angelcesar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy vivo encarcelado perdido entre las rejas
teñidas de dolor, con gritos, con instantes
que desgarran el alma formando unas madejas
de veneno y de sangre con enredos frustrantes.
El ego en la prisión son pupilas perplejas
en guerra contra el tiempo, y las armas errantes
desprovistas de pólvora son heridas complejas
con un halo en la mira que desnuda farsantes.
No existe madrugada . No se aprecia el solsticio
como buen surtidor de momentos en llama
porque todo es oscuro, principio de un suplicio.
Perdí la resiliencia , se hizo hilachas la trama
de futuros proyectos. No es justo el sacrificio
si el ardor es profundo cegando el panorama.
teñidas de dolor, con gritos, con instantes
que desgarran el alma formando unas madejas
de veneno y de sangre con enredos frustrantes.
El ego en la prisión son pupilas perplejas
en guerra contra el tiempo, y las armas errantes
desprovistas de pólvora son heridas complejas
con un halo en la mira que desnuda farsantes.
No existe madrugada . No se aprecia el solsticio
como buen surtidor de momentos en llama
porque todo es oscuro, principio de un suplicio.
Perdí la resiliencia , se hizo hilachas la trama
de futuros proyectos. No es justo el sacrificio
si el ardor es profundo cegando el panorama.