Hola
me llamo Ronnie
y escribo poesía
no sé comer con palitos chinos
ni hablar Francés
ni caerles bien a mis suegros
ni jamás me ha interesado
jamás
decirte lo que esperas escuchar.
Soy la mascota de mi perro Chiguagua
el ruido blanco en el pasado de mis novias
el braille de mi propia ceguera
los miedos a la oscuridad que alcanzaron la adolescencia
el estereotipo con patas del hijo único
el alarde de los suicidas sin causas ni cojones.
Confieso que a pesar de gustarme las rubias tetonas
prefiero convivir con las trigueñas traumatizadas
que soy adicto a la cafeína por culpa del capitalismo
que me encantan los Lunes
los libros usados
la menopausia de los Octubres y los Noviembres
la nostalgia autoinfligida
la soledad
siempre y cuando venga ligera de ropa
y no sepa como esas cartas de amor
que por no estar enamorado
cometí el error de no escribir.
Me llamo Ronnie
no Jorge como mi padre
no Eduardo como mi abuelo
no Marcos como en los días en que escribo poesía
y utilizo de branquias estas palabras
para alejarme como el cobarde que soy
de esos metales atravesando mis parietales
de esa inercia alrededor de mi cuello
de esos saltos al silencio
con los que deseo escapar
de algunas páginas.
me llamo Ronnie
y escribo poesía
no sé comer con palitos chinos
ni hablar Francés
ni caerles bien a mis suegros
ni jamás me ha interesado
jamás
decirte lo que esperas escuchar.
Soy la mascota de mi perro Chiguagua
el ruido blanco en el pasado de mis novias
el braille de mi propia ceguera
los miedos a la oscuridad que alcanzaron la adolescencia
el estereotipo con patas del hijo único
el alarde de los suicidas sin causas ni cojones.
Confieso que a pesar de gustarme las rubias tetonas
prefiero convivir con las trigueñas traumatizadas
que soy adicto a la cafeína por culpa del capitalismo
que me encantan los Lunes
los libros usados
la menopausia de los Octubres y los Noviembres
la nostalgia autoinfligida
la soledad
siempre y cuando venga ligera de ropa
y no sepa como esas cartas de amor
que por no estar enamorado
cometí el error de no escribir.
Me llamo Ronnie
no Jorge como mi padre
no Eduardo como mi abuelo
no Marcos como en los días en que escribo poesía
y utilizo de branquias estas palabras
para alejarme como el cobarde que soy
de esos metales atravesando mis parietales
de esa inercia alrededor de mi cuello
de esos saltos al silencio
con los que deseo escapar
de algunas páginas.