Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
En esta orilla madura de nostalgias
llama el presente con voz temblorosa,
apenas se atreve a madurar su abril en las flores,
triste de ramas sobrevivientes de un enero
que el frío cuajó y la sequía ha endurecido.
En este banco que una piedra ofrece,
un cuerpo siente lo que no fue suyo,
sin dolor ya ni alegría;
y llueve, porque tiene que llover,
y vemos que el agua también hoy es necesaria.
Pronto brotarán los tallos desde su propia espera
y serán pasado todos los tiempos que nos persiguieron
como las aguas pretéritas de un río,
que fueron y son en las márgenes de su trayecto.
llama el presente con voz temblorosa,
apenas se atreve a madurar su abril en las flores,
triste de ramas sobrevivientes de un enero
que el frío cuajó y la sequía ha endurecido.
En este banco que una piedra ofrece,
un cuerpo siente lo que no fue suyo,
sin dolor ya ni alegría;
y llueve, porque tiene que llover,
y vemos que el agua también hoy es necesaria.
Pronto brotarán los tallos desde su propia espera
y serán pasado todos los tiempos que nos persiguieron
como las aguas pretéritas de un río,
que fueron y son en las márgenes de su trayecto.
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