Creo ver, supongo, por los ojos de la mente el paisaje del tiempo, y creo estar, al menos por ahora, sentado en la cima del paisaje que mira hacia los alrededores de mi existencia. Y si, desde esta alta colina, todo, absolutamente todo parece ser posible, o de que sea capturado por mi mente, mis ojos o mi lengua.
Las conexiones mágicas de la vida se conciben en los sonidos, en el silencio, en las ondulaciones del pasado, brumoso y del olvido, en un presente, crudo, como los momentos, y en un futuro perplejo, o de rendición a otra conciencia perfecta, o sin recuerdos.
A veces quisiera haber sido pintor, un iluminador de delicias de paisajes, y que pocos vemos, o un fotógrafo que capta o besa a la luz de una forma que nos deslumbra con una imagen, pero esto de las letras, tan solo de yo verlas me dejan asombrado, o tranquilamente encantado por haberlas encontrado.
Por esta naturaleza verde me pregunto cómo habrán sido los cantos, o los rugidos de las especies que se han ido para siempre, o al mismo lapso por esta tierra de mis experiencias. Y como ayer, hoy hay pájaros y tanta fauna que, quizas, mis tataranietos, algún día, solo en museos podrían llegar a conocer.
No se cómo describir el mágico misterio que la mente construye, o la insoportable delicia de las imágenes que se vienen, como una tormenta, bella y destructiva, pero así escribo, a veces en compañía de extraños, otras veces solo conmigo, pero cuando sucede contigo, a esta planeta lo haces un lugar más allá de las palabras.
F i d e l
Guerra
Sprgfld, Or
Marzo, 2019
Las conexiones mágicas de la vida se conciben en los sonidos, en el silencio, en las ondulaciones del pasado, brumoso y del olvido, en un presente, crudo, como los momentos, y en un futuro perplejo, o de rendición a otra conciencia perfecta, o sin recuerdos.
A veces quisiera haber sido pintor, un iluminador de delicias de paisajes, y que pocos vemos, o un fotógrafo que capta o besa a la luz de una forma que nos deslumbra con una imagen, pero esto de las letras, tan solo de yo verlas me dejan asombrado, o tranquilamente encantado por haberlas encontrado.
Por esta naturaleza verde me pregunto cómo habrán sido los cantos, o los rugidos de las especies que se han ido para siempre, o al mismo lapso por esta tierra de mis experiencias. Y como ayer, hoy hay pájaros y tanta fauna que, quizas, mis tataranietos, algún día, solo en museos podrían llegar a conocer.
No se cómo describir el mágico misterio que la mente construye, o la insoportable delicia de las imágenes que se vienen, como una tormenta, bella y destructiva, pero así escribo, a veces en compañía de extraños, otras veces solo conmigo, pero cuando sucede contigo, a esta planeta lo haces un lugar más allá de las palabras.
F i d e l
Guerra
Sprgfld, Or
Marzo, 2019