Poema I (Poemas sin nombre, Noches sin Sombra)

jalvarez_delgado

Poeta veterano en el portal
Huellas que palpitan sobre musgos amarantos
corrientes de pétalos heridos
perfumes de entierros clandestinos
romerías de espíritus errantes
que no encuentran el arma asesina.
El tiempo taciturno
recorre los surcos amarillos en la piel
las dentaduras quebrantadas
el desvanecimiento desenterrado de los cuerpos
las llagas ulcerosas en la sonrisa:
cuando nos devuelven nuestros muertos
gritan impaciente los gorriones desde
el cielo.
Le arrancan las uñas a los rosales
le rasgan el pecho a los girasoles
degüellos a claveles y violetas
y como puñales me hieren las lagrimas
en el desierto.

Los parpados obsesionados con la noche precipitada
observan cadáveres que en su delirio fuman santa yerba
luciérnagas que besan crepúsculos inaccesibles
guerreros vencidos por el ángel oscuro
almas bañadas de fría lluvia.
En un tren interminable
viene bramando la injusticia.


Primer poema del poemario Poemas sin nombre, noches sin sombra.
 
Huellas que palpitan sobre musgos amarantos
corrientes de pétalos heridos
perfumes de entierros clandestinos
romerías de espíritus errantes
que no encuentran el arma asesina.
El tiempo taciturno
recorre los surcos amarillos en la piel
las dentaduras quebrantadas
el desvanecimiento desenterrado de los cuerpos
las llagas ulcerosas en la sonrisa:
cuando nos devuelven nuestros muertos
gritan impaciente los gorriones desde
el cielo.
Le arrancan las uñas a los rosales
le rasgan el pecho a los girasoles
degüellos a claveles y violetas
y como puñales me hieren las lagrimas
en el desierto.

Los parpados obsesionados con la noche precipitada
observan cadáveres que en su delirio fuman santa yerba
luciérnagas que besan crepúsculos inaccesibles
guerreros vencidos por el ángel oscuro
almas bañadas de fría lluvia.
En un tren interminable
viene bramando la injusticia.


Primer poema del poemario Poemas sin nombre, noches sin sombra.


Una nueva colección que trae ímpetu poético Jalvarez, admirable inspiración.
Grato saludarte, un abrazo.
 
Huellas que palpitan sobre musgos amarantos
corrientes de pétalos heridos
perfumes de entierros clandestinos
romerías de espíritus errantes
que no encuentran el arma asesina.
El tiempo taciturno
recorre los surcos amarillos en la piel
las dentaduras quebrantadas
el desvanecimiento desenterrado de los cuerpos
las llagas ulcerosas en la sonrisa:
cuando nos devuelven nuestros muertos
gritan impaciente los gorriones desde
el cielo.
Le arrancan las uñas a los rosales
le rasgan el pecho a los girasoles
degüellos a claveles y violetas
y como puñales me hieren las lagrimas
en el desierto.

Los parpados obsesionados con la noche precipitada
observan cadáveres que en su delirio fuman santa yerba
luciérnagas que besan crepúsculos inaccesibles
guerreros vencidos por el ángel oscuro
almas bañadas de fría lluvia.
En un tren interminable
viene bramando la injusticia.


Primer poema del poemario Poemas sin nombre, noches sin sombra.
Parece que me voy a encontrar con otra cadena de hermosos poemas, grato leerte en este primero que desborda mucha naturaleza, grato leerte
 
Huellas que palpitan sobre musgos amarantos
corrientes de pétalos heridos
perfumes de entierros clandestinos
romerías de espíritus errantes
que no encuentran el arma asesina.
El tiempo taciturno
recorre los surcos amarillos en la piel
las dentaduras quebrantadas
el desvanecimiento desenterrado de los cuerpos
las llagas ulcerosas en la sonrisa:
cuando nos devuelven nuestros muertos
gritan impaciente los gorriones desde
el cielo.
Le arrancan las uñas a los rosales
le rasgan el pecho a los girasoles
degüellos a claveles y violetas
y como puñales me hieren las lagrimas
en el desierto.

Los parpados obsesionados con la noche precipitada
observan cadáveres que en su delirio fuman santa yerba
luciérnagas que besan crepúsculos inaccesibles
guerreros vencidos por el ángel oscuro
almas bañadas de fría lluvia.
En un tren interminable
viene bramando la injusticia.


Primer poema del poemario Poemas sin nombre, noches sin sombra.
Me duelen tus poemas, me llegan porque hablas de tus tierras y lo que está pasando. Un abrazo fraterno.-
 
Le arrancan las uñas a los rosales
le rasgan el pecho a los girasoles
degüellos a claveles y violetas
y como puñales me hieren las lagrimas
en el desierto.
Impresionante poema!!! La justicia de verdad se ha vuelto ciega y ya nada ve, porque la ha comprado la verguenza del poder, en tanto la injusticia corre huyendo sin poder llegar a la frontera de la libertad. ¡Profundos versos! Un verdadero placer disfrutar de su honda, bella y triste poesía, jalvarez_delgado, reciba la más cálida felicitación y saludo.
 
Huellas que palpitan sobre musgos amarantos
corrientes de pétalos heridos
perfumes de entierros clandestinos
romerías de espíritus errantes
que no encuentran el arma asesina.
El tiempo taciturno
recorre los surcos amarillos en la piel
las dentaduras quebrantadas
el desvanecimiento desenterrado de los cuerpos
las llagas ulcerosas en la sonrisa:
cuando nos devuelven nuestros muertos
gritan impaciente los gorriones desde
el cielo.
Le arrancan las uñas a los rosales
le rasgan el pecho a los girasoles
degüellos a claveles y violetas
y como puñales me hieren las lagrimas
en el desierto.

Los parpados obsesionados con la noche precipitada
observan cadáveres que en su delirio fuman santa yerba
luciérnagas que besan crepúsculos inaccesibles
guerreros vencidos por el ángel oscuro
almas bañadas de fría lluvia.
En un tren interminable
viene bramando la injusticia.


Primer poema del poemario Poemas sin nombre, noches sin sombra.
Una vez más tengo en honor y gusto de poder leer uno mas de sus impresionantes obras. Qué arte, qué talento! Me gustó mucho. Un fraterno abrazo.
 
Huellas que palpitan sobre musgos amarantos
corrientes de pétalos heridos
perfumes de entierros clandestinos
romerías de espíritus errantes
que no encuentran el arma asesina.
El tiempo taciturno
recorre los surcos amarillos en la piel
las dentaduras quebrantadas
el desvanecimiento desenterrado de los cuerpos
las llagas ulcerosas en la sonrisa:
cuando nos devuelven nuestros muertos
gritan impaciente los gorriones desde
el cielo.
Le arrancan las uñas a los rosales
le rasgan el pecho a los girasoles
degüellos a claveles y violetas
y como puñales me hieren las lagrimas
en el desierto.

Los parpados obsesionados con la noche precipitada
observan cadáveres que en su delirio fuman santa yerba
luciérnagas que besan crepúsculos inaccesibles
guerreros vencidos por el ángel oscuro
almas bañadas de fría lluvia.
En un tren interminable
viene bramando la injusticia.


Primer poema del poemario Poemas sin nombre, noches sin sombra.

Puede hablar del sufrimiento no solo quien lo ha vivido, sino además quien siente empatía y solidaridad por los que lo atravesaron.
La injusticia es la dueña del mundo y así la relatan tus metáforas que reflejan con arte, precisamente las huellas del dolor.
Buen trabajo, un abrazo.
 

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