lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Díme qué sierpes enrojecen el vino,
un óvalo, una arista, una acritud;
muele el silencio las uvas y el desaliento,
y el carmín oscuro diluído
en el halo triste, amargo,
y taciturno de la savia
perdida... perdida en el sarmiento.
Hoy, atrapada en tus pestañas
de azabache y yunque,
se agitan los misterios.
No hay nada en mí
que orillen mis horas,
que encaucen mi río,
mi río... sin sal,
mi río... sin mar.