Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Nada me duele.
No es cosa de que te llevaras el corazón
y me dejaras la arritmia cardiaca,
como lo imagino a veces.
Es la retórica bastarda de intentar
encontrarles forma a las nubes.
Pero no. No es dolor así.
Este dedo magullado no pinta con sangre
tu rostro en el viento;
es que la moto se me vino encima
como a ti esa vez, a cero kilosegundos a Marte,
y te reías de tu rodilla hecha añicos
porque de niña te prohibieron llorar
por las cosas que te advirtieron no deberías hacer:
trepar al árbol, andar desnuda por la casa,
enamorarte de tipos como yo.
Estoy peleado con los destornilladores, nena,
y con el hecho de haberte dejado ir,
pero este es un cuento de fantasmas
que a nadie asusta,
pero a mí no me deja dormir ni la siesta.
Pero si esto no es dolor, ¿qué será?
La taza que dejaste con un poso de cappuccino
tiene dos moscas muertas en el caramelo:
qué bella manera de morir,
ahogadas en café, pero cogiendo.
No como nosotros:
yo lavando cucharas a las once de la noche,
pensando en escribir que nada me duele,
y tú, pues, ¿quíen sabe?, con tus piernas largas
y tu cabello imposible...
hermosa, supongo, como siempre.
No es cosa de que te llevaras el corazón
y me dejaras la arritmia cardiaca,
como lo imagino a veces.
Es la retórica bastarda de intentar
encontrarles forma a las nubes.
Pero no. No es dolor así.
Este dedo magullado no pinta con sangre
tu rostro en el viento;
es que la moto se me vino encima
como a ti esa vez, a cero kilosegundos a Marte,
y te reías de tu rodilla hecha añicos
porque de niña te prohibieron llorar
por las cosas que te advirtieron no deberías hacer:
trepar al árbol, andar desnuda por la casa,
enamorarte de tipos como yo.
Estoy peleado con los destornilladores, nena,
y con el hecho de haberte dejado ir,
pero este es un cuento de fantasmas
que a nadie asusta,
pero a mí no me deja dormir ni la siesta.
Pero si esto no es dolor, ¿qué será?
La taza que dejaste con un poso de cappuccino
tiene dos moscas muertas en el caramelo:
qué bella manera de morir,
ahogadas en café, pero cogiendo.
No como nosotros:
yo lavando cucharas a las once de la noche,
pensando en escribir que nada me duele,
y tú, pues, ¿quíen sabe?, con tus piernas largas
y tu cabello imposible...
hermosa, supongo, como siempre.
16 de septiembre de 2022