
Que basaban el anaranjado horizonte
en un espectáculo único de esa tarde
Que llamaba a gritos la noche.


junio 89.
Bella descripción del paisaje de tu país querido amigo. Un saludo
 
Llegué a Puerto Montt cuando
las nubes grises galopaban hacia el sur
como gacelas locas,
desbocadas.
Me llene del aire marino austral
los sufridos pulmones,
aquella bocanada de oxigeno y yodo humedo
fue como una confesión
que tranquiliza y alivia el alma.
Pase a Angelmo a disfrutar
de la cocina y el menú de mariscos
de un exquisito vino blanco y los tangos,
de la compañía de José
y la charla que rememoran amores combates y dolores.
Caminamos por las calles húmedas
nos trepamos sobre una vieja locomotora
nos fotografiamos y
unos último tragos,
luego me acompañó al transporte que cruza el canal de chacao
Un abrazo y la incertidumbre de volver a encontrarnos.
Sobre la embarcación el viento
me llenaba de golpes el rostro
el rocío que las olas disparaban
bañaban mis cabellos
y un hielo apuñalaba la piel
El azul de mis ojos danzaban junto al verde marino
y me entregaba al vaivén extensivo
como las aguas oceánicas
Que basaban el anaranjado horizonte
en un espectáculo único de esa tarde
Que llamaba a gritos la noche.


junio 89.
Muy lindo lo que has escrito. Comunica paz con un punto de nostalgia. Un abrazo .
 
Un paisaje austral y mágico se recrea de una manera maravillosa en tan bello poema, tus versos danzan en cofradía del viento al vaivén de sueños mojados de crepúsculos y resplandores oceánicos, es un placer disfrutar de tanta y tanta inspiración, le dejo estimado poeta mis saludos afectuosos y mis mejores deseos de que la mejor musa siempre le acompañe para seguir deleitándonos en su pluma ;)
 
Preciosos versos Jalvarez, hay lugares, momentos, compañías e incluso climas, que desatan sentimientos en nosotros, ajustan o desajustan recuerdos en nuestro interior, dejando un leve vestigio de nostalgia en nuestros ojos, un enorme placer leerte, besos.
 
Llegué a Puerto Montt cuando
las nubes grises galopaban hacia el sur
como gacelas locas,
desbocadas.
Me llene del aire marino austral
los sufridos pulmones,
aquella bocanada de oxigeno y yodo humedo
fue como una confesión
que tranquiliza y alivia el alma.
Pase a Angelmo a disfrutar
de la cocina y el menú de mariscos
de un exquisito vino blanco y los tangos,
de la compañía de José
y la charla que rememoran amores combates y dolores.
Caminamos por las calles húmedas
nos trepamos sobre una vieja locomotora
nos fotografiamos y
unos último tragos,
luego me acompañó al transporte que cruza el canal de chacao
Un abrazo y la incertidumbre de volver a encontrarnos.
Sobre la embarcación el viento
me llenaba de golpes el rostro
el rocío que las olas disparaban
bañaban mis cabellos
y un hielo apuñalaba la piel
El azul de mis ojos danzaban junto al verde marino
y me entregaba al vaivén extensivo
como las aguas oceánicas
Que basaban el anaranjado horizonte
en un espectáculo único de esa tarde
Que llamaba a gritos la noche.


junio 89.


No me cabe la menor duda que tienes mirada y pensamiento de poeta, haces de tu recorrido todo un historial de versos hermosos como el mismo paisaje vivido.
Gracias
Jalvarez, por compartirnos tus caminos transitados, un abrazo.
 
Cada momento vivido es gozo al alma, disfrute de cada recorrido
Saludos cordiales poeta jalvarez_delgado
 
Llegué a Puerto Montt cuando
las nubes grises galopaban hacia el sur
como gacelas locas,
desbocadas.
Me llene del aire marino austral
los sufridos pulmones,
aquella bocanada de oxigeno y yodo humedo
fue como una confesión
que tranquiliza y alivia el alma.
Pase a Angelmo a disfrutar
de la cocina y el menú de mariscos
de un exquisito vino blanco y los tangos,
de la compañía de José
y la charla que rememoran amores combates y dolores.
Caminamos por las calles húmedas
nos trepamos sobre una vieja locomotora
nos fotografiamos y
unos último tragos,
luego me acompañó al transporte que cruza el canal de chacao
Un abrazo y la incertidumbre de volver a encontrarnos.
Sobre la embarcación el viento
me llenaba de golpes el rostro
el rocío que las olas disparaban
bañaban mis cabellos
y un hielo apuñalaba la piel
El azul de mis ojos danzaban junto al verde marino
y me entregaba al vaivén extensivo
como las aguas oceánicas
Que basaban el anaranjado horizonte
en un espectáculo único de esa tarde
Que llamaba a gritos la noche.


junio 89.
El Sur, tiene un lugarcito especial en mi corazón, con este hermoso poema ha vuelto a la memoria tan bello paisaje, Angelmó y su paila marina y mil cosas más. Agradecida de poder disfrutar estas letras , es como recorrer de nuevo tan bellos lugares. Un gran abrazo fraterno Querido amigo.
 

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