Ciela
Poeta veterano en el portal
TENDRÍAMOS QUE HABLAR
Tendríamos que hablar quién sabe dónde,
tal vez en las praderas de un sintagma
o a orillas del Río de La Plata.
Desocultar por fín lo que se esconde
detrás de esta mudez de acobardados.
Por aquello que aún nunca sabremos
o tal vez por saberlo Demasiado.
Frente a frente o espalda contra espalda
quizás en una plaza o en dos plazas:
en un king size de césped y de sábanas
sin cobertor ni coberturas,
Nomás pa' que no tengan sepultura
los cuatrocientos centímetros cuadrados
de nuestra piel, que aún nos habla.
Llovernos y abrazarnos de retoños,
mordernos la locura, hacernos aguas.
Amordazar al pánico lunático,
- colega catedrático-
a fuerza de inventar nuevos vocablos.
Bocas vocablos, fonemas consonánticos
gemidos corajudos,
mas no incautos.
Dejar de ser Los charlatanes del Silencio
célula a célula,
a tiempo o a destiempo
sin celulares ni relojes ni preTextos.
Tengo mensajes
en la punta de los dedos
que se despuntan
desde mi nuca
hacia su aliento.
Se imponen las verdades orificios,
anudamientos, des-nudismos,
y una tinta de saliva atragantada.
Unas Palabras De Seda-Todavía
no sólo en versos:
también en los reVersos,
en las costillas.
Tendríamos que hablar antes que venga
la avalancha inservible de palabras.
Hablar desde el pecho a los talones,
desde el Ombligo a la Mirada,
desde los poros a la entraña.
ALengüejarnos suavemente, a borbotones...
... alguna tarde de estas tardes, cierta noche
unos instantes o unos siglos sin desbordes,
pero eso sí, sin agenda enajenada.
Después de Todo,
y Antes que Nada y sin premura
- ¿a qué temerle tanto,
a estas alturas?-
¡con lo poquito que nos queda!
Usted no Hable, si prefiere,
convoque a un cineasta
a proyectar los parlamentos
en pantallas
con agallas.
Que haga una cinta
en mi cintura,
que me traduzca
lo que calla.
Tendríamos que hablar a rajatablas,
con aquellas palabras sube y baja,
que el tobogán
se desencaja.
Tendríamos que Hablar lo iNexorable,
que el Nexo hable
y si usted quiere,
que yo calle.
Tendríamos que Hablar en los pasajes
del Cuerpo a la Palabra,
¡sin que me arrojen los Destajos
de nuevo hacia otro brazos!
Tendría que hacerme un peritaje,
tal vez algún dosaje,
rehabilitar a ese Lenguaje
de Nosotos.
A usted le digo,
experto en Desarrollo,
a ver si larga el rollo,
y evita la desgracia
de la Afasia.
Tendríamos que Hablar, no aPalabrarnos,
Latirnos, Corazón, de vez en cuando,
tendríamos que hablar
y Perdonarnos.
Tendríamos que hablar quién sabe dónde,
tal vez en las praderas de un sintagma
o a orillas del Río de la Plata.
Desocultar por fin lo que se esconde
detrás de esta mudez de acobardados.
Por aquello que aun nunca sabremos
o tal vez por saberlo Demasiado.
Tendríamos que hablar quién sabe dónde,
tal vez en las praderas de un sintagma
o a orillas del Río de La Plata.
Desocultar por fín lo que se esconde
detrás de esta mudez de acobardados.
Por aquello que aún nunca sabremos
o tal vez por saberlo Demasiado.
Frente a frente o espalda contra espalda
quizás en una plaza o en dos plazas:
en un king size de césped y de sábanas
sin cobertor ni coberturas,
Nomás pa' que no tengan sepultura
los cuatrocientos centímetros cuadrados
de nuestra piel, que aún nos habla.
Llovernos y abrazarnos de retoños,
mordernos la locura, hacernos aguas.
Amordazar al pánico lunático,
- colega catedrático-
a fuerza de inventar nuevos vocablos.
Bocas vocablos, fonemas consonánticos
gemidos corajudos,
mas no incautos.
Dejar de ser Los charlatanes del Silencio
célula a célula,
a tiempo o a destiempo
sin celulares ni relojes ni preTextos.
Tengo mensajes
en la punta de los dedos
que se despuntan
desde mi nuca
hacia su aliento.
Se imponen las verdades orificios,
anudamientos, des-nudismos,
y una tinta de saliva atragantada.
Unas Palabras De Seda-Todavía
no sólo en versos:
también en los reVersos,
en las costillas.
Tendríamos que hablar antes que venga
la avalancha inservible de palabras.
Hablar desde el pecho a los talones,
desde el Ombligo a la Mirada,
desde los poros a la entraña.
ALengüejarnos suavemente, a borbotones...
... alguna tarde de estas tardes, cierta noche
unos instantes o unos siglos sin desbordes,
pero eso sí, sin agenda enajenada.
Después de Todo,
y Antes que Nada y sin premura
- ¿a qué temerle tanto,
a estas alturas?-
¡con lo poquito que nos queda!
Usted no Hable, si prefiere,
convoque a un cineasta
a proyectar los parlamentos
en pantallas
con agallas.
Que haga una cinta
en mi cintura,
que me traduzca
lo que calla.
Tendríamos que hablar a rajatablas,
con aquellas palabras sube y baja,
que el tobogán
se desencaja.
Tendríamos que Hablar lo iNexorable,
que el Nexo hable
y si usted quiere,
que yo calle.
Tendríamos que Hablar en los pasajes
del Cuerpo a la Palabra,
¡sin que me arrojen los Destajos
de nuevo hacia otro brazos!
Tendría que hacerme un peritaje,
tal vez algún dosaje,
rehabilitar a ese Lenguaje
de Nosotos.
A usted le digo,
experto en Desarrollo,
a ver si larga el rollo,
y evita la desgracia
de la Afasia.
Tendríamos que Hablar, no aPalabrarnos,
Latirnos, Corazón, de vez en cuando,
tendríamos que hablar
y Perdonarnos.
Tendríamos que hablar quién sabe dónde,
tal vez en las praderas de un sintagma
o a orillas del Río de la Plata.
Desocultar por fin lo que se esconde
detrás de esta mudez de acobardados.
Por aquello que aun nunca sabremos
o tal vez por saberlo Demasiado.
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