Nýcolas
Poeta asiduo al portal
Todas las personas parecen saber la verdad, pero se niegan a creerla, no porque sea esencialmente increíble, sino porque increíblemente es real. Si cualquier ser humano ajeno al poder económico mundial pudiera contemplar sólo un minuto de la gran injusticia, la gran estafa, el gran fraude llevado a cabo tras siglos en el mundo, el terrible atentado en contra de la humanidad, entraría en un estado superior a la crisis, entraría en un estado de revolución. Si el mundo entero fuese capaz de sumergirse en semejante abismo, el mundo entero cambiaría súbitamente, produciéndose en modo inevitable: la última gran revolución. Pero semejante emprendimiento es prácticamente imposible, puesto que a través de tiempos nos han contaminado el alma desde sus entrañas, siendo por ello el actual proceso de cambio el único: a paso lento; pero seguro. Sólo un segundo de luz, ¡ah!, si eso fuese posible. Pero la luz se busca en las tinieblas, y son tan pocos quienes se animan a descender. Para el resto: las ilusiones espirituales: el cielo, el otro mundo, y todas esos productos fármacos del alma que no hacen más que adormecerla. Una mirada detrás de todos los sueños, estando allí abajo, donde las luces no tocan el suelo, y el mundo renacerá junto a un nuevo ser humano.