Realmente ingenioso este ejercicio pleonásmico que has hecho aqui, Luis. A mí ese recurso poético me gusta, para qué engañarte; si no se usa en execso, claro, como es este caso tuyo donde lo has hecho precisamente para destacar esa figura reiteradamente siendo el título su leit motive. Pero que se encuentre uno algún pleonasmo en la poesía no es tan raro y hay algunos (no me refiereo a los míos) que en mi opinión le dan más belleza a la expresión poética. Mira qué cosas le decía a su amado la mística de Ávila (suesposotambiénsellamabajesús) :
Soberana Majestad,
eterna sabiduría,
bondad buena al alma mía;
Dios alteza, un ser, bondad,...
o :
Fuiste por amor criada
hermosa, bella, y así
en mis entrañas pintada,...
o
Porque tú eres mi aposento,
eres mi casa y morada,
o (disculpa, solo uno más) :
Quien no os ama está cautivo
y ajeno de libertad;...
En fin, Luis, que si nos ponemos muy tiquismiquis con los pleonasmos (que si son buenos o que si sin malos, que si hay muchos o que si hay pocos), nos cargamos a María Santísima.
Te contaré una anécdota de otro recurso poético que suelo usar y que a algún lector no le gustó: hace poco alguien me apuntó que no le gustaba un verso que hice porque en vez de decir "el latir del corazón", (expresión que, por otra parte, también parece ser redundante), decía yo en ese verso "el zum-zum del corazón"; él decía que eso no le sonaba bien; yo le dije que eso de las onomatopeyas era un recurso que suelo usar en mis versos porque me parece que aunan sonoridad y ritmo. De hecho hice, como ejercicio parecido a este tuyo, un soneto ya hace algún tiempo que tiene en cada uno de sus catorce versos una onomatopeya.
Iré a buscar esos "ejercicios de estilo" de Quenau, que desconozco, para echarles un vistazo.
Gracias por pasar y dejarme este curioso e ingenioso soneto que guardaré.
Un cordial saludo.
Querido Juan Ramón, te señalo todos estos pleonasmos en carrerilla para preguntarte si realmente era lo que pretendías. Como me recuerda uno de los 99 modos que Quenau señala en sus 'ejercicios de estilo', te lo comento. Quizás deberías echar un vistazo a ese divertido ensayo, que cuenta la misma historia de 99 formas distintas. Una vez escribí un tríptico con los estilos colores, telegrama y pleonasmo. Aquí va el que ilustra ese recurso retórico:
PLEONASMO
Progenitor dilecto, padre amado,
remo cautivo y preso, galeote
en este corto leño, breve bote
donde encontré pareja y, desposado
por la tribu agresiva, grupo armado,
una hechicera me embrujó en su dote
salvándome del golpe y del azote
sin libertad de acción aunque forzado.
Sin alma un hijo me atribuye incierto
paternidad purpúrea, violada
que acepto exangüe y sobrellevo muerto.
Espero poco, no me inquieta nada
llegar al muelle, presentarme en puerto
con una parturienta embarazada.