Kwisatz
Poeta asiduo al portal
UNA VEZ CONOCÍ A UN HOMBRE
Una vez conocí a un hombre. Era un buen hombre, aunque no estaba exento de defectos. A veces tenía mal genio y sus críticas podían tan hirientes como flechas certeras apuntadas al corazón. No obstante, todo aquel que lo acababa conociendo aprendía a quererlo. Porque nadie se sacrificaba más que él por los suyos y amaba siempre desde la sinceridad.
Un día le pregunté de forma casual por su cena de ayer y no supo contestar. Yo no le di importancia y continué con mi vida.
Otro día, al encontrarnos, le costó recordar mi nombre. Me pareció algo extraño, pero pensé que era un lapsus del cansancio. Hasta que llegó el día que lo olvidó completamente.
El hombre que conocí estaba perdido en una maraña de recuerdos. Vivía en un presente confundido con su pasado, en constante estupor. El tiempo había dejado de tener significado para él.
Y yo sin embargo, al mirar esos ojos que parecían no reconocerme, quería creer que en el fondo, en lo más hondo de su ser, seguía viendo a su hijo.
Día a día veo como se extingue esa cruel parodia que una vez fue mi padre.