"Macizas ruedas en pesado carro,
al eje fijas, rechinante rima,
¡con qué trabajo llegas a la cima
si al piso se te pone algún guijarro!
Al tosco buey, que no al corcel bizarro
el peso bruto de tu lanza oprima,
pues al buey solo tu chirrido anima
cuando en piedras te atascas o en el barro.
Más en tanto no queda, sin maraña,
la selva, como el mar, toda camino,
tira, noble corcel, de ese armatoste,
pues más te vale la coyunda extraña,
no siendo aún la libertad tu sino
que estarte en el establo atado a un poste".
Soneto de Don Miguel de Unamuno
al eje fijas, rechinante rima,
¡con qué trabajo llegas a la cima
si al piso se te pone algún guijarro!
Al tosco buey, que no al corcel bizarro
el peso bruto de tu lanza oprima,
pues al buey solo tu chirrido anima
cuando en piedras te atascas o en el barro.
Más en tanto no queda, sin maraña,
la selva, como el mar, toda camino,
tira, noble corcel, de ese armatoste,
pues más te vale la coyunda extraña,
no siendo aún la libertad tu sino
que estarte en el establo atado a un poste".
Soneto de Don Miguel de Unamuno
El castellano Tormes
que llega a Salamanca
queriéndola besar en su armadura,
de sillería hermosamente blanca,
lo encontró con España al hombro a solas,
la España en la clausura,
derribando de un golpe a las pistolas.
"¡Viva la muerte!", dijo aquel canalla
-huero de sangre el ojo ciego y bruno-,
mas no pudo acallar al que no calla
ni apuntado su índice a Unamuno:
“¡Esta guerra sin duda venceréis,
pero nunca jamás convenceréis!”
PepeSori
SafeCreative
Octubre 2020
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