Sigifredo Silva Rodríguez
Poeta adicto al portal
En el fondo de un bar de poca monta
un hombre escucha un clásico bolero,
una canción de Armando Manzanero,
que a un pasado penoso lo remonta.
La melodía rítmica lo atonta
pidiendo más licor al camarero,
de cigarrillos llena el cenicero;
en él, algún amor dejó su impronta.
Cada nota la siente como flecha,
le parte el corazón en mil pedazos;
ha sido el tema un verdadero tiro,
abriéndole en su ser enorme brecha.
Soñando estar con ella entre sus brazos,
exhaló, el ebrio, el último suspiro.
un hombre escucha un clásico bolero,
una canción de Armando Manzanero,
que a un pasado penoso lo remonta.
La melodía rítmica lo atonta
pidiendo más licor al camarero,
de cigarrillos llena el cenicero;
en él, algún amor dejó su impronta.
Cada nota la siente como flecha,
le parte el corazón en mil pedazos;
ha sido el tema un verdadero tiro,
abriéndole en su ser enorme brecha.
Soñando estar con ella entre sus brazos,
exhaló, el ebrio, el último suspiro.
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