Alejandro Padilla
Poeta recién llegado
Amada, a exhumarte han ido los romanos,
en presta procesión de grave pasamiento,
llevaban boina, botas, y el rifle entre las manos;
vaticinaba el cielo un gris presentimiento.
Aquella común fosa, la arruga de los llanos,
guardaba de tu cuerpo el temporal segmento,
buscaron en aquesa tus restos, fueron vanos,
¡pues eras ya, amada, tan solo pensamiento!
Tu beso, tu promesa... y tú has ascendido.
Te dije: la República, la guerra, liberarnos.
Dejásteme tus vestes, tu bergmann, te has ido.
Lo sé, regresarás, y de nuevo encontrarnos,
mas yo, este domingo de Pascuas, te lo pido:
no vuelvas, amor mío, si no para salvarnos.
en presta procesión de grave pasamiento,
llevaban boina, botas, y el rifle entre las manos;
vaticinaba el cielo un gris presentimiento.
Aquella común fosa, la arruga de los llanos,
guardaba de tu cuerpo el temporal segmento,
buscaron en aquesa tus restos, fueron vanos,
¡pues eras ya, amada, tan solo pensamiento!
Tu beso, tu promesa... y tú has ascendido.
Te dije: la República, la guerra, liberarnos.
Dejásteme tus vestes, tu bergmann, te has ido.
Lo sé, regresarás, y de nuevo encontrarnos,
mas yo, este domingo de Pascuas, te lo pido:
no vuelvas, amor mío, si no para salvarnos.
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