Abril es un mes que antaño, en España, estaba asociado a la lluvia: En Abril, aguas mil.
Pero hoy en día, gracias a la incipiente contaminación medio-ambiental, Abril será seco.
Cálido.
Febril.
Para colmo, con el Corona-Virus de Wuhán, que también es un producto humano ( al igual que la Revolución Industrial, el abuso de la fuerza motriz que proporciona el petróleo, o las constantes guerras, por motivos religiosos o económicos ), Abril pasará a llamarse Cerral.
Porque estamos en cuarentena, sin salir de casa.
Es decir que morir no es destrucción.
Morir es transmutación, y la expectativa del comienzo de un nuevo ciclo.
Una nueva vida, quizá en otro planeta habitado, bajo la batuta de otro arquetipo humanoide, reptiliano, vegetal inteligente, insectoide o simiesco, o parecido al delfín, etc.
Pero bueno, son ciclos de nacimientos y muertes, en una escuela de aprendizaje, llamada Cosmos.
En pro de la evolución, o el perfeccionamiento de cada pequeño espíritu.
Para que emprenda su regreso al hogar, que no deja de ser el cielo.
Pero ese cielo, los creó imperfectos.
Luego por tanto, si la perfección es dinámica, y no tan estática como nos gustaría, los espíritus, recién creados, son muy estáticos. No quieren cooperar. No necesitan trabajar. O al menos, no se ven involucrados en ninguna empresa. Por eso, se parecen a un...
Vago.