Asklepios
Incinerando envidias
Peligra el verso.
Su voz se pierde. Hay demasiado ruido.
Su huella ha comenzado a depender de
condicionales, ausencias y negaciones.
Se hecha de menos la elegancia en
sus presentaciones y la presencia,
siempre necesaria de, al menos,
cierta profundidad.
Ya no es su dibujo fresco y no
hay intención de enseñar.
Se cierran los versos sin decir nada.
Ahora, en esta modernidad, sí que son,
de verdad,malos tiempos para la lírica.
Su voz se pierde. Hay demasiado ruido.
Su huella ha comenzado a depender de
condicionales, ausencias y negaciones.
Se hecha de menos la elegancia en
sus presentaciones y la presencia,
siempre necesaria de, al menos,
cierta profundidad.
Ya no es su dibujo fresco y no
hay intención de enseñar.
Se cierran los versos sin decir nada.
Ahora, en esta modernidad, sí que son,
de verdad,malos tiempos para la lírica.