Oona
Poeta recién llegado
Para desnudarme del tiempo
y sus personas,
caminaré descalza
sin importarme las espinas
sobre la tierra quemada.
Negras conciencias relamidas
entre las rocas ahumadas,
purificadas por el sol y el rocío helado ¡Magnífico!
Toda la humedad de la brisa
del cercano océano me regresa a mí,
apagando las llamas que ayer me quemaron.
Ahora todo es negro;
al caminar entre las cenizas
crujirán las ramas prietas,
antes de volverse polvo,
aún así,
los recuerdos del monte amarillo
invadirán mi mente.
Para recordar los silencios torcidos
en las ventanillas del tiempo,
y dibujar sombras y claroscuros
con carbones quedados
en la devastación del campo,
que de entre las cenizas
resurgirá con más fuerza.
y sus personas,
caminaré descalza
sin importarme las espinas
sobre la tierra quemada.
Negras conciencias relamidas
entre las rocas ahumadas,
purificadas por el sol y el rocío helado ¡Magnífico!
Toda la humedad de la brisa
del cercano océano me regresa a mí,
apagando las llamas que ayer me quemaron.
Ahora todo es negro;
al caminar entre las cenizas
crujirán las ramas prietas,
antes de volverse polvo,
aún así,
los recuerdos del monte amarillo
invadirán mi mente.
Para recordar los silencios torcidos
en las ventanillas del tiempo,
y dibujar sombras y claroscuros
con carbones quedados
en la devastación del campo,
que de entre las cenizas
resurgirá con más fuerza.
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