Recojo de la vida sus pasajes,
que me inyectan su elíxir de armonía
despuntando al momento en mí, brebajes
de magia, tan sutil con osadía.
Otras veces, es mar que me abatana,
con golpes semejantes a las olas,
o ritmos que dispensan la botana
de un mundo acicalado de corolas,
torbellino elevándome en revuelo
llegando más allá del infinito
o soy canto de ninfas del riachuelo,
donde nace la tinta de mi escrito.
Y así les digo: ¡Yo no soy poeta!
¡Es mi musa que nunca se está quieta!
que me inyectan su elíxir de armonía
despuntando al momento en mí, brebajes
de magia, tan sutil con osadía.
Otras veces, es mar que me abatana,
con golpes semejantes a las olas,
o ritmos que dispensan la botana
de un mundo acicalado de corolas,
torbellino elevándome en revuelo
llegando más allá del infinito
o soy canto de ninfas del riachuelo,
donde nace la tinta de mi escrito.
Y así les digo: ¡Yo no soy poeta!
¡Es mi musa que nunca se está quieta!
Última edición: