Alarido
Poeta asiduo al portal
Como ecos lejanos,
desde otras aguas,
llegan las suaves voces,
tan tranquilas y sabias.
Las que atemperan,
las que orientan,
las que guían,
las que calman.
Lo demás al final se extingue.
Se ahoga sin oxígeno la rabia.
Enmudece el estruendo sin gritos.
Desaparece sin lindes la zarza.
Porque fuimos impostada rabieta,
desmedida, exagerada.
Porque fuimos vana soberbia,
carente, esquivocada.
Porque fuimos chiquillada nimia,
bisoña, verde, temprana.
La que madura al sol.
La que no crece sin savia en rama.
Porque nos enseñó la vida de golpe.
Y nos lo fue recordando la andanza.
Marcándonos con cicatrices.
Los tatuajes del alma.
Por eso comprendemos.
Por eso advertimos
y por eso callamos.
Porque nos atañen.
Porque doblan.
desde otras aguas,
llegan las suaves voces,
tan tranquilas y sabias.
Las que atemperan,
las que orientan,
las que guían,
las que calman.
Lo demás al final se extingue.
Se ahoga sin oxígeno la rabia.
Enmudece el estruendo sin gritos.
Desaparece sin lindes la zarza.
Porque fuimos impostada rabieta,
desmedida, exagerada.
Porque fuimos vana soberbia,
carente, esquivocada.
Porque fuimos chiquillada nimia,
bisoña, verde, temprana.
La que madura al sol.
La que no crece sin savia en rama.
Porque nos enseñó la vida de golpe.
Y nos lo fue recordando la andanza.
Marcándonos con cicatrices.
Los tatuajes del alma.
Por eso comprendemos.
Por eso advertimos
y por eso callamos.
Porque nos atañen.
Porque doblan.
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