Estimado poeta, dado que encuentro algunos aspectos de la puntuación controvertidos, doy paso a mi propuesta:
Ansioso por volver a mi retiro,
levito sobre un limbo fantasmal.
Flotando por un túnel al que miro
en busca de mi espíritu esencial.
Un árido paréntesis respiro
en este laberinto irracional
y apenas, moribundo, ni suspiro
carente de una senda primordial.
Añoro la rutina más sencilla,
rogándole al oído que me absuelva (¿por qué anticipar el objeto indirecto? )
de toda esta andadura y su trasiego.
Espero evaporar mi pesadilla
e imploro que la paz se me devuelva
cubierta con rebrotes de sosiego.
He añadido algunos signos de puntuación, he suprimido una preposición (¿por qué añorar a la rutina cuando se puede añorar la rutina? Es como si nos diera por cantar 'Añoro a la tarde en que nos vimos, a la noche en que nos conocimos' ¿A que no? Pues por lo mismo). Añorar es transitivo y no toma preposición. Ya la pondremos en los casos que el uso la ha convertido, más que en marcador sintáctico, en colocación. Dado que este análisis no es infalible, espero tu propia elaboración para darte el visto bueno, porque la estructura externa del poema pasaría el corte. Y respecto a la anticipación del objeto indirecto en 'rogándole al oído que me absuelva', ¿qué diferencia hay entre esa frase y 'rogando al oído que me absuelva'? Una sílaba de más, justo la que necesitamos para las once sílabas. Es un ejemplo de ripio y de ahí la observación. Los añadidos ripiosos no menoscaban la ideoneidad del texto, pero sí su calidad poética. Un saludo. Luis