Paisaje Australes VIII.

jalvarez_delgado

Poeta veterano en el portal
Me duelen éstas tierras,
estas islas,
estos mares
que sumergen
con su mirada extensiva
el horizonte,
este horizonte dolorido,
herido
por un exterminio.
Me vuelvo con toda mi ira
hacia el humano portentoso
hacia el capitalista inescrupuloso,
destructor,
y quisiera dispararle bosques verdes,
lanzas de araucarias,
y ahogarlo bajo las ramas y redes vengativas ,
paralisarlo con el frío de las lluvias
con el soplo oceánico de junio.
Y me duele,
tanto poder
en unos pocos,
y miles y miles de chilotes
desvalidos,
me duele la impotencia
con la cual también vive
el hombre sencillo.
Me hiere venir del continente
y comprobar las devastadas selvas
en las que Soñé penetrar;
los bosques eran manantiales de su propia
sangre
las verdes copas
las cabelleras gigantes
vistiendo de cenizas,
por aquí pasaron
los gigantes motores.
Comprobar los escasos
mariscos y pescados
que puedo encontrar;
quisiera escupirles mejillones
peces y tiburones,
escupirles la fetides
de su extermiño.

Sólo queda un rugido indomable
que sopla sobre las viviendas de alerce
y los palafitos que han salvado
de la orden de erradicar del alcalde,
sólo queda la lluvia persistente
como un llanto desconsolado
implorando por esta tierra.





Castro junio 89.
 
Última edición:
Naturaleza y pasión se confunden en el canto libre de la tierra y el alma, escapando más allá de las fronteras humanas, donde en verdad existe la belleza. ¡Maravilloso poema!. Un placer disfrutar de su exquisita poesía, jalvarez_delgado, reciba la más cordial felicitación y saludo
 
Me duelen éstas tierras,
estas islas,
estos mares
que sumergen
con su mirada extensiva
el horizonte,
este horizonte dolorido,
herido
por un exterminio.
Me vuelvo con toda mi ira
hacia el humano portentoso
hacia el capitalista inescrupuloso,
destructor,
y quisiera dispararle bosques verdes,
lanzas de araucarias,
y ahogarlo bajo las ramas y redes vengativas ,
paralisarlo con el frío de las lluvias
con el soplo oceánico de junio.
Y me duele,
tanto poder
en unos pocos,
y miles y miles de chilotes
desvalidos,
me duele la impotencia
con la cual también vive
el hombre sencillo.
Me hiere venir del continente
y comprobar las devastadas selvas
en las que Soñé penetrar;
los bosques eran manantiales de su propia
sangre
las verdes copas
las cabelleras gigantes
vistiendo de cenizas,
por aquí pasaron
los gigantes motores.
Comprobar los escasos
mariscos y pescados
que puedo encontrar;
quisiera escupirles mejillones
peces y tiburones,
escupirles la fetides
de su extermiño.

Sólo queda un rugido indomable
que sopla sobre las viviendas de alerce
y los palafitos que han salvado
de la orden de erradicar del alcalde,
sólo queda la lluvia persistente
como un llanto desconsolado
implorando por esta tierra.





Castro junio 89.
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¿Porqué será que somos tan tontos de no apreciar todo lo que tenemos?...mientras haya alguien que si lo aprecie aun habrá algo de esperanza. Un abrazo. Es difícil no emocionarse al leer tu poema.
 
Me duelen éstas tierras,
estas islas,
estos mares
que sumergen
con su mirada extensiva
el horizonte,
este horizonte dolorido,
herido
por un exterminio.
Me vuelvo con toda mi ira
hacia el humano portentoso
hacia el capitalista inescrupuloso,
destructor,
y quisiera dispararle bosques verdes,
lanzas de araucarias,
y ahogarlo bajo las ramas y redes vengativas ,
paralisarlo con el frío de las lluvias
con el soplo oceánico de junio.
Y me duele,
tanto poder
en unos pocos,
y miles y miles de chilotes
desvalidos,
me duele la impotencia
con la cual también vive
el hombre sencillo.
Me hiere venir del continente
y comprobar las devastadas selvas
en las que Soñé penetrar;
los bosques eran manantiales de su propia
sangre
las verdes copas
las cabelleras gigantes
vistiendo de cenizas,
por aquí pasaron
los gigantes motores.
Comprobar los escasos
mariscos y pescados
que puedo encontrar;
quisiera escupirles mejillones
peces y tiburones,
escupirles la fetides
de su extermiño.

Sólo queda un rugido indomable
que sopla sobre las viviendas de alerce
y los palafitos que han salvado
de la orden de erradicar del alcalde,
sólo queda la lluvia persistente
como un llanto desconsolado
implorando por esta tierra.





Castro junio 89.
Ayyy Jalvarez palpita el dolor en estas vehementes e intensas letras, clama el corazón de sus gentes y clama el paisaje entristecido ... hasta cuándo las contiendas, la ambición, la lucha por el poder, ayyy hasta cuándo hay que soportar tanta ignonimia, hasta cuándo.... Encantada de leerte siempre, mi querido amigo. Besazos llenos de cariño y de los mejores deseos de dicha para tu hermosa tierra y para sus maravillosas gentes.....muááááááćkssss....
 
Duele la tierra amigo y cada vez más fuerte cuando vemos como se quiebra ante nuestros ojos. Todo tu poema expresa esa furia y fuerza que aborrece la destrucción que ha dejado el hombre. Un gran poema y un hermoso mensaje. Recibe un saludo con abrazo.

Me duelen éstas tierras,
estas islas,
estos mares
que sumergen
con su mirada extensiva
el horizonte,
este horizonte dolorido,
herido
por un exterminio.
Me vuelvo con toda mi ira
hacia el humano portentoso
hacia el capitalista inescrupuloso,
destructor,
y quisiera dispararle bosques verdes,
lanzas de araucarias,
y ahogarlo bajo las ramas y redes vengativas ,
paralisarlo con el frío de las lluvias
con el soplo oceánico de junio.
Y me duele,
tanto poder
en unos pocos,
y miles y miles de chilotes
desvalidos,
me duele la impotencia
con la cual también vive
el hombre sencillo.
Me hiere venir del continente
y comprobar las devastadas selvas
en las que Soñé penetrar;
los bosques eran manantiales de su propia
sangre
las verdes copas
las cabelleras gigantes
vistiendo de cenizas,
por aquí pasaron
los gigantes motores.
Comprobar los escasos
mariscos y pescados
que puedo encontrar;
quisiera escupirles mejillones
peces y tiburones,
escupirles la fetides
de su extermiño.

Sólo queda un rugido indomable
que sopla sobre las viviendas de alerce
y los palafitos que han salvado
de la orden de erradicar del alcalde,
sólo queda la lluvia persistente
como un llanto desconsolado
implorando por esta tierra.





Castro junio 89.
 
Y me duele,
tanto poder
en unos pocos,
y miles y miles de chilotes
desvalidos,
El dolor por la tierra injustamente trabajada por los muchos en beneficio de los pocos, el dolor por los que imponen su poder a otros... sufrir con el que sufre... es cosa de poetas y de benditos "locos". Esos "locos", que tan cuerdos estamos, y sin los cuales, peor sería el mundo para todos.
 
Me duelen éstas tierras,
estas islas,
estos mares
que sumergen
con su mirada extensiva
el horizonte,
este horizonte dolorido,
herido
por un exterminio.
Me vuelvo con toda mi ira
hacia el humano portentoso
hacia el capitalista inescrupuloso,
destructor,
y quisiera dispararle bosques verdes,
lanzas de araucarias,
y ahogarlo bajo las ramas y redes vengativas ,
paralisarlo con el frío de las lluvias
con el soplo oceánico de junio.
Y me duele,
tanto poder
en unos pocos,
y miles y miles de chilotes
desvalidos,
me duele la impotencia
con la cual también vive
el hombre sencillo.
Me hiere venir del continente
y comprobar las devastadas selvas
en las que Soñé penetrar;
los bosques eran manantiales de su propia
sangre
las verdes copas
las cabelleras gigantes
vistiendo de cenizas,
por aquí pasaron
los gigantes motores.
Comprobar los escasos
mariscos y pescados
que puedo encontrar;
quisiera escupirles mejillones
peces y tiburones,
escupirles la fetides
de su extermiño.

Sólo queda un rugido indomable
que sopla sobre las viviendas de alerce
y los palafitos que han salvado
de la orden de erradicar del alcalde,
sólo queda la lluvia persistente
como un llanto desconsolado
implorando por esta tierra.





Castro junio 89.
Me sumo a tu dolor sobre tan magna destrucción de una tierra tan rica que Alberga personas sin escrúpulos , el sucio dinero mancha todo, la corrupta mentalidad también. Un gran abrazo amigo poeta.
 
Me duelen éstas tierras,
estas islas,
estos mares
que sumergen
con su mirada extensiva
el horizonte,
este horizonte dolorido,
herido
por un exterminio.
Me vuelvo con toda mi ira
hacia el humano portentoso
hacia el capitalista inescrupuloso,
destructor,
y quisiera dispararle bosques verdes,
lanzas de araucarias,
y ahogarlo bajo las ramas y redes vengativas ,
paralisarlo con el frío de las lluvias
con el soplo oceánico de junio.
Y me duele,
tanto poder
en unos pocos,
y miles y miles de chilotes
desvalidos,
me duele la impotencia
con la cual también vive
el hombre sencillo.
Me hiere venir del continente
y comprobar las devastadas selvas
en las que Soñé penetrar;
los bosques eran manantiales de su propia
sangre
las verdes copas
las cabelleras gigantes
vistiendo de cenizas,
por aquí pasaron
los gigantes motores.
Comprobar los escasos
mariscos y pescados
que puedo encontrar;
quisiera escupirles mejillones
peces y tiburones,
escupirles la fetides
de su extermiño.

Sólo queda un rugido indomable
que sopla sobre las viviendas de alerce
y los palafitos que han salvado
de la orden de erradicar del alcalde,
sólo queda la lluvia persistente
como un llanto desconsolado
implorando por esta tierra.





Castro junio 89.


Soy muy fan de tus paisajes australes, y sin desmerecer a tus otras series que te convierten en un escritor prolífico, esta es la que más logra empatía con mis sentimientos.
Siempre hay obras que nos llegan profundo, y adoro esta fusión que tan bien llevaste adelante entre los dictados del corazón y del alma, con la geografía y esa maravillosa inmensidad de la tierra amada y a veces doliente.
Admirable.
Un abrazo, feliz semana, amigo.
 
Última edición por un moderador:
Un POEMA GRANDIOSO, cuyo contenido debe importarnos a todos, porque esto ya es un problema mundial. Te felicito por esta denuncia en un foro como este donde hay poetas de alrededor del mundo.

Mi abrazo solidario desde la contaminada Babel de Hierro,

Gladiadora_______________
 

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