Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Cambié mi reloj
por un lapicero nuevo
y escribí puertas
en las paredes ruinosas
de la calle del olvido,
siempre que un verso
me invita a seguirlo
cojo mi mechero negro,
mi paquete de cigarrillos
y me sumerjo en su piel
de papel,
en su mirada contagiosa,
en su corazón de letras,
normalmente la cosa es recíproca
pues él acaba dentro de mi
en una simbiosis perfecta.
por un lapicero nuevo
y escribí puertas
en las paredes ruinosas
de la calle del olvido,
siempre que un verso
me invita a seguirlo
cojo mi mechero negro,
mi paquete de cigarrillos
y me sumerjo en su piel
de papel,
en su mirada contagiosa,
en su corazón de letras,
normalmente la cosa es recíproca
pues él acaba dentro de mi
en una simbiosis perfecta.