• 📢 Nuevo: Hazte Mecenas — sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. | Mi Libro de Poesía | Métrica Española (beta)
  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Sonetos compartidos*

pepesori

Poeta que considera el portal su segunda casa
Equipo Revista "Eco y latido"
* Como en un juego, Lesmo y un servidor, íbamos iniciando un soneto de modo que el que escribía el primer cuarteto dejaba paso al siguiente en la pluma de su compañero, y así con los tercetos hasta finalizar.

El haza

Madruga el labrador y, cada día
navega por un mar de cereales;
los trigos que iluminan los bancales
le ofrecerán el pan de cada día.

Echando la mirada en lejanía
observa la verdad de los trigales
y sabe que el valor de los jornales
es grande como escasa es su cuantía.

La vida del labriego, siempre austera,
es ir de primavera a primavera,
sembrando tras el surco del arado.

Él piensa en el silencio de aquel haza
mirando al sol que al fondo ha declinado
y al punto pasa el dueño con la caza.

El botijo

Colgado en el umbral de algún cortijo
sudando, en los veranos asegura
del agua que atesora la frescura,
en su humildad el barro del botijo.

Su nombre puede ser un acertijo
viajando de Aragón a Extremadura
según la voz del pueblo y su cultura:
pipote, búcaro, pichín, botijo.

La física y sus cálculos, precisa,
resuelve la ecuación con que la brisa
lo accionará, sin térmico animismo.

Y allí donde se pierde la memoria
no cuentan los anales de la historia
ni un fallo en tan perfecto mecanismo.​
 
Última edición:
* Como en un juego, Lesmo y un servidor, íbamos iniciando un soneto de modo que el que escribía el primer cuarteto dejaba paso al siguiente en la pluma de su compañero, y así con los tercetos hasta finalizar.

El haza

Madruga el labrador y, cada día
navega por un mar de cereales;
los trigos que iluminan los bancales
le ofrecerán el pan de cada día.

Echando la mirada en lejanía
observa la verdad de los trigales
y sabe que el valor de los jornales
es grande como escasa es su cuantía

La vida del labriego, siempre austera,
es ir de primavera a primavera,
sembrando tras el surco del arado.

Y piensa en el silencio de aquel haza
mirando al sol que al fondo ha declinado
y al punto pasa el dueño con la caza.

El botijo

Colgado en el umbral de algún cortijo
sudando, en los veranos asegura
del agua que atesora la frescura,
en su humildad el barro del botijo.

Su nombre puede ser un acertijo
viajando de Aragón a Extremadura
según la voz del pueblo y su cultura:
pipote, búcaro, pichín, botijo.

La física y sus cálculos, precisa,
resuelve la ecuación con que la brisa
lo accionará, sin térmico animismo.

Y allí donde se pierde la memoria
no cuentan los anales de la historia
ni un fallo en tan perfecto mecanismo​
Impresionante!!! Grandes vosotros! Jeje. Abrazo.
 
* Como en un juego, Lesmo y un servidor, íbamos iniciando un soneto de modo que el que escribía el primer cuarteto dejaba paso al siguiente en la pluma de su compañero, y así con los tercetos hasta finalizar.

El haza

Madruga el labrador y, cada día
navega por un mar de cereales;
los trigos que iluminan los bancales
le ofrecerán el pan de cada día.

Echando la mirada en lejanía
observa la verdad de los trigales
y sabe que el valor de los jornales
es grande como escasa es su cuantía

La vida del labriego, siempre austera,
es ir de primavera a primavera,
sembrando tras el surco del arado.

Él piensa en el silencio de aquel haza
mirando al sol que al fondo ha declinado
y al punto pasa el dueño con la caza.

El botijo

Colgado en el umbral de algún cortijo
sudando, en los veranos asegura
del agua que atesora la frescura,
en su humildad el barro del botijo.

Su nombre puede ser un acertijo
viajando de Aragón a Extremadura
según la voz del pueblo y su cultura:
pipote, búcaro, pichín, botijo.

La física y sus cálculos, precisa,
resuelve la ecuación con que la brisa
lo accionará, sin térmico animismo.

Y allí donde se pierde la memoria
no cuentan los anales de la historia
ni un fallo en tan perfecto mecanismo​
Si un juego o ejercicio poético propicia que escriban excelentes sonetos, sigan jugando queridos amigos. Ambas composiciones son geniales, aunque la primera me gusta en demasía. Fue un grato momento de lectura. Un gran abrazo queridos Pepe y Salvador.
 
* Como en un juego, Lesmo y un servidor, íbamos iniciando un soneto de modo que el que escribía el primer cuarteto dejaba paso al siguiente en la pluma de su compañero, y así con los tercetos hasta finalizar.

El haza

Madruga el labrador y, cada día
navega por un mar de cereales;
los trigos que iluminan los bancales
le ofrecerán el pan de cada día.

Echando la mirada en lejanía
observa la verdad de los trigales
y sabe que el valor de los jornales
es grande como escasa es su cuantía.

La vida del labriego, siempre austera,
es ir de primavera a primavera,
sembrando tras el surco del arado.

Él piensa en el silencio de aquel haza
mirando al sol que al fondo ha declinado
y al punto pasa el dueño con la caza.

El botijo

Colgado en el umbral de algún cortijo
sudando, en los veranos asegura
del agua que atesora la frescura,
en su humildad el barro del botijo.

Su nombre puede ser un acertijo
viajando de Aragón a Extremadura
según la voz del pueblo y su cultura:
pipote, búcaro, pichín, botijo.

La física y sus cálculos, precisa,
resuelve la ecuación con que la brisa
lo accionará, sin térmico animismo.

Y allí donde se pierde la memoria
no cuentan los anales de la historia
ni un fallo en tan perfecto mecanismo.​

Campestres sonetos que hacen una delicia el ser leídos y transportan al mundo rural tan añorado a veces.- felicidades.
Miguel.
 
Si un juego o ejercicio poético propicia que escriban excelentes sonetos, sigan jugando queridos amigos. Ambas composiciones son geniales, aunque la primera me gusta en demasía. Fue un grato momento de lectura. Un gran abrazo queridos Pepe y Salvador.

Jejejeje, muy agradecido Danilo por la parte que me toca, un abrazo
Pepe
 
* Como en un juego, Lesmo y un servidor, íbamos iniciando un soneto de modo que el que escribía el primer cuarteto dejaba paso al siguiente en la pluma de su compañero, y así con los tercetos hasta finalizar.

El haza

Madruga el labrador y, cada día
navega por un mar de cereales;
los trigos que iluminan los bancales
le ofrecerán el pan de cada día.

Echando la mirada en lejanía
observa la verdad de los trigales
y sabe que el valor de los jornales
es grande como escasa es su cuantía.

La vida del labriego, siempre austera,
es ir de primavera a primavera,
sembrando tras el surco del arado.

Él piensa en el silencio de aquel haza
mirando al sol que al fondo ha declinado
y al punto pasa el dueño con la caza.

El botijo

Colgado en el umbral de algún cortijo
sudando, en los veranos asegura
del agua que atesora la frescura,
en su humildad el barro del botijo.

Su nombre puede ser un acertijo
viajando de Aragón a Extremadura
según la voz del pueblo y su cultura:
pipote, búcaro, pichín, botijo.

La física y sus cálculos, precisa,
resuelve la ecuación con que la brisa
lo accionará, sin térmico animismo.

Y allí donde se pierde la memoria
no cuentan los anales de la historia
ni un fallo en tan perfecto mecanismo.​
En verdad no me quedo ni con uno ni con otro, sino con los dos. (sonetos)
Aunque creo que para los anales de la historia, como él mismo dice, podría quedar perfectamente nuestro querido botijo.

De mayor quiero ser como vosotros, lo malo es que me queda mucho todavía.

Se os quiere.
 
Última edición:
Campestres sonetos que hacen una delicia el ser leídos y transportan al mundo rural tan añorado a veces.- felicidades.
Miguel.
Gracias Miguel simplemente ha sido un juego, los sonetos salieron con sentido de oda a la humildad del botijo frente a la técnica, y el otro reivindica el trabajo del también humilde labriego que en la historia de la agricultura en España dependía siempre del "amo".
Un abrazo y de nuevo agradezco tu comentario
Pepe
 
En verdad no me quedo ni con uno ni con otro, sino con los dos. (sonetos)
Aunque creo que para los anales de la historia, como él mismo dice, podría quedar perfectamente nuestro querido botijo.

De mayor quiero ser como vosotros, lo malo es que me queda mucho todavía.

Se os quiere.
Gracias Manolo, reivindicamos al botijo pero no solamente con agua....jajaja, en todo caso y por similitud también a nuestro porrón.
un abrazo y cuídate mucho
Pepe
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba