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Rincón de Poetas mujeres 2021

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Gloria Fuertes García (Madrid, 28 de julio de 1917- Madrid, 27 de noviembre de 1998) fue una poetisa española incluida en la ‘Generación del 50’, posterior al movimiento literario de la primera generación de posguerra. Su labor poética se vio reforzada en España a partir de los años 1970 por sus colaboraciones en programas infantiles y juveniles de Televisión Española como Un globo, dos globos, tres globos o La cometa blanca. En su poesía defendió el feminismo, el pacifismo y el medio ambiente. En 2017, con motivo de la celebración del centenario de su nacimiento se reivindicó su papel en la poesía española del siglo. Era amada por el pueblo y se convirtió en una referencia para la literatura posterior.


Autobiografía


Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.
Escribo por las noches
y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.

«Nací sin una peseta. Ahora, después de cincuenta años de trabajar, tengo dos». Así termina esta genial autobiografía de la poeta Gloria Fuertes para este 10 de abril.
"Yo era una niña con zapatos rotos y algo triste porque no tenía muñecas (2)"
"Mi madre no me dejaba leer porque éramos pobres; me tenía que esconder porque si no me pegaba, pero mi padre era diferente, era el único que leía en casa” (12).

"Nosotras, las tristes mujeres que escribimos (…) / No vamos a la lucha, vamos al silencio. // Nosotras escribimos de noche y a escondidas, / entre hijo y aguja por entre los pucheros (26)

YO,PACIFISTA.

La Guerra terminó de reforzar la posición pacifista y anti-violenta de Gloria Fuertes ante la vida (27). Se quedó en apenas 40 kilos de peso (28) y vio las miserias de un conflicto que dejaría traumatizada a la sociedad española por varias décadas. Sus poemas reflejaban las experiencias traumáticas de seres marginales, en especial de mujeres, como aquellas viudas o casadas con maridos en la cárcel, que se vieron obligadas a ejercer la prostitución para salir adelante (29). O los niños famélicos (30) y, en especial, el miedo y el temor que acompañaría a la población tanto desde la censura como desde la represión.

https://khronoshistoria.com/gloria-fuertes/


Poema Y No Sé Por Qué de Gloria Fuertes


Estoy triste… y no sé por qué;
he bebido amor,
y aún tengo sed.
Estoy sola… y no sé por qué
quisiera saberlo,
mas no lo diré…
Estoy sola y no sé por qué,
quisiera besar,
y no sé a quién.
Estoy enamorada… y no sé de qué.
Quisiera saberlo…
y no puede ser.
Estoy triste y sola…
y no sé por qué.


UTOBIO

Yo de pequeña quería ser monja

y mi padre (que era muy republicano)

me pegaba cada vez que lo repetía.

Yo de pequeña quería ser puta

y mi madre (que era muy beata)

me pegaba cada vez que lo repetía.

=

Yo de pequeña quería ser huérfana

y mis padres me pegaban

cada vez que lo repetía.



=

Yo de pequeña quería ser poeta

y la vida me pegaba.

¡Pero conseguí serlo!


Poema Todo El Pasado


Todo el pasado se quiere apoderar de mí
y yo me quiero apoderar del futuro,
me dislocan la cabeza para que mire atrás
y yo quiero mirar adelante.

No me asustan la soledad y el silencio,
son los lugares preferidos de Dios
para manifestarse.

Mi eterna gratitud a los que me quieren,
siempre les recordaré a la hora del sol.

No puedo detenerme,
perdonad, tengo prisa,
soy un río de fuerza, si me detengo
moriré ahogada en mi propio remanso.
 
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Georgina Herrera

Georgina Herrera. Poetisa cubana que cultiva la poesía afrocubana y el tema de lo femenino.

Trayectoria literaria
Comienza a publicar a los 16 años, en periódicos y revistas de La Habana.

Desde 1962 trabaja en la emisora Radio Progreso, donde escribe novelas, cuentos y teatro. Tanto en la literatura como en la radio ha recibido premios y distinciones; también trabaja para la televisión.

En toda su obra abunda la temática feminista. Ha participado en diferentes eventos nacionales e internacionales, en los que aborda precisamente este tema, poniendo especial énfasis en la mujer negra, sobre cuyos orígenes investiga actualmente.

Su poesía ha sido traducida a varios idiomas, incluida en Antologías y se estudia en Universidades en Inglaterra, Estados Unidos y Canadá. Pertenece a la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEA
C).


A finales del año pasado, nacía Libros de la Libélula Nómada, una nueva editorial de poesía que estrena su catálogo con una antología de la poeta afrocubana Georgina Herrera (1936). La selección, hecha por la autora, viene precedida de un prólogo de Aída Elizabeth Falcón Montes, experta en su obra, que da las coordenadas de la antología: cuerpo, identidad negra, maternidad y diálogo con los márgenes de la historia oficial cubana de la segunda mitad del siglo pasado. Además de escoger poemas de cada uno de sus libros, la poeta ofrece también varios inéditos en libro.

El empeño de Georgina Herrera es el de quien expresa en sus poemas el proceso de todas las conciencias, y lo hace con una voz personalísima en la poesía cubana en la que la línea sencilla, los colores, sabores y olores, la naturaleza y el ritmo componen un espacio vívido para el desarrollo de los temas. Estas conciencias se expresan en una voz que es plural, que es voces, que desde el re-conocimiento de sí mira hacia las mujeres negras en un arco temporal de África al hoy, con unas cuantas revoluciones a cuestas. La de tomar la voz y contarse fuera de todo discurso que oprime en la violencia explícita o en el estándar del discurso igualitario que rehúye los problemas es, sin duda, la más importante.

Escribe Georgina Herrera desde su piel negra, con su historia a cuestas, con su pobreza a cuestas; desde un cuerpo que rechaza las categorías impuestas y explora espacios del afecto y la ternura desde una aguda conciencia feminista. La maternidad es física, va hacia el pasado propio pero también hacia el presente, y es a la vez escritural. La poesía de Herrera funda, desde la pluralidad, la voz y la imagen de las mujeres negras de Cuba lejos de los prismas y tópicos coloniales mantenidos todavía hoy, además de indagar en las relaciones madre-hija y asentar la reflexión y la construcción poética desde la autoconciencia.

El amor, como hilo de vida que puntea esa mirada que da título al libro, es a veces familiar, otras sexual, en ocasiones contemplación plena de la naturaleza. Del pueblo pequeño, la niña curiosa que escribió radionovelas para vivir en La Habana y luchar contra su ausencia representativa en la cultura de la revolución, no pierde de vista lo que sucede alrededor: ojos abiertos a la vida, en realidad, ojos que reconocen desde el propio ejercicio de narrarse, de darse voz. Una desheredada no espera que grácilmente le sea concedido el lugar, hace valer e inscribe, genealógica, su experiencia y su canto. La monografía recientemente publicada por Falcón Montes lleva por título dos versos de la propia Herrera elocuentes en este sentido: “vencida a veces, / nunca prisionera”. Y siempre, añado, en la batalla.


MAMI
El día es propicio
para salvar distancias.
Hasta las nuestras.
Por eso te llamo
con un apodo familiar y antiguo.
Puede
Empezar ya en ti el asombro desde
el sitio en que estás por estas
cosas que vas a oír.
¿Cómo pudo existir tan grande espacio
entre las dos? ¿Cómo
vivimos tantos años sin que nada
fuese a ambas común?
Ahora
es que puedo entender. Y te agradezco
el desamor, la angustia,
el desamparo. Y
la total ausencia de esa sustancia
elemental que me hace
vivir sin nadie, en medio
de mil manos, deseando
una mano que impida
mi perenne caída inevitable.



EPITAFIO EN LA TUMBA DE MARÍA

¿Qué hizo de ti la voluntad del hombre?
¿A qué mínimo polvo te redujo
negándote el derecho
a concebir por obra y gracia
del arrebato y la ternura,
siempre
naciendo de la mujer
como sus propios hijos?

SOBRE EL POETA, EL AMOR, LA POESÍA

Los poetas
hacemos democracia con la intimidad.
Quitamos falsos techos,
abrimos las ventanas,
descorremos
cerrojos fabulosos…
Surge así el poema,
nuestro modo
de hacer saber hasta qué punto hicimos grandes
a momentos, a seres tan pequeños.

Autorretrato

Figura solitaria transitando
un camino inacabable
Sobre los hombros lleva
su mundo:
trinos,
sueños,
cocuyos
y tristezas.

Y SIEMPRE ES HOY

Así, de pronto, supe que

tengo una garza herida en las dos alas

dentro del corazón.

Con sus dos alas rotas

no puede alzarse, pero vive.

Me es útil. Añora el agua. Por ella

a veces lloro largo rato, a ver si cree

que tiene cerca el mar.

No le he visto el color, pero la siento

de un leve gris. Le canto

para que duerma y nunca

duerme recordándome cosas.

Con sus plumas me susurra:

“Hoy es día de amar

y siempre es hoy”.

Otras veces me dice

que un búho huérfano y enfermo

aconseja a los hombres

que besan sin amor a las muchachas.
 

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Julia Otxoa (San Sebastián, 13 de marzo de 1953) es una poeta, narradora y artista plástica española. Pertenece a la generación de jóvenes que consolidaron el género microrrelato en España, en cuya obra confluyen corrientes artísticas como surrealismo, el existencialismo y la literatura del absurdo. Su extensa obra, con más de 30 libros publicados, ha sido traducida a varios idiomas y recibido numerosos premios.

Las primeras, y abundantes,2 publicaciones lo son en el ámbito de la poesía, que será la base de todas sus posteriores líneas de trabajo. Ella misma esclarece esta diversidad de disciplinas con la metáfora visual del tronco del árbol y sus distintas ramas. Sobre la percepción poética de la realidad como universo susceptible de fabulación,3 construirá el microrrelato y relato, figurando en este apartado como una de las escritoras más destacadas del panorama actual.4 Otxoa pertenece a la generación de jóvenes que consolidaron el género microrrelato en España,5 en cuya obra confluyen corrientes artísticas como surrealismo, el existencialismo y la literatura del absurdo, sin adherirse a ninguno de ellos de forma fiel, consiguiendo una voz personal.2 Completa su obra con relato infantil, poesía visual, fotografía, ensayo y artículos periodísticos.

Los conceptos transversales que determinan su singularidad surgen de la repulsa consciente de las verdades absolutas, de todo aquello que sea cerrado, acabado o inmutable. Como alternativa, defiende modos de pensamiento y vida relacionados con la idea de extranjería -sé que moriré extranjera-, estar fuera del centro, la heterodoxia y una experimentación continua que impida la repetición y el acomodamiento. Vida, identidad, pensamiento y creación siempre en construcción. Quizá uno de los conceptos más llamativos sea su defensa de la "identidad nómada". Una identidad sin acabar, mutable, peregrina, o incluso la propuesta de una identidad múltiple, que permita el acceso o la comprensión del "otro", de "lo otro".2

Para cuestionar la realidad invisible de lo cotidiano, abraza el humor, la ironía, el absurdo, el juego o la sorpresa.2 De tal modo que el componente humorístico o la hipérbole, le permite una doble acción: mirar la realidad más cruda de forma indirecta y reflexionar sobre ella de forma directa.

Como método, elige la contemplación, sin prisa, de toda realidad circundante. Con lentitud porque la profundidad está reñida con el vértigo de la producción. Desde ella, con una mirada irónica y crítica, busca "dar otro significado a lo que vemos con los ojos, habitualmente".3 En sus textos, defiende un ser humano libre, aunado con la naturaleza,6 y muestra las consecuencias de una sociedad violenta y materialista. Su compromiso ético posiciona a la autora al lado de las víctimas de la toda barbarie (Hannah ¿Cómo fue posible para ti relatar el horror?),7 y al lado de la Memoria Histórica,8 (Balbino García Albizu, abuelo de la autora, fue fusilado en Urbasa, en 19369). Ello no impide que defienda la alegría4 como componente vital, por su dinamismo y gran carga de profundidad. La alegría, dice, es saludable para las ideas y rompe los esquemas asnales del verdugo, en los que tan cómodamente pacen pureza y ortodoxia. Alegría y humor como actitud poética relativizan la seriedad demasiado trágica y permiten sobrellevar la adversidad.10


Poesía
La nieve en los manzanos
(Selección)
Julia Otxoa

Tengo frío junto a los estandartes
Tengo frío junto a los estandartes,
el rumor de sus himnos

hiela mi corazón
como la negra memoria
de una guerra perpetua.


Intentando vivir
¡Este es mi tiempo!
ha dicho Caín,
y la gente asustada se ha ido por ahí
intentando vivir,
navegando con sus barquitas de colores
por las calles inundadas de llanto.
El pulso de los muertos

El pulso de los muertos
retumba insoportable
en los armarios,

ya no sabemos dónde guardar
nuestra comida hecha de relámpagos.
Abrasados en llanto,
El menor de los pájaros
es más fuerte que nosotros.


Cuando la lluvia se ha ido
En medio de todo esto
los niños siguen arrojando
sus caídos dientes a la luna
suplicando nuevos alfabetos de hueso
para nombrar la vida.

Dos mariposas blancas
Aquella noche la abuela trajo dos mariposas blancas
y las colocó sobre los ojos del durmiente,
más tarde, cuando tras la cabeza de la luna
asomó frío el aullido del lobo,
los sueños de aquel hombre
que dormía bajo las mariposas,
nos ayudaron a crecer en la serenidad.

El enemigo
El enemigo se ha ido sin darle caza,
¿Quién lo ha visto?
Dijo el bárbaro.

¿Era zorro?
¿Serpiente?
¿Búfalo o rinocerontes?

Era una pulga.
Contestó el otro bárbaro,
Una maldita pulga de esas ilustradas.


Guarida de Huracanes
¿Ves ese derruido muro?
¿Ese huerto arrasado?
En el pasado fue fortaleza de árboles y agua,
hubo en él un jardinero que cultivó preguntas,

cosechando un tiempo claro
en el que éramos sin miedo y sin guardianes.
Hoy estas ruinas secas son guarida de huracanes,
en ellas ríen desmedidamente todos los enterradores.

No de este modo

No será desde luego
hundiendo el tenedor
en el corazón de las golondrinas
como nos alimentaremos de libertad.

 

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Julia Otxoa (San Sebastián, 13 de marzo de 1953) es una poeta, narradora y artista plástica española. Pertenece a la generación de jóvenes que consolidaron el género microrrelato en España, en cuya obra confluyen corrientes artísticas como surrealismo, el existencialismo y la literatura del absurdo. Su extensa obra, con más de 30 libros publicados, ha sido traducida a varios idiomas y recibido numerosos premios.

Las primeras, y abundantes,2 publicaciones lo son en el ámbito de la poesía, que será la base de todas sus posteriores líneas de trabajo. Ella misma esclarece esta diversidad de disciplinas con la metáfora visual del tronco del árbol y sus distintas ramas. Sobre la percepción poética de la realidad como universo susceptible de fabulación,3 construirá el microrrelato y relato, figurando en este apartado como una de las escritoras más destacadas del panorama actual.4 Otxoa pertenece a la generación de jóvenes que consolidaron el género microrrelato en España,5 en cuya obra confluyen corrientes artísticas como surrealismo, el existencialismo y la literatura del absurdo, sin adherirse a ninguno de ellos de forma fiel, consiguiendo una voz personal.2 Completa su obra con relato infantil, poesía visual, fotografía, ensayo y artículos periodísticos.

Los conceptos transversales que determinan su singularidad surgen de la repulsa consciente de las verdades absolutas, de todo aquello que sea cerrado, acabado o inmutable. Como alternativa, defiende modos de pensamiento y vida relacionados con la idea de extranjería -sé que moriré extranjera-, estar fuera del centro, la heterodoxia y una experimentación continua que impida la repetición y el acomodamiento. Vida, identidad, pensamiento y creación siempre en construcción. Quizá uno de los conceptos más llamativos sea su defensa de la "identidad nómada". Una identidad sin acabar, mutable, peregrina, o incluso la propuesta de una identidad múltiple, que permita el acceso o la comprensión del "otro", de "lo otro".2

Para cuestionar la realidad invisible de lo cotidiano, abraza el humor, la ironía, el absurdo, el juego o la sorpresa.2 De tal modo que el componente humorístico o la hipérbole, le permite una doble acción: mirar la realidad más cruda de forma indirecta y reflexionar sobre ella de forma directa.

Como método, elige la contemplación, sin prisa, de toda realidad circundante. Con lentitud porque la profundidad está reñida con el vértigo de la producción. Desde ella, con una mirada irónica y crítica, busca "dar otro significado a lo que vemos con los ojos, habitualmente".3 En sus textos, defiende un ser humano libre, aunado con la naturaleza,6 y muestra las consecuencias de una sociedad violenta y materialista. Su compromiso ético posiciona a la autora al lado de las víctimas de la toda barbarie (Hannah ¿Cómo fue posible para ti relatar el horror?),7 y al lado de la Memoria Histórica,8 (Balbino García Albizu, abuelo de la autora, fue fusilado en Urbasa, en 19369). Ello no impide que defienda la alegría4 como componente vital, por su dinamismo y gran carga de profundidad. La alegría, dice, es saludable para las ideas y rompe los esquemas asnales del verdugo, en los que tan cómodamente pacen pureza y ortodoxia. Alegría y humor como actitud poética relativizan la seriedad demasiado trágica y permiten sobrellevar la adversidad.10


Poesía
La nieve en los manzanos
(Selección)
Julia Otxoa

Tengo frío junto a los estandartes
Tengo frío junto a los estandartes,
el rumor de sus himnos

hiela mi corazón
como la negra memoria
de una guerra perpetua.


Intentando vivir
¡Este es mi tiempo!
ha dicho Caín,
y la gente asustada se ha ido por ahí
intentando vivir,
navegando con sus barquitas de colores
por las calles inundadas de llanto.
El pulso de los muertos

El pulso de los muertos
retumba insoportable
en los armarios,

ya no sabemos dónde guardar
nuestra comida hecha de relámpagos.
Abrasados en llanto,
El menor de los pájaros
es más fuerte que nosotros.


Cuando la lluvia se ha ido
En medio de todo esto
En medio de todo esto
los niños siguen arrojando
sus caídos dientes a la luna
suplicando nuevos alfabetos de hueso
para nombrar la vida.

Dos mariposas blancas
Aquella noche la abuela trajo dos mariposas blancas
y las colocó sobre los ojos del durmiente,
más tarde, cuando tras la cabeza de la luna
asomó frío el aullido del lobo,
los sueños de aquel hombre
que dormía bajo las mariposas,
nos ayudaron a crecer en la serenidad.

El enemigo
El enemigo se ha ido sin darle caza,
¿Quién lo ha visto?
Dijo el bárbaro.

¿Era zorro?
¿Serpiente?
¿Búfalo o rinocerontes?

Era una pulga.
Contestó el otro bárbaro,
Una maldita pulga de esas ilustradas.


Guarida de Huracanes
¿Ves ese derruido muro?
¿Ese huerto arrasado?
En el pasado fue fortaleza de árboles y agua,
hubo en él un jardinero que cultivó preguntas,

cosechando un tiempo claro
en el que éramos sin miedo y sin guardianes.
Hoy estas ruinas secas son guarida de huracanes,
en ellas ríen desmedidamente todos los enterradores.

No de este modo

No será desde luego
hundiendo el tenedor
en el corazón de las golondrinas
como nos alimentaremos de libertad.

Querida Isabel

Que bueno saberte y compartiendo a esta excelente poeta, que se suma en este espacio para leer y releer.
Me permito traer un par de sus microrrelatos. Muy buenos!

Un abrazo agradecido por el buen momento de lectura
Camelia

CUESTIÓN DE ORGULLO
Realmente aquel hombre se obstinaba en no querer entender, mientras enfurecido me daba puntapiés en las costillas y riñones, me insultaba y me perseguía por toda la casa, incapaz de soportar la idea de esposo abandonado. Yo no me defendía, sabía perfectamente que hubiera podido cortarle la yugular con la velocidad de un rayo, pero en el fondo me daba lástima, ya que en cuanto se cansara y dejara de golpearme, yo también me iría dejándole totalmente solo. Porque ningún perro de mi categoría soportaría vivir con un dueño que no le permite contemplar escondido tras las cortinas del dormitorio como su mujer se desnuda todos los días.

TIENDA DE BROMAS
Ante mi asombro, ya que para nada estábamos en carnaval, aquel hombre alto y flaco vestido de negro , con cara de funeral, entró "en la famosa tienda de bromas " El rey de las fiestas", saliendo al poco tiempo transformado, luciendo una ostentosa nariz roja y unos grandes mostachos color naranja, su cabeza cubierta por uno de esos gorritos de chino mandarín. Sin embargo, fijándose en él con detenimiento se observaba fácilmente que la seriedad de su rostro no había variado en absoluto, lo seguí durante unos minutos, pero pronto lo perdí de vista entre las nubes de turistas que aquellos días abarrotaban la ciudad. Volví a mi trabajo de portero y me olvidé del asunto hasta que meses más tarde, en la consulta de ingresos del hospital, reconocí las facciones de aquel hombre serio, tremendamente pálido, en el rostro del cirujano que iba a realizar con mi dañado corazón, una delicada operación a vida o muerte.
 
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Infancia con mi madre

Hermoso poema de principio a fin. Te felicito. Encantada de leerte. Sslufos vordisles.


Recuerdo cuales fueron las rutinas
de nuestra casa llena con tu esencia,
voces que no supieron ser mezquinas
creciendo sanas por tu providencia.
Grabadas se quedaron en retinas
rendidas a tu cálida presencia.
Apenas si me basta breve pausa
para volver atrás por justa causa.

La radio con volumen estridente,
el agudo silbido de teteras,
el aroma del pan aún caliente,
las alarmas de risas tempraneras.
Le quitabas frazadas al durmiente,
anunciaban tus faldas primaveras,
leyendo la cartilla a mis hermanos.
Tus piernas hasta el cielo, meridianos.

Al pasar amoldado de estaciones
estrujaban tus manos al invierno,
silbabas, nunca supe qué canciones,
con gracia rechazabas lo moderno.
Tendías ropa bajo nubarrones,
desplegabas tu encanto, don materno.
Las tinajas de piedra estaban llenas,
las llaves goteaban por tus venas.

Ahogaban sonidos y hasta gritos
en paredes contiguas problemáticas.
Con interés veías mis escritos,
mis pequeñas hazañas matemáticas,
mis diseños de mundos infinitos.
¿Fueron motivos para tus orgullos?
¿Eran mis sueños copias de los tuyos?

En el patio tan lleno de tesoros,
chicos, grandes, plumíferos, peludos
perros, gatos, gallinas, patos, loros,
hormigas, moscas, grillos y zancudos.
A todas horas se escuchaban coros
que con el tiempo se quedaron mudos.
Coronaban a veces los ramales,
gorriones, golondrinas y zorzales.

Escogida y nutrida plantación
a base de natura, recetario,
aguas de menta, toronjil, cedrón,
un enfermo pasaba por usuario,
poleo y té con gotas de limón,
al rescate secreto milenario.
Adiós indigestión febril resfrío,
de vuelta al ruedo con un nuevo brío.

La mesa fue testigo con los años
del desfile de sillas y utensilios,
de manteles que luego fueron paños,
sentados viendo series, los idilios,
con tanto personal y pocos baños,
sobraban tus cuidados, tus auxilios.
Y nos quedábamos así dormidos,
envueltos otra vez en nuestros nidos.

Aprendimos de ti la austeridad,
del sencillo pasar sin tontos lujos.
Ir por la luz en vez de oscuridad,
abrir ventanas como hacer dibujos
cada vez con mayor complejidad,
héroes enfrentados a sus brujos
Visto así, tu cariño fue palpable
y fue el amor tu cara más amable.

Cedieron tus tutelas a pizarras,
en los libros estaban las respuestas,
con la mente doblábamos las barras
de falsas enseñanzas o supuestas.
Lento fuiste soltando las amarras,
sabías de tus prácticas modestas.
De la infancia quedaba suave título
cerrándose con él mejor capítulo.

 
Querida Isabel

Que bueno saberte y compartiendo a esta excelente poeta, que se suma en este espacio para leer y releer.
Me permito traer un par de sus microrrelatos. Muy buenos!

Un abrazo agradecido por el buen momento de lectura
Camelia

CUESTIÓN DE ORGULLO
Realmente aquel hombre se obstinaba en no querer entender, mientras enfurecido me daba puntapiés en las costillas y riñones, me insultaba y me perseguía por toda la casa, incapaz de soportar la idea de esposo abandonado. Yo no me defendía, sabía perfectamente que hubiera podido cortarle la yugular con la velocidad de un rayo, pero en el fondo me daba lástima, ya que en cuanto se cansara y dejara de golpearme, yo también me iría dejándole totalmente solo. Porque ningún perro de mi categoría soportaría vivir con un dueño que no le permite contemplar escondido tras las cortinas del dormitorio como su mujer se desnuda todos los días.

TIENDA DE BROMAS
Ante mi asombro, ya que para nada estábamos en carnaval, aquel hombre alto y flaco vestido de negro , con cara de funeral, entró "en la famosa tienda de bromas " El rey de las fiestas", saliendo al poco tiempo transformado, luciendo una ostentosa nariz roja y unos grandes mostachos color naranja, su cabeza cubierta por uno de esos gorritos de chino mandarín. Sin embargo, fijándose en él con detenimiento se observaba fácilmente que la seriedad de su rostro no había variado en absoluto, lo seguí durante unos minutos, pero pronto lo perdí de vista entre las nubes de turistas que aquellos días abarrotaban la ciudad. Volví a mi trabajo de portero y me olvidé del asunto hasta que meses más tarde, en la consulta de ingresos del hospital, reconocí las facciones de aquel hombre serio, tremendamente pálido, en el rostro del cirujano que iba a realizar con mi dañado corazón, una delicada operación a vida o muerte.


¡Camy! Qué bueno tu presencia en este rincón nuestro, qué hermoso regalo nos dejas de esta genial escritora, experta en microrrelato; poeta de este tiempo nuestro.
Gracias Camy .
Un gran abrazo compañera.
Isabel
 

Todo lo que me diste...


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A mi madre


Ven, pongamos en orden todo lo que me diste,
he guardado tus miedos, tus renuncias, tus penas,
y ese gran desamparo que calaba tus huesos,
tu vuelo de paloma, tus ojos de gacela.

Aún custodian tus sueños las azules llanuras
y en mi espíritu vive tu fuerza de tigresa.
Secretas rebeldías en tu serena calma
dejaron en mi vida una profunda huella.

Celebraremos juntas la bondad del desorden
que convoca a mis musas todas las primaveras
¡Por mirar los celajes,! ¡Por andar en las nubes!
quiero recuperar mi perdida inocencia.
Y ahora que ya eres brisa firmemos un acuerdo
devolvamos al orden las alas de un poema.
 
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Todo lo que me diste...


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A mi madre


Ven, pongamos en orden todo lo que me diste,
he guardado tus miedos, tus renuncias, tus penas,
y ese gran desamparo que calaba tus huesos,
tu vuelo de paloma, tus ojos de gacela.

Aún custodian tus sueños las azules llanuras
y en mi espíritu vive tu fuerza de tigresa.
Secretas rebeldías en tu serena calma
dejaron en mi vida una profunda huella.

Celebraremos juntas la bondad del desorden
que convoca a mis musas todas las primaveras
¡Por mirar los celajes,! ¡Por andar en las nubes!
quiero recuperar mi perdida inocencia.
Y ahora que ya eres brisa firmemos un acuerdo
devolvamos al orden las alas de un poema.
Que hermoso Isabel!!!
Cuanta belleza entreteje cada verso de este poema, vibra esa luz tan vital que nos viene de quien nos dio la vida y el legado corriendo por las venas del alma. El cierre, más que hermoso!!
Cada gema poética que nos compartes, nos regala esa parte de ti tan especial, no me canso de decírtelo, porque te entregas al sentir profundo y eso querida amiga, es lo que llega a quienes tenemos el privilegio de leerte.
Recibe un abrazo inmenso con todo mi cariño y admiración
Camelia
 
Querida Isabel

Les comparto a una poeta que se fue muy temprana y trágicamente, dejando una imperecedera huella poética.
Espero disfruten el recorrido.
Un abrazo con mis mejores deseos por un estupendo fin de semana
Camelia

Delmira Agustini

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La uruguaya Delmira Agustini (1886-1914) fue una de las pocas mujeres poetas de su época, pero una de las figuras de mayor vigencia del modernismo hispanoamericano. Y lo que es aún más impresionante es que llegó a ser una poeta reconocida--hasta elogiada por Rubén Darío--sin estudios universitarios y sin muchos años de vida. La poeta murió trágicamente a los 27 años.

Nació en Montevideo, Uruguay en una familia acomodada. Tras ver que la niña tenía una inteligencia natural, sus padres se aseguraron de que no le faltara nada en su educación, y estudió clases de francés, piano y arte (todo en su casa, como de costumbre para las niñas de ese entonces). Vivió una infancia bastante aislada de otros niños de su edad, y de adolescente prefería pasar el tiempo leyendo, escribiendo o tocando piano a solas. A los 10 años ya escribía poemas, y a los 16 años comenzó a publicar en revistas.

En 1907, publicó El libro blanco, su primer poemario que fue muy bien recibido por la crítica, y que lanzó su nombre a la fama. Sin embargo, el erotismo de su lírica fue desconcertante para la sociedad de ese entonces, por lo que muchos críticos hicieron hincapié en su belleza física en lugar de sus versos.
Tras publicar su segundo libro, Cantos de la mañana (1910), en el que podemos observar una depuración del lenguaje, Agustini llegó a conocer a otros intelectuales de la época, incluyendo a Rubén Darío, quien escribiría el prólogo lírico "Pórtico", de Los cálices vacíos (1913), su tercer libro y el más erótico. En una nota en este libro, Agustini anunció que estaba escribiendo su próximo poemario Los astros del abismo, pero estos versos no llegaron a ver la luz del día hasta que su publicación póstuma en Obras completas (1924).

En 1913 se casó con Enrique Job Reyes, quien venía de su mundo intelectual, pues se dedicaba a comprar y vender caballos. Según testimonios, Reyes no dio importancia al talento de Agustini y de hecho quería que dejara la poesía después de casados. No es sorprendente que el matrimonio duró muy poco. Agustini le pidió el divorcio después de un mes y medio de casados. Para complicar la situación aún más, Agustini ya había comenzado a intercambiar cartas románticas con el escritor argentino Manuel Ugarte. Pero Reyes no pudo soportar el abandono de Agustini. Le disparó dos tiros a la cabeza y de inmediato se suicidó.


Algunos de sus poemas

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El intruso

Amor, la noche estaba trágica y sollozante
cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,
tu forma fue una mancha de luz y de blancura.

Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
bebieron en mi copa tus labios de frescura;
y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
me encantó tu descaro y adoré tu locura.

¡Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;
y si duermes, duermo como un perro a tus plantas!
¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;

y tiemblo si tu mano toca la cerradura;
y bendigo la noche sollozante y oscura
que floreció en mi vida tu boca tempranera!

Boca a boca

Copa de vino donde quiero y sueño
beber la muerte con fruición sombría,
surco de fuego donde logra Ensueño
fuertes semillas de melancolía.

Boca que besas a distancia y llamas
en silencio, pastilla de locura,
color de sed y húmeda de llamas…
¡Verja de abismos es tu dentadura!

Sexo de un alma triste de gloriosa;
el placer unges de dolor; tu beso,
puñal de fuego en vaina de embeleso,
me come en sueños como un cáncer rosa…

Joya de sangre y luna, vaso pleno
de rosas de silencio y de armonía,
nectario de su miel y su veneno,
vampiro vuelto mariposa al día.

Tijera ardiente de glaciales lirios,
panal de besos, ánfora viviente
donde brindan delicias y delirios
fresas de aurora en vino de poniente…

Estuche de encendidos terciopelos
en que su voz es fúlgida presea,
alas del verbo amenazando vuelos,
cáliz en donde el corazón flamea.

Pico rojo del buitre del deseo
que hubiste sangre y alma entre mi boca,
de tu largo y sonante picoteo
brotó una llaga como flor de roca.

Inaccesible… Si otra vez mi vida
cruzas, dando a la tierra removida
siembra de oro tu verbo fecundo,
tú curarás la misteriosa herida:
lirio de muerte, cóndor de vida,
¡flor de tu beso que perfuma al mundo!

Con tu retrato

Yo no sé si mis ojos o mis manos
encendieron la vida en tu retrato;
nubes humanas, rayos sobrehumanos,
todo tu Yo de Emperador innato

amanece a mis ojos, en mis manos.
¡Por eso, toda en llamas, yo desato
cabellos y alma para tu retrato,
y me abro en flor!… Entonces, soberanos

de la sombra y la luz, tus ojos graves
dicen grandezas que yo sé y tú sabes…
y te dejo morir… Queda en mis manos

una gran mancha lívida y sombría…
¡Y renaces en mi melancolía
formado de astros fríos y lejanos!

Cuentas de fuego

Cerrar la puerta cómplice con rumor de caricia,
deshojar hacia el mal el lirio de una veste
-La seda es un pecado, el desnudo es celeste;
y es un cuerpo mullido, un diván de delicia.-

Abrir brazos…así todo ser es alado;
o una cálida lira dulcemente rendida
de canto y de silencio…más tarde, en el helado
más allá de un espejo, como un lago inclinado
ver la olímpica bestia que elabora la vida…

Amor rojo, amor mío;
sangre de mundos y rumor de cielos…
¡Tú me los des, Dios mío!
 

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Poema de Chloe Maria Valdivieso:

Tu boca es como un funeral

cada vez siento la prueba de mi muerte

y las callejeras heridas ya sabemos sobrevivir.

Escribir poemas en aquella Ibiza de pandemia.

No querer morir en cataratas cristalinas

quemada por un fuego interior.

Aquella noche desee nadar mar adentro

quiero dejar de flotar en la miseria.

Las cenizas se reflejan en cada sombra

la naturaleza se confiesa en cada paso

y solo escucho gritos dentro de mi estomago.

Y mis labios ya estan llenos de sal

besando cada herida que cicatriza.

En el filo del mundo veo pasar el largo desfile de lo absurdo

mascaras de poder.

Ya no me intimidas

ni los golpes.

Hicieron falta mil lunas para volver a caminar.

2- Poema de Shirley Campbell:

Me niego rotundamente
A negar mi voz,
Mi sangre y mi piel.

Y me niego rotundamente
A dejar de ser yo,
A dejar de sentirme bien
Cuando miro mi rostro en el espejo
Con mi boca
Rotundamente grande,
Y mi nariz
Rotundamente hermosa,
Y mis dientes
Rotundamente blancos,
Y mi piel valientemente negra.

Y me niego categóricamente
A dejar de hablar
Mi lengua, mi acento y mi historia.

Y me niego absolutamente
A ser parte de los que callan,
De los que temen,
De los que lloran.

Porque me acepto
Rotundamente libre,
Rotundamente negra,
Rotundamente hermosa
 

En apacibles tardes de verano

los-charcos-marinos-llenos-de-vida-de-punta-del-hidalgo-jpg.50415

Foto de mi autoria

En apacibles tardes de verano,
de charco en charco, vuelas, alma mía;
con la mirada ausente del que sueña,
y un vago deambular en lejanía,
con la actitud distante del que advierte
que al menos hoy no admite compañía.
Al retirarse el mar dejó en sus charcos
pinceladas de azul melancolía.
Que no altere tu paz ningún recuerdo
que te quiebre las alas, alma mía.
Son las gotas saladas de mi rostro

de chispeante ola, cercanía.
Quiero dejarte mar cuando me vaya
mi testamento azul, mi poesía.

 
Última edición:
En apacibles tardes de verano

los-charcos-marinos-llenos-de-vida-de-punta-del-hidalgo-jpg.50415

Foto de mi autoria

En apacibles tardes de verano,
de charco en charco, vuelas, alma mía;
con la mirada ausente del que sueña,
y un vago deambular en lejanía,
con la actitud distante del que advierte
que al menos hoy no admite compañía.
Al retirarse el mar dejó en sus charcos
pinceladas de azul melancolía.
Que no altere tu paz ningún recuerdo
que te quiebre las alas, alma mía.
Son las gotas saladas de mi rostro

de chispeante ola cercanía.
Quiero dejarte mar cuando me vaya
mi testamento azul, mi poesía.

Y dejas el alma en cada trazo que impregna de sereno tu mirada. Es verte en un estasis profundo frente a la inmensidad salina y elevarte con toda claridad y fuerza. Tan próxima como las gotas que el mismo mar te ofrenda, tanto como tú a el.
Es precioso querida Isabel, recorrer tus versos en las alas de tu querencia.
Que bien hace leerte!!
Recibe un abrazo muy fuerte con toda mi admiración
Camelia
 
Muy querida Isabel

Les traigo un pedacito de mis confidencias y con esta bella flor mi esperanza les dibuje una sonrisa mañanera....
Que tengan un feliz viernes!!!
Un abrazo con cariño!!
Camelia

Confidencias (Olvido)


deb64a41ccf7f02da56a749505273662.jpg


Y corro hasta el vivero de mi vecino,
¡su almendro ha parido la primera solitaria!

Jadeante y con mucha atención la miro
y entonces,
desdeño mi apuro y aún así,
elevo una alabanza
ante la belleza que alcanzo.


Mi vecino sonríe gentil
y tranquiliza desde mi hombro,
pues sabe que dejé las gafas
en algún lugar de mi casa.




 

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Muy querida Isabel

Les traigo un pedacito de mis confidencias y con esta bella flor mi esperanza les dibuje una sonrisa mañanera....
Que tengan un feliz viernes!!!
Un abrazo con cariño!!
Camelia

Confidencias (Olvido)



Y corro hasta el vivero de mi vecino,
¡su almendro ha parido la primera solitaria!

Jadeante y con mucha atención la miro
y entonces,
desdeño mi apuro y aún así,
elevo una alabanza
ante la belleza que alcanzo.


Mi vecino sonríe gentil
y tranquiliza desde mi hombro,
pues sabe que dejé las gafas
en algún lugar de mi casa.




Mi muy apreciada compañera, me encanta esta confidencia hecha poema. Aún sin gafas. la belleza nos impacta y brota la poesia, hermosa como esa recién parida, solitaria del almendro.
Gracias por compartirnos tu inspiración.
Un fuerte abrazo.
Isabel.
 
Querida Isabel

Les comparto a una poeta que se fue muy temprana y trágicamente, dejando una imperecedera huella poética.
Espero disfruten el recorrido.
Un abrazo con mis mejores deseos por un estupendo fin de semana
Camelia

Delmira Agustini

Ver el archivos adjunto 57498

La uruguaya Delmira Agustini (1886-1914) fue una de las pocas mujeres poetas de su época, pero una de las figuras de mayor vigencia del modernismo hispanoamericano. Y lo que es aún más impresionante es que llegó a ser una poeta reconocida--hasta elogiada por Rubén Darío--sin estudios universitarios y sin muchos años de vida. La poeta murió trágicamente a los 27 años.

Nació en Montevideo, Uruguay en una familia acomodada. Tras ver que la niña tenía una inteligencia natural, sus padres se aseguraron de que no le faltara nada en su educación, y estudió clases de francés, piano y arte (todo en su casa, como de costumbre para las niñas de ese entonces). Vivió una infancia bastante aislada de otros niños de su edad, y de adolescente prefería pasar el tiempo leyendo, escribiendo o tocando piano a solas. A los 10 años ya escribía poemas, y a los 16 años comenzó a publicar en revistas.

En 1907, publicó El libro blanco, su primer poemario que fue muy bien recibido por la crítica, y que lanzó su nombre a la fama. Sin embargo, el erotismo de su lírica fue desconcertante para la sociedad de ese entonces, por lo que muchos críticos hicieron hincapié en su belleza física en lugar de sus versos.
Tras publicar su segundo libro, Cantos de la mañana (1910), en el que podemos observar una depuración del lenguaje, Agustini llegó a conocer a otros intelectuales de la época, incluyendo a Rubén Darío, quien escribiría el prólogo lírico "Pórtico", de Los cálices vacíos (1913), su tercer libro y el más erótico. En una nota en este libro, Agustini anunció que estaba escribiendo su próximo poemario Los astros del abismo, pero estos versos no llegaron a ver la luz del día hasta que su publicación póstuma en Obras completas (1924).

En 1913 se casó con Enrique Job Reyes, quien venía de su mundo intelectual, pues se dedicaba a comprar y vender caballos. Según testimonios, Reyes no dio importancia al talento de Agustini y de hecho quería que dejara la poesía después de casados. No es sorprendente que el matrimonio duró muy poco. Agustini le pidió el divorcio después de un mes y medio de casados. Para complicar la situación aún más, Agustini ya había comenzado a intercambiar cartas románticas con el escritor argentino Manuel Ugarte. Pero Reyes no pudo soportar el abandono de Agustini. Le disparó dos tiros a la cabeza y de inmediato se suicidó.


Algunos de sus poemas

Ver el archivos adjunto 57499

El intruso

Amor, la noche estaba trágica y sollozante
cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,
tu forma fue una mancha de luz y de blancura.

Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
bebieron en mi copa tus labios de frescura;
y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
me encantó tu descaro y adoré tu locura.

¡Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;
y si duermes, duermo como un perro a tus plantas!
¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;

y tiemblo si tu mano toca la cerradura;
y bendigo la noche sollozante y oscura
que floreció en mi vida tu boca tempranera!

Boca a boca

Copa de vino donde quiero y sueño
beber la muerte con fruición sombría,
surco de fuego donde logra Ensueño
fuertes semillas de melancolía.

Boca que besas a distancia y llamas
en silencio, pastilla de locura,
color de sed y húmeda de llamas…
¡Verja de abismos es tu dentadura!

Sexo de un alma triste de gloriosa;
el placer unges de dolor; tu beso,
puñal de fuego en vaina de embeleso,
me come en sueños como un cáncer rosa…

Joya de sangre y luna, vaso pleno
de rosas de silencio y de armonía,
nectario de su miel y su veneno,
vampiro vuelto mariposa al día.

Tijera ardiente de glaciales lirios,
panal de besos, ánfora viviente
donde brindan delicias y delirios
fresas de aurora en vino de poniente…

Estuche de encendidos terciopelos
en que su voz es fúlgida presea,
alas del verbo amenazando vuelos,
cáliz en donde el corazón flamea.

Pico rojo del buitre del deseo
que hubiste sangre y alma entre mi boca,
de tu largo y sonante picoteo
brotó una llaga como flor de roca.

Inaccesible… Si otra vez mi vida
cruzas, dando a la tierra removida
siembra de oro tu verbo fecundo,
tú curarás la misteriosa herida:
lirio de muerte, cóndor de vida,
¡flor de tu beso que perfuma al mundo!

Con tu retrato

Yo no sé si mis ojos o mis manos
encendieron la vida en tu retrato;
nubes humanas, rayos sobrehumanos,
todo tu Yo de Emperador innato

amanece a mis ojos, en mis manos.
¡Por eso, toda en llamas, yo desato
cabellos y alma para tu retrato,
y me abro en flor!… Entonces, soberanos

de la sombra y la luz, tus ojos graves
dicen grandezas que yo sé y tú sabes…
y te dejo morir… Queda en mis manos

una gran mancha lívida y sombría…
¡Y renaces en mi melancolía
formado de astros fríos y lejanos!

Cuentas de fuego

Cerrar la puerta cómplice con rumor de caricia,
deshojar hacia el mal el lirio de una veste
-La seda es un pecado, el desnudo es celeste;
y es un cuerpo mullido, un diván de delicia.-

Abrir brazos…así todo ser es alado;
o una cálida lira dulcemente rendida
de canto y de silencio…más tarde, en el helado
más allá de un espejo, como un lago inclinado
ver la olímpica bestia que elabora la vida…

Amor rojo, amor mío;
sangre de mundos y rumor de cielos…
¡Tú me los des, Dios mío!




He leído a Delmira Agustina, una bella y excelente poeta, que murió asesinada por tu exmarido, como una flor más arracada prematuramente de la vida. Esa vieja costumbre de creerse dueños de la mujer que, por desgracia, no logramos erradicar aún de nuestro tiempo.
He rescatado este conmovedor poema que dice mucho de ella:

Íntima
Yo te diré los sueños de mi vida
En lo más hondo de la noche azul...
Mi alma desnuda temblará en tus manos,
Sobre tus hombros pesará mi cruz.

Las cumbres de la vida son tan solas,
Tan solas y tan frías! Yo encerré
Mis ansias en mí misma, y toda entera
Como una torre de marfil me alcé.

Hoy abriré a tu alma el gran misterio;
Ella es capaz de penetrar en mí.
En el silencio hay vértigos de abismo:
Yo vacilaba, me sostengo en ti.

Muero de ensueños; beberé en tus fuentes
Puras y frescas la verdad: yo sé
Que está en el fondo magno de tu pecho
El manantial que vencerá mi sed.

Y sé que en nuestras vidas se produjo
El milagro inefable del reflejo...
En el silencio de la noche mi alma
Llega a la tuya como un gran espejo.

Imagina el amor que habré sonado
En la tumba glacial de mi silencio!
Más grande que la vida, más que el sueño,
Bajo el azur sin fin se sintió preso.

Imagina mi amor, mi amor que quiere
Vida imposible, vida sobrehumana,
Tú que sabes si pesan, si consumen
Alma y sueños de Olimpo en carne humana.

Y cuando frente al alma que sentía
Poco el azur para bañar sus alas,
Como un gran horizonte aurisolado
O una playa de luz, se abrió tu alma:

¡Imagina! ¡Estrechar vivo, radiante
El imposible! ¡La ilusión vivida!
Bendije a Dios, al sol, la flor, el aire,
¡La vida toda porque tú eras vida!

Si con angustia yo compré esta dicha,
¡Bendito el llanto que manchó mis ojos!
¡Todas las llagas del pasado ríen
Al sol naciente por sus labios rojos!

¡Ah! tú sabrás mi amor, mas vamos lejos,
A través de la noche florecida;
Acá lo humano asusta, acá se oye,
Se ve, se siente sin cesar la vida.

Vamos más lejos en la noche, vamos
Donde ni un eco repercuta en mí,
Como una flor nocturna allá en la sombra
Yo abriré dulcemente para ti.

(De El libro blanco (Frágil), 1907)


 
Última edición:
Blanca Varela


blanca-varela.jpg


Poeta peruana nacida en Lima en 1926.
Muy joven ingresó a la Universidad de San Marcos para estudiar Letras y Educación trabando amistad con importantes intelectuales de la época. En 1949 se radicó en Paris donde conoció a Octavio Paz quien fue determinante en su carrera
literaria, conectándola además al círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles radicados en Francia.
Posteriormente vivió en Florencia y Washington donde se dedicó a hacer traducciones y eventuales trabajos periodísticos.
En 1959 publicó su primer libro, «Ese puerto existe», en 1963 «Luz de día» y en 1971 «Valses y otras confesiones».
Más tarde, en 1978, realizó la primera recopilación fundamental de su escritura en «Canto villano». Finalmente apareció
su antología de 1949 a 1998 con el título «Como Dios en la nada».
Obtuvo el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en el año 2001, el Premio Ciudad de Granada 2006 y los premios
García Lorca y Reina Sofía de Poesía Iberoamericana
en 2007.
Falleció en la ciudad de Lima en marzo de 2009 . ©

Curriculum vitae

Digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora.



Casa de cuervos


porque te alimenté con esta realidad
mal cocida
por tantas y tan pobres flores del mal
por este absurdo vuelo a ras de pantano
ego te absolvo de mí
laberinto hijo mío

no es tuya la culpa
ni mía
pobre pequeño mío
del que hice este impecable retrato
forzando la oscuridad del día
párpados de miel
y la mejilla constelada

cerrada a cualquier roce
y la hermosísima distancia
de tu cuerpo
tu náusea es mía
la heredaste como heredan los peces
la asfixia
y el color de tus ojos
es también el color de mi ceguera
bajo el que sombras tejen
sombras y tentaciones
y es mía también la huella
de tu talón estrecho
de arcángel
apenas pasado en la entreabierta ventana
y nuestra
para siempre

la música extranjera
de los cielos batientes
ahora leoncillo
encarnación de mi amor
juegas con mis huesos
y te ocultas entre tu belleza
ciego sordo irredento
casi saciado y libre
con tu sangre que ya no deja lugar
para nada ni nadie

aquí me tienes como siempre
dispuesta a la sorpresa
de tus pasos
a todas las primaveras que inventas
y destruyes
a tenderme -nada infinita-
sobre el mundo
hierba ceniza peste fuego
a lo que quieras por una mirada tuya
que ilumine mis restos
porque así es este amor
que nada comprende
y nada puede
bebes el filtro y te duermes
en ese abismo lleno de ti
música que no ves
colores dichos
largamente explicados al silencio
mezclados como se mezclan los sueños
hasta ese torpe gris
que es despertar
en la gran palma de dios
calva vacía sin extremos
y allí te encuentras
sola y perdida en tu alma
sin más obstáculo que tu cuerpo
sin más puerta que tu cuerpo
así este amor
uno solo y el mismo
con tantos nombres
que a ninguno responde
y tú mirándome
como si no me conocieras
marchándote
como se va la luz del mundo
sin promesas
y otra vez este prado
este prado de negro fuego abandonado
otra vez esta casa vacía
que es mi cuerpo
a donde no has de volver



En lo más negro del verano


El agua de tu rostro
en un rincón del jardín,
el más oscuro del verano,
canta como la luna.

Fantasma.
Terrible a mediodía.
A la altura de los lirios
la muerte sonríe.
Sobre una pequeñísima charca,
ojo de dios,
un insecto flota bocarriba.
La miel silba en su vientre
abierto al dedo del estío.

Todo canta a la altura de tu rostro
suspendido como una luz eterna
entre la noche y la noche.

Canta el pantano,
arden los árboles,
no hay distancia,
no hay tiempo.

El verano trae lo perdido,
el mundo es esta calle de fuego
donde todas las rosas caen y vuelven a nacer,
donde los cuerpos se consumen
enlazados para siempre
en lo más negro del verano.

En un rincón del jardín
bajo una piedra canta el verano.
En lo más negro,
en lo más ciego y blanco,
donde todas las rosas caen,
allí flota tu rostro,
fantasma,
terrible a mediodía.



Escena final

He dejado la puerta entreabierta
soy un animal que no se resigna a morir

a eternidad es la oscura bisagra que cede
un pequeño ruido en la noche de la carne

soy la isla que avanza sostenida por la muerte
o una ciudad ferozmente cercada por la vida

o tal vez no soy nada
sólo el insomnio y la brillante indiferencia de los astros

desierto destino
inexorable el sol de los vivos se levanta
reconozco esa puerta
no hay otra

hielo primaveral
y una espina de sangre
en el ojo de la rosa.

La muerte se escribe sola...

la muerte se escribe sola
una raya negra es una raya blanca
el sol es un agujero en el cielo
la plenitud del ojo
fatigado cabrío
aprender a ver en el doblez
entresaca espulga trilla
estrella casa alga
madre madera mar
se escriben solos
en el hollín de la almohada

trozo de pan en el zaguán
abre la puerta
baja la escalera
el corazón se deshoja
la pobre niña sigue encerrada
en la torre de granizo
el oro el violeta el azul
enrejados
no se borran
no se borran
no se borran
 
Y dejas el alma en cada trazo que impregna de sereno tu mirada. Es verte en un estasis profundo frente a la inmensidad salina y elevarte con toda claridad y fuerza. Tan próxima como las gotas que el mismo mar te ofrenda, tanto como tú a el.
Es precioso querida Isabel, recorrer tus versos en las alas de tu querencia.
Que bien hace leerte!!
Recibe un abrazo muy fuerte con toda mi admiración
Camelia

Gracias Cami, y qué bien hace que estés al otro lado expresándote de forma tan hermosa. Gracias por tu compañía.
Un abrazo
Isabel
 
Blanca Varela


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Poeta peruana nacida en Lima en 1926.
Muy joven ingresó a la Universidad de San Marcos para estudiar Letras y Educación trabando amistad con importantes intelectuales de la época. En 1949 se radicó en Paris donde conoció a Octavio Paz quien fue determinante en su carrera
literaria, conectándola además al círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles radicados en Francia.
Posteriormente vivió en Florencia y Washington donde se dedicó a hacer traducciones y eventuales trabajos periodísticos.
En 1959 publicó su primer libro, «Ese puerto existe», en 1963 «Luz de día» y en 1971 «Valses y otras confesiones».
Más tarde, en 1978, realizó la primera recopilación fundamental de su escritura en «Canto villano». Finalmente apareció
su antología de 1949 a 1998 con el título «Como Dios en la nada».
Obtuvo el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en el año 2001, el Premio Ciudad de Granada 2006 y los premios
García Lorca y Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2007.
Falleció en la ciudad de Lima en marzo de 2009 . ©

Curriculum vitae

Digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora.



Casa de cuervos


porque te alimenté con esta realidad
mal cocida
por tantas y tan pobres flores del mal
por este absurdo vuelo a ras de pantano
ego te absolvo de mí
laberinto hijo mío

no es tuya la culpa
ni mía
pobre pequeño mío
del que hice este impecable retrato
forzando la oscuridad del día
párpados de miel
y la mejilla constelada

cerrada a cualquier roce
y la hermosísima distancia
de tu cuerpo
tu náusea es mía
la heredaste como heredan los peces
la asfixia
y el color de tus ojos
es también el color de mi ceguera
bajo el que sombras tejen
sombras y tentaciones
y es mía también la huella
de tu talón estrecho
de arcángel
apenas pasado en la entreabierta ventana
y nuestra
para siempre

la música extranjera
de los cielos batientes
ahora leoncillo
encarnación de mi amor
juegas con mis huesos
y te ocultas entre tu belleza
ciego sordo irredento
casi saciado y libre
con tu sangre que ya no deja lugar
para nada ni nadie

aquí me tienes como siempre
dispuesta a la sorpresa
de tus pasos
a todas las primaveras que inventas
y destruyes
a tenderme -nada infinita-
sobre el mundo
hierba ceniza peste fuego
a lo que quieras por una mirada tuya
que ilumine mis restos
porque así es este amor
que nada comprende
y nada puede
bebes el filtro y te duermes
en ese abismo lleno de ti
música que no ves
colores dichos
largamente explicados al silencio
mezclados como se mezclan los sueños
hasta ese torpe gris
que es despertar
en la gran palma de dios
calva vacía sin extremos
y allí te encuentras
sola y perdida en tu alma
sin más obstáculo que tu cuerpo
sin más puerta que tu cuerpo
así este amor
uno solo y el mismo
con tantos nombres
que a ninguno responde
y tú mirándome
como si no me conocieras
marchándote
como se va la luz del mundo
sin promesas
y otra vez este prado
este prado de negro fuego abandonado
otra vez esta casa vacía
que es mi cuerpo
a donde no has de volver



En lo más negro del verano


El agua de tu rostro
en un rincón del jardín,
el más oscuro del verano,
canta como la luna.

Fantasma.
Terrible a mediodía.
A la altura de los lirios
la muerte sonríe.
Sobre una pequeñísima charca,
ojo de dios,
un insecto flota bocarriba.
La miel silba en su vientre
abierto al dedo del estío.

Todo canta a la altura de tu rostro
suspendido como una luz eterna
entre la noche y la noche.

Canta el pantano,
arden los árboles,
no hay distancia,
no hay tiempo.

El verano trae lo perdido,
el mundo es esta calle de fuego
donde todas las rosas caen y vuelven a nacer,
donde los cuerpos se consumen
enlazados para siempre
en lo más negro del verano.

En un rincón del jardín
bajo una piedra canta el verano.
En lo más negro,
en lo más ciego y blanco,
donde todas las rosas caen,
allí flota tu rostro,
fantasma,
terrible a mediodía.



Escena final

He dejado la puerta entreabierta
soy un animal que no se resigna a morir

a eternidad es la oscura bisagra que cede
un pequeño ruido en la noche de la carne

soy la isla que avanza sostenida por la muerte
o una ciudad ferozmente cercada por la vida

o tal vez no soy nada
sólo el insomnio y la brillante indiferencia de los astros

desierto destino
inexorable el sol de los vivos se levanta
reconozco esa puerta
no hay otra

hielo primaveral
y una espina de sangre
en el ojo de la rosa.

La muerte se escribe sola...

la muerte se escribe sola
una raya negra es una raya blanca
el sol es un agujero en el cielo
la plenitud del ojo
fatigado cabrío
aprender a ver en el doblez
entresaca espulga trilla
estrella casa alga
madre madera mar
se escriben solos
en el hollín de la almohada

trozo de pan en el zaguán
abre la puerta
baja la escalera
el corazón se deshoja
la pobre niña sigue encerrada
en la torre de granizo
el oro el violeta el azul
enrejados
no se borran
no se borran
no se borran

el mundo es esta calle de fuego, isa.

qué bueno que has traído a la blanquita. isa, adentrate en el verano... todos a los que de verdad les interesa la poesía deberían hacerlo.

y acerca de la poesía peruana, es casi tan buena como la de mi infierno, ya lo ves.

salud allí.
 
He leído a Delmira Agustina, una bella y excelente poeta, que murió asesinada por tu exmarido, como una flor más arracada prematuramente de la vida. Esa vieja costumbre de creerse dueños de la mujer que, por desgracia, no logramos erradicar aún de nuestro tiempo.
He rescatado este conmovedor poema que dice mucho de ella:

Íntima
Yo te diré los sueños de mi vida
En lo más hondo de la noche azul...
Mi alma desnuda temblará en tus manos,
Sobre tus hombros pesará mi cruz.

Las cumbres de la vida son tan solas,
Tan solas y tan frías! Yo encerré
Mis ansias en mí misma, y toda entera
Como una torre de marfil me alcé.

Hoy abriré a tu alma el gran misterio;
Ella es capaz de penetrar en mí.
En el silencio hay vértigos de abismo:
Yo vacilaba, me sostengo en ti.

Muero de ensueños; beberé en tus fuentes
Puras y frescas la verdad: yo sé
Que está en el fondo magno de tu pecho
El manantial que vencerá mi sed.

Y sé que en nuestras vidas se produjo
El milagro inefable del reflejo...
En el silencio de la noche mi alma
Llega a la tuya como un gran espejo.

Imagina el amor que habré sonado
En la tumba glacial de mi silencio!
Más grande que la vida, más que el sueño,
Bajo el azur sin fin se sintió preso.

Imagina mi amor, mi amor que quiere
Vida imposible, vida sobrehumana,
Tú que sabes si pesan, si consumen
Alma y sueños de Olimpo en carne humana.

Y cuando frente al alma que sentía
Poco el azur para bañar sus alas,
Como un gran horizonte aurisolado
O una playa de luz, se abrió tu alma:

¡Imagina! ¡Estrechar vivo, radiante
El imposible! ¡La ilusión vivida!
Bendije a Dios, al sol, la flor, el aire,
¡La vida toda porque tú eras vida!

Si con angustia yo compré esta dicha,
¡Bendito el llanto que manchó mis ojos!
¡Todas las llagas del pasado ríen
Al sol naciente por sus labios rojos!

¡Ah! tú sabrás mi amor, mas vamos lejos,
A través de la noche florecida;
Acá lo humano asusta, acá se oye,
Se ve, se siente sin cesar la vida.

Vamos más lejos en la noche, vamos
Donde ni un eco repercuta en mí,
Como una flor nocturna allá en la sombra
Yo abriré dulcemente para ti.

(De El libro blanco (Frágil), 1907)

Querida Isabel

Es conmovedor e injusto como terminó su vida. Lamentablemente hay intenciones que llevan al límite la desesperación y la no aceptación a tal punto que acaban con todo.

Gracias por traer con su especial entonación a Delmira.

Recibe un abrazo y mis deseos por bello fin de semana.
Con cariño
Camelia
 
pisa_fuerte.jpeg

PISA FUERTE

Es sincero el poema que recito
presentando el modelo de mujer
actual, conociendo su poder,
sabiendo aventurarse en lo inaudito.

Experimenta,
vive emociones,
con sus acciones
su orgullo aumenta.

Pisando fuerte
con confianza
forma alianza
contra la muerte.

No se molesta
por lo que digan,
aunque maldigan
sigue su fiesta.

Escoge de la vida lo que importa,
el placer de disfrutar un buen amor,
vivirlo y eludir cualquier temor
pues sabe que la vida es siempre corta.​
 
pisa_fuerte.jpeg

PISA FUERTE

Es sincero el poema que recito
presentando el modelo de mujer
actual, conociendo su poder,
sabiendo aventurarse en lo inaudito.

Experimenta,
vive emociones,
con sus acciones
su orgullo aumenta.

Pisando fuerte
con confianza
forma alianza
contra la muerte.

No se molesta
por lo que digan,
aunque maldigan
sigue su fiesta.

Escoge de la vida lo que importa,
el placer de disfrutar un buen amor,
vivirlo y eludir cualquier temor
pues sabe que la vida es siempre corta.​
"Pisar fuerte" Sabio consejo Marcos en el marco de un generoso y reflexivo poema.
Gracias por llegar hasta este rincón y apostillar bonito con tu loable versar.
Un abrazo con mis mejores deseos por hermoso domingo
Con mucho cariño
Camelia
 
el mundo es esta calle de fuego, isa.

qué bueno que has traído a la blanquita. isa, adentrate en el verano... todos a los que de verdad les interesa la poesía deberían hacerlo.

y acerca de la poesía peruana, es casi tan buena como la de mi infierno, ya lo ves.

salud allí.

Gracias Charlie, por permanecer tan cerca de este rincón, por esa mirada tuya que invita a volar a lugares lejanos y adentrarnos en lo desconocido y comprobar cuanto tenemos en común con esas voces.
Salud Charlie.

Isabel
 
Última edición:
pisa_fuerte.jpeg

PISA FUERTE

Es sincero el poema que recito
presentando el modelo de mujer
actual, conociendo su poder,
sabiendo aventurarse en lo inaudito.

Experimenta,
vive emociones,
con sus acciones
su orgullo aumenta.

Pisando fuerte
con confianza
forma alianza
contra la muerte.

No se molesta
por lo que digan,
aunque maldigan
sigue su fiesta.

Escoge de la vida lo que importa,
el placer de disfrutar un buen amor,
vivirlo y eludir cualquier temor
pues sabe que la vida es siempre corta.​


Apreciado Marcos, gracias por esta visión de la mujer de hoy que nos ofreces, ojalá fuera así en todos lados, pero no lo es, hay países en que las niñas viven un verdadero infierno y no llegan ni a ser mujeres..no llegaran nunca a pisar fuerte.
Un poema lleno de esperanza, gracias Marcos. Aunque si tenemos consciencia mientras otras mujeres, niñas aún, vivan cautivas y anden de puntillas para evitar ser vista, para sobrevivir un día más, desde la solidaridad, nos queda mucho por hacer.
Gracias por esta positiva visión de la mujer de hoy, son los logros conseguidos, que nos dejaron otras mujeres luchadoras incansables.
Felicidades por tu impecable poema.
Isabel
 
Última edición:
Foto de mi autoria

En apacibles tardes de verano,
de charco en charco, vuelas, alma mía;
con la mirada ausente del que sueña,
y un vago deambular en lejanía,
con la actitud distante del que advierte
que al menos hoy no admite compañía.
Al retirarse el mar dejó en sus charcos
pinceladas de azul melancolía.
Que no altere tu paz ningún recuerdo
que te quiebre las alas, alma mía.
Son las gotas saladas de mi rostro
de chispeante ola, cercanía.
Quiero dejarte mar cuando me vaya
mi testamento azul, mi poesía.


Magnifico poema Isabel, conmueve hasta las lágrimas, de cada verso brota un manantial de sentimientos. Te llevas todos mis aplausos de pie. Un gran abrazo.
 
Foto de mi autoria

En apacibles tardes de verano,
de charco en charco, vuelas, alma mía;
con la mirada ausente del que sueña,
y un vago deambular en lejanía,
con la actitud distante del que advierte
que al menos hoy no admite compañía.
Al retirarse el mar dejó en sus charcos
pinceladas de azul melancolía.
Que no altere tu paz ningún recuerdo
que te quiebre las alas, alma mía.
Son las gotas saladas de mi rostro
de chispeante ola, cercanía.
Quiero dejarte mar cuando me vaya
mi testamento azul, mi poesía.


Magnifico poema Isabel, conmueve hasta las lágrimas, de cada verso brota un manantial de sentimientos. Te llevas todos mis aplausos de pie. Un gran abrazo.

Muchas, muchas gracias, por tu presencia aquí, y por tu cercanía.
Un fuerte abrazo.
Isabel
 
2808s.jpg



Elena Garro

Elena Garro nació en Puebla, México, el 11 de diciembre de 1916. Durante la Guerra Cristera, su familia se trasladó a Iguala, en el estado de Guerrero. Se trasladó a Ciudad de México para estudiar literatura, coreografía y teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde conoció a Octavio Paz, con quien se casó en 1937. Lo acompañó a España y fruto de ese viaje fue el libro testimonial Memorias de España 1937. Tuvieron una hija, Helena, y se divorciaron en 1959. Vivió varios años en Europa antes de regresar a México en 1963. Se había graduado tanto en la Universidad de California en Berkeley como en la Universidad de París.

A raíz de la masacre de Tlatelolco en 1968, fue al exilio primero en Estados Unidos y España, luego en Francia, donde permaneció veinte años. Al regresar a México vivió en Cuernavaca en donde murió de cáncer de pulmón el 22 de agosto de 1998.
Algunos críticos la consideran la segunda escritora mexicana más importante, tras Sor Juana Inés de la Cruz. A ella le molestaba la etiqueta de realismo mágico, sin embargo, numerosos autores señalan su novela Los recuerdos del porvenir (1963) escrita cuatro años antes que Cien años de soledad como el inicio de este movimiento literario. Publicó las novelas: Los recuerdos del porvenir, 1963; Testimonios sobre Mariana, 1981; Reencuentro de personajes, 1982; La casa junto al río, 1983; Y matarazo no llamó..., 1991; Inés. 1995; Busca mi esquela & Primer amor. 1998; Un traje rojo para un duelo 1996; Un corazón en un bote de basura, 1996; Mi hermanita Magdalena, 1998 y La vida empieza a las tres; 1997.


POESÍA



Todo el año es invierno junto a ti,
Rey Midas de la nieve.
Huyó la golondrina escondida
en el pelo.
La lengua no produjo más ríos
atravesando catedrales ni eucaliptos
en las torres.
Huyó por la rendija la ola azul
en cuyo centro se mecía la paloma.

El cielo blanco bajó para ahogar
a los árboles.
El lecho es el glaciar que devora
los sueños.
Surgió el puñal de hielo
para cercenar minuciosamente
la pequeña belleza que defiendo.

El sol se aleja cada día más
de mi órbita.
Sólo hay invierno junto a ti,
amigo.

18 de enero de 1955



El llano de huizaches

¡Elena!
Oigo mi nombre, me busco.
¿Sólo esta oreja queda?
¿Ésta que oye mi nombre en un llano de huizaches?
¿Mi nombre, gritado así, a los cuatro vientos,
de noche, en el llano de la muerte?

¡Elena!
Es raro que descuartizados
mis miembros avancen por el llano de huizaches.
El nombre ya no los une ni los nombra.
Es raro que sigan avanzando
y que en el centro esté la boca del vacío.
Ahora los llama mi nombre:
¡Ven aquí, nariz de Elena!
¡Ven aquí, brazo de Elena!
Sólo la bacinica sigue firme cubriendo la cabeza
que sonámbula rueda en el valle de huizaches.
¿Hay todavía un puntapié sobrante?
¿Ya nadie llega a jugar a la pelota?
¿Nadie olvidó un buen escupitajo de colmillo
para la cabeza que rueda entre huizaches?

¡Elena!
Los llama mi nombre:
¡Vengan aquí, mano pierna pescuezo!
Hace años que bailan separados
en la tierra de los escupitajos.
¿Hay alguien que guarde todavía un gargajo
para ese ojo cerrado a gargajazos?

¡Elena!
La voz viene del centro profundo de mi ombligo.
Hay quien vive adentro del ombligo y me llama.
La voz corre para atrapar los pies que corren
entre huizaches
y las manos que bailan el baile loco de los dedos locos
sin pizarra, sin lápiz, sin niño, sin amante.
Me busco. Me encuentro.
Colgado de una rama seca está uno de mis labios.
Y ahora por allí corre la lengua
que recitaba las lecciones del colegio:
Rosa, rosae…
¿Qué hará allí, tan lejos del pizarrón,
tirada en el valle de huizaches?

¡Elena!
Me busco. Me encuentro.
Nadie levanta la bacinica que cubre paisajes,
pájaros vistos en deslumbrantes copas,
el pico de la estrella de la cual colgaba yo
y las sílabas de mi nombre meciéndome hacia un pasado
y un futuro los dos de oro
antes de estar aquí, gritándote a ti mismo
en los huizaches.
Tampoco hay que mirar por el agujero de la aorta.
¡Señores, un mecate para ligarlo bien!,
para que nunca más se llegue al centro de ese corazón
que yace luna roja caída en el llano de huizaches
¿Les gustará a las damas y a los caballeros
tumbado, iluminando de rojo a los huizaches
en el valle en el que rueda mi ombligo
como antes rodaron canicas llamándome?
¡Clic! !Clic! !Clic!

¡Elena!
Mi espinazo blanco avanza como víbora
hacia el pozo negro del vacío.
¿Hay algún tacón de raso,
de esos piadosos tacones de raso que llevan las señoras
para que aplaste su cabeza?
¡Rosario y decencia en mano, hubo damas!
¡Chequera y decencia en mano, hubo caballeros!
El llano, este llano, es para los pelados.
Las damas y los caballeros viven en avenidas
de cartón y beben sangre de indio.

¡Elena!
Me busco. Hay tiempo, el pozo está lejos todavía.
Los dientes separados de la encía avanzan a saltitos.
Hasta que caiga el último de ellos,
hasta que caiga la solemne campanilla que presidió
al paladar y a la palabra, no podré responderte.

¡Elena!
Te digo que me busco, que me encuentro.
Espera hasta que llegue al pozo negro la última de las uñas.
¡Es largo el llano de huizaches!
¡Es ancho el llano de huizaches!
¡Se tarda uno siglos en cruzarlo!



El extranjero

Allá donde encontramos lo perdido
Allá donde se va lo que se tuvo
Allá donde los muertos están muertos
y hay días en que renacen y repiten
los actos anteriores a su muerte
Allá donde lloradas lágrimas se vuelven
a llorar sin llanto
y en donde labios intangibles se buscan
y se encuentran ya sin cuerpo
Allá donde pronto somos niños
y tenemos casa
y en donde las ciudades son fotografías
y sus monumentos residen en el aire
y hay pedazos de jardines atados a unos ojos
Allá donde los árboles están en el vacío
donde hay amores y parientes mezclados
con objetos familiares
Allá donde las fiestas suceden a los duelos
los nacimientos a las muertes
los días de lluvia
a los días de sol
Allá, solitario, sin tiempo, sin infancia,
cometa sin orígenes, extranjero al paisaje
paseándote entre extraños
Allá resides tú,
donde reside la memoria.

París, 1951
 
2808s.jpg



Elena Garro

Elena Garro nació en Puebla, México, el 11 de diciembre de 1916. Durante la Guerra Cristera, su familia se trasladó a Iguala, en el estado de Guerrero. Se trasladó a Ciudad de México para estudiar literatura, coreografía y teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde conoció a Octavio Paz, con quien se casó en 1937. Lo acompañó a España y fruto de ese viaje fue el libro testimonial Memorias de España 1937. Tuvieron una hija, Helena, y se divorciaron en 1959. Vivió varios años en Europa antes de regresar a México en 1963. Se había graduado tanto en la Universidad de California en Berkeley como en la Universidad de París.

A raíz de la masacre de Tlatelolco en 1968, fue al exilio primero en Estados Unidos y España, luego en Francia, donde permaneció veinte años. Al regresar a México vivió en Cuernavaca en donde murió de cáncer de pulmón el 22 de agosto de 1998.
Algunos críticos la consideran la segunda escritora mexicana más importante, tras Sor Juana Inés de la Cruz. A ella le molestaba la etiqueta de realismo mágico, sin embargo, numerosos autores señalan su novela Los recuerdos del porvenir (1963) escrita cuatro años antes que Cien años de soledad como el inicio de este movimiento literario. Publicó las novelas: Los recuerdos del porvenir, 1963; Testimonios sobre Mariana, 1981; Reencuentro de personajes, 1982; La casa junto al río, 1983; Y matarazo no llamó..., 1991; Inés. 1995; Busca mi esquela & Primer amor. 1998; Un traje rojo para un duelo 1996; Un corazón en un bote de basura, 1996; Mi hermanita Magdalena, 1998 y La vida empieza a las tres; 1997.


POESÍA



Todo el año es invierno junto a ti,
Rey Midas de la nieve.
Huyó la golondrina escondida
en el pelo.
La lengua no produjo más ríos
atravesando catedrales ni eucaliptos
en las torres.
Huyó por la rendija la ola azul
en cuyo centro se mecía la paloma.

El cielo blanco bajó para ahogar
a los árboles.
El lecho es el glaciar que devora
los sueños.
Surgió el puñal de hielo
para cercenar minuciosamente
la pequeña belleza que defiendo.

El sol se aleja cada día más
de mi órbita.
Sólo hay invierno junto a ti,
amigo.

18 de enero de 1955



El llano de huizaches

¡Elena!
Oigo mi nombre, me busco.
¿Sólo esta oreja queda?
¿Ésta que oye mi nombre en un llano de huizaches?
¿Mi nombre, gritado así, a los cuatro vientos,
de noche, en el llano de la muerte?

¡Elena!
Es raro que descuartizados
mis miembros avancen por el llano de huizaches.
El nombre ya no los une ni los nombra.
Es raro que sigan avanzando
y que en el centro esté la boca del vacío.
Ahora los llama mi nombre:
¡Ven aquí, nariz de Elena!
¡Ven aquí, brazo de Elena!
Sólo la bacinica sigue firme cubriendo la cabeza
que sonámbula rueda en el valle de huizaches.
¿Hay todavía un puntapié sobrante?
¿Ya nadie llega a jugar a la pelota?
¿Nadie olvidó un buen escupitajo de colmillo
para la cabeza que rueda entre huizaches?

¡Elena!
Los llama mi nombre:
¡Vengan aquí, mano pierna pescuezo!
Hace años que bailan separados
en la tierra de los escupitajos.
¿Hay alguien que guarde todavía un gargajo
para ese ojo cerrado a gargajazos?

¡Elena!
La voz viene del centro profundo de mi ombligo.
Hay quien vive adentro del ombligo y me llama.
La voz corre para atrapar los pies que corren
entre huizaches
y las manos que bailan el baile loco de los dedos locos
sin pizarra, sin lápiz, sin niño, sin amante.
Me busco. Me encuentro.
Colgado de una rama seca está uno de mis labios.
Y ahora por allí corre la lengua
que recitaba las lecciones del colegio:
Rosa, rosae…
¿Qué hará allí, tan lejos del pizarrón,
tirada en el valle de huizaches?

¡Elena!
Me busco. Me encuentro.
Nadie levanta la bacinica que cubre paisajes,
pájaros vistos en deslumbrantes copas,
el pico de la estrella de la cual colgaba yo
y las sílabas de mi nombre meciéndome hacia un pasado
y un futuro los dos de oro
antes de estar aquí, gritándote a ti mismo
en los huizaches.
Tampoco hay que mirar por el agujero de la aorta.
¡Señores, un mecate para ligarlo bien!,
para que nunca más se llegue al centro de ese corazón
que yace luna roja caída en el llano de huizaches
¿Les gustará a las damas y a los caballeros
tumbado, iluminando de rojo a los huizaches
en el valle en el que rueda mi ombligo
como antes rodaron canicas llamándome?
¡Clic! !Clic! !Clic!

¡Elena!
Mi espinazo blanco avanza como víbora
hacia el pozo negro del vacío.
¿Hay algún tacón de raso,
de esos piadosos tacones de raso que llevan las señoras
para que aplaste su cabeza?
¡Rosario y decencia en mano, hubo damas!
¡Chequera y decencia en mano, hubo caballeros!
El llano, este llano, es para los pelados.
Las damas y los caballeros viven en avenidas
de cartón y beben sangre de indio.

¡Elena!
Me busco. Hay tiempo, el pozo está lejos todavía.
Los dientes separados de la encía avanzan a saltitos.
Hasta que caiga el último de ellos,
hasta que caiga la solemne campanilla que presidió
al paladar y a la palabra, no podré responderte.

¡Elena!
Te digo que me busco, que me encuentro.
Espera hasta que llegue al pozo negro la última de las uñas.
¡Es largo el llano de huizaches!
¡Es ancho el llano de huizaches!
¡Se tarda uno siglos en cruzarlo!



El extranjero

Allá donde encontramos lo perdido
Allá donde se va lo que se tuvo
Allá donde los muertos están muertos
y hay días en que renacen y repiten
los actos anteriores a su muerte
Allá donde lloradas lágrimas se vuelven
a llorar sin llanto
y en donde labios intangibles se buscan
y se encuentran ya sin cuerpo
Allá donde pronto somos niños
y tenemos casa
y en donde las ciudades son fotografías
y sus monumentos residen en el aire
y hay pedazos de jardines atados a unos ojos
Allá donde los árboles están en el vacío
donde hay amores y parientes mezclados
con objetos familiares
Allá donde las fiestas suceden a los duelos
los nacimientos a las muertes
los días de lluvia
a los días de sol
Allá, solitario, sin tiempo, sin infancia,
cometa sin orígenes, extranjero al paisaje
paseándote entre extraños
Allá resides tú,
donde reside la memoria.

París, 1951
Historia y camino poético de Elena, digno de leer y releer querida Laly. Gracias por traerla, me dio la oportunidad de leerla. También como otras, víctima del machismo, hasta el control económico, aún cuando estaba divorciada. Una muy dura época para la mujer, y en su caso, con ninguna de sus dos parejas alcanzó la plenitud amorosa.
Un abrazo!!!
Camelia

Otro poema que refleja su gran sensibilidad.

Que cada una de mis lágrimas
ahogue en sal cada uno de tus días
y cada uno se te convierta en roca
y cuando sueñes sólo seas tú solo
perdido en las salinas,
muerto bajo un viento de sal.
Que mires los ojos de la muerte
en los ojos que mires y te miren
y los caminos intrincados de mis lágrimas
de aquel viernes
se hundan en tu piel
hasta volverte una máscara tatuada.
Que ellas tengan la virtud
de borrarte la memoria de la dicha
y días vacíos encadenen tu tedio.
Baste una sola
para amargar el más dulce de los frutos
y otra para cegarte a la belleza.
Una, ligera, leve,
se te convierta en roca
y todas en río caudaloso
en el que nades a contracorriente
por todas las edades venideras
persiguiendo un punto luminoso
engañosa estrella fija
como esta inexplicable desdicha
de perseguir aquel viernes
aquel balcón de piedra
aquel adiós
aquel árbol flotando solo en el aire nocturno
alejándose más a medida que avanzo
en la memoria.
 
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Elena Garro

Elena Garro nació en Puebla, México, el 11 de diciembre de 1916. Durante la Guerra Cristera, su familia se trasladó a Iguala, en el estado de Guerrero. Se trasladó a Ciudad de México para estudiar literatura, coreografía y teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde conoció a Octavio Paz, con quien se casó en 1937. Lo acompañó a España y fruto de ese viaje fue el libro testimonial Memorias de España 1937. Tuvieron una hija, Helena, y se divorciaron en 1959. Vivió varios años en Europa antes de regresar a México en 1963. Se había graduado tanto en la Universidad de California en Berkeley como en la Universidad de París.

A raíz de la masacre de Tlatelolco en 1968, fue al exilio primero en Estados Unidos y España, luego en Francia, donde permaneció veinte años. Al regresar a México vivió en Cuernavaca en donde murió de cáncer de pulmón el 22 de agosto de 1998.
Algunos críticos la consideran la segunda escritora mexicana más importante, tras Sor Juana Inés de la Cruz. A ella le molestaba la etiqueta de realismo mágico, sin embargo, numerosos autores señalan su novela Los recuerdos del porvenir (1963) escrita cuatro años antes que Cien años de soledad como el inicio de este movimiento literario. Publicó las novelas: Los recuerdos del porvenir, 1963; Testimonios sobre Mariana, 1981; Reencuentro de personajes, 1982; La casa junto al río, 1983; Y matarazo no llamó..., 1991; Inés. 1995; Busca mi esquela & Primer amor. 1998; Un traje rojo para un duelo 1996; Un corazón en un bote de basura, 1996; Mi hermanita Magdalena, 1998 y La vida empieza a las tres; 1997.


POESÍA



Todo el año es invierno junto a ti,
Rey Midas de la nieve.
Huyó la golondrina escondida
en el pelo.
La lengua no produjo más ríos
atravesando catedrales ni eucaliptos
en las torres.
Huyó por la rendija la ola azul
en cuyo centro se mecía la paloma.

El cielo blanco bajó para ahogar
a los árboles.
El lecho es el glaciar que devora
los sueños.
Surgió el puñal de hielo
para cercenar minuciosamente
la pequeña belleza que defiendo.

El sol se aleja cada día más
de mi órbita.
Sólo hay invierno junto a ti,
amigo.

18 de enero de 1955



El llano de huizaches

¡Elena!
Oigo mi nombre, me busco.
¿Sólo esta oreja queda?
¿Ésta que oye mi nombre en un llano de huizaches?
¿Mi nombre, gritado así, a los cuatro vientos,
de noche, en el llano de la muerte?

¡Elena!
Es raro que descuartizados
mis miembros avancen por el llano de huizaches.
El nombre ya no los une ni los nombra.
Es raro que sigan avanzando
y que en el centro esté la boca del vacío.
Ahora los llama mi nombre:
¡Ven aquí, nariz de Elena!
¡Ven aquí, brazo de Elena!
Sólo la bacinica sigue firme cubriendo la cabeza
que sonámbula rueda en el valle de huizaches.
¿Hay todavía un puntapié sobrante?
¿Ya nadie llega a jugar a la pelota?
¿Nadie olvidó un buen escupitajo de colmillo
para la cabeza que rueda entre huizaches?

¡Elena!
Los llama mi nombre:
¡Vengan aquí, mano pierna pescuezo!
Hace años que bailan separados
en la tierra de los escupitajos.
¿Hay alguien que guarde todavía un gargajo
para ese ojo cerrado a gargajazos?

¡Elena!
La voz viene del centro profundo de mi ombligo.
Hay quien vive adentro del ombligo y me llama.
La voz corre para atrapar los pies que corren
entre huizaches
y las manos que bailan el baile loco de los dedos locos
sin pizarra, sin lápiz, sin niño, sin amante.
Me busco. Me encuentro.
Colgado de una rama seca está uno de mis labios.
Y ahora por allí corre la lengua
que recitaba las lecciones del colegio:
Rosa, rosae…
¿Qué hará allí, tan lejos del pizarrón,
tirada en el valle de huizaches?

¡Elena!
Me busco. Me encuentro.
Nadie levanta la bacinica que cubre paisajes,
pájaros vistos en deslumbrantes copas,
el pico de la estrella de la cual colgaba yo
y las sílabas de mi nombre meciéndome hacia un pasado
y un futuro los dos de oro
antes de estar aquí, gritándote a ti mismo
en los huizaches.
Tampoco hay que mirar por el agujero de la aorta.
¡Señores, un mecate para ligarlo bien!,
para que nunca más se llegue al centro de ese corazón
que yace luna roja caída en el llano de huizaches
¿Les gustará a las damas y a los caballeros
tumbado, iluminando de rojo a los huizaches
en el valle en el que rueda mi ombligo
como antes rodaron canicas llamándome?
¡Clic! !Clic! !Clic!

¡Elena!
Mi espinazo blanco avanza como víbora
hacia el pozo negro del vacío.
¿Hay algún tacón de raso,
de esos piadosos tacones de raso que llevan las señoras
para que aplaste su cabeza?
¡Rosario y decencia en mano, hubo damas!
¡Chequera y decencia en mano, hubo caballeros!
El llano, este llano, es para los pelados.
Las damas y los caballeros viven en avenidas
de cartón y beben sangre de indio.

¡Elena!
Me busco. Hay tiempo, el pozo está lejos todavía.
Los dientes separados de la encía avanzan a saltitos.
Hasta que caiga el último de ellos,
hasta que caiga la solemne campanilla que presidió
al paladar y a la palabra, no podré responderte.

¡Elena!
Te digo que me busco, que me encuentro.
Espera hasta que llegue al pozo negro la última de las uñas.
¡Es largo el llano de huizaches!
¡Es ancho el llano de huizaches!
¡Se tarda uno siglos en cruzarlo!



El extranjero

Allá donde encontramos lo perdido
Allá donde se va lo que se tuvo
Allá donde los muertos están muertos
y hay días en que renacen y repiten
los actos anteriores a su muerte
Allá donde lloradas lágrimas se vuelven
a llorar sin llanto
y en donde labios intangibles se buscan
y se encuentran ya sin cuerpo
Allá donde pronto somos niños
y tenemos casa
y en donde las ciudades son fotografías
y sus monumentos residen en el aire
y hay pedazos de jardines atados a unos ojos
Allá donde los árboles están en el vacío
donde hay amores y parientes mezclados
con objetos familiares
Allá donde las fiestas suceden a los duelos
los nacimientos a las muertes
los días de lluvia
a los días de sol
Allá, solitario, sin tiempo, sin infancia,
cometa sin orígenes, extranjero al paisaje
paseándote entre extraños
Allá resides tú,
donde reside la memoria.

París, 1951

Querida Laly: Qué bien que nos hayas traído a esta gran poeta y escritora, que como muchas otras olvidadas hemos recuperado, por fortuna. para este rincón.
He encontrado en Babelia un artículo sumamente interesante sobre ella que dejo a continuación.
https://elpais.com/diario/2011/11/26/babelia/1322269946_850215.html

Me ha gustado también el análisis temático de su poesia que encontré aqui....
https://dugi-doc.udg.edu/bitstream/handle/10256/18858/SanjuanCarretoCelia_Treball.pdf?sequence=1

Me he perdido leyendo la intensa y controvertida vida de esta excepcional escritora y poeta.

Gracias.
Isabel
.
“Moriré y morirá conmigo/ esta niña que juega ante mis ojos”. La infancia es un lugar por el que la poeta transita una y otra vez, ¿fue su mejor refugio?
Sí, la infancia fue para Elena Garro el “paraíso terrenal”. Defendió siempre el poder de la imaginación o la capacidad creativa del ser humano y la libertad de expresión. Estos aspectos que se viven plenamente en la niñez son los que postula en toda su producción literaria, dramatúrgica y en su poesía. Mira, te cito lo que dijo Elena respecto a la infancia en varias entrevistas: “En la infancia aprendemos todo. Crecer es olvidar poco a poco lo que aprendimos con tal intensidad”; “En esos recuerdos es en lo que más me gusta pensar, porque cuando pasan los años lo único que queda es la infancia; es lo único que me parece real”; “La infancia es siempre mi punto de referencia. En ese tiempo viví todo, lo que siguió ha sido de pilón”. Tuvo una infancia muy dichosa al lado de su padre, José Antonio Garro Melendreras, para ella “El rey pobre” de bienes materiales, pero riquísimo en conocimientos, el padre bondadoso que le abrió el mundo de la fantasía, como lo expresa en el poema que le dedica a su progenitor; y de su madre, Esperanza Navarro Benítez (originaria de Chihuahua), para quien leer era tener virtud, y bajo dicha consigna educó a sus tres hijas y a su hijo varón.
 
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