Estoy de acuerdo con que la forma y la estructura poetica ya son bellas de por si, pero tambien pienso que todo poeta tiene algo de profeta, habla en nonbre de Dios, (lo sepa o no), y crear conciencia es una de sus funciones principales.
Lamento que por aquellos lares pensaran asi, yo amo la rima y la metrica, pero demasiadas veces pasan a ser obstaculo para expresar lo que uno quiere.
Por eso, cuando el contenido me interesa mas que la estructura, prefiero renunciar a la estructura.
Aunque a veces se nos ilumina la azotea, y podemos conservar ambos, solo me gustaria que eso pasara mas frecuentemente.
Repito, exelente tu poema.
Abrazos.
No sé, Felipe. Ya no creo en Dios (como no sea como forma simbólica de expresión) y no pretendo ser profeta (como no sea por asumir el papel de pensador que aquellos ejercían en su época). Cuando hago de poeta busco mas bien acercarme a una maravillosa definición que de ello hizo Gabriel Celaya en un recordado poema:
..."Da miedo ser poeta; da miedo ser un hombre
consciente del lamento que exhala cuanto existe.
Da miedo decir alto lo que el mundo silencia.
Mas, ¡ay! es necesario, mas ¡ay! soy responsable
de todo lo que siento y en mí se hace palabra,
gemido articulado, temblor que se pronuncia.
Pensadlo: ser poeta no es decirse a sí mismo.
Es asumir la pena de todo lo existente,
es hablar por los otros, es cargar con el peso
mortal de lo no dicho, contar años por siglos,
ser cualquiera o ser nadie, ser la voz ambulante
que recorre los limbos procurando poblarlos.
A través de mí pasa: yo irradio transparente,
yo transmito muriendo, yo sin yo doy estado
al hombre que si mira parece que algo exige,
y simplemente mira, me está siempre mirando,
y esperando, esperando desde hace mil milenios
que alguien pronuncie un verso donde poder tenderse.
Sonámbulos acuden a mí los que no saben
si sufren o si sólo por no muertos del todo
aún siguen suspirando sin encontrar su forma,
su expresión absoluta, su descanso y mi olvido.
Y como quien conjura fantasmas yo pronuncio
palabras en que dejo de ser quien soy por ellos.
Cuando grito, no grita mi yo para decirse.
Cuando lloro, quien llora dentro de mi es cualquiera,
y es tan sólo en los otros donde vivo de veras.
Mis cantos son los cantos rodados que una mansa
corriente milenaria suaviza y uniforma,
y el murmullo del agua los va deletreando..."
GABRIEL CELAYA
A esa corriente, responsable, como hombres, al margen de los dioses, anhelo yo incorporarme como poeta. Por lo demás, en lo formal, me remito, por no repetirme, a la contestación que algo antes en este mismo tema le di a Alaric.
Un saludo, Felipe