Zulma Martínez
Mar azul...
Y ese reguero de silencio que hiende,
punzante, las interminables semanas
con sus arcas rebosantes
de vacío y olvido;
y la búsqueda inútil, el hastío,
la desolación;
y la secreta esperanza del milagro
de un llamado;
y el ruido infernal de esa avenida
destrozado en las aristas
de los recuerdos;
y la noche hecha añicos
en el titubeante temblor de plumas
de unos pájaros amanecidos;
y ese fantasma...
ese pálido espantajo
de manos de humo,
vestigio de un incendio
que, en realidad, nunca existió.
Y las promesas,
y la partida...
¡ y el beso del adiós!
punzante, las interminables semanas
con sus arcas rebosantes
de vacío y olvido;
y la búsqueda inútil, el hastío,
la desolación;
y la secreta esperanza del milagro
de un llamado;
y el ruido infernal de esa avenida
destrozado en las aristas
de los recuerdos;
y la noche hecha añicos
en el titubeante temblor de plumas
de unos pájaros amanecidos;
y ese fantasma...
ese pálido espantajo
de manos de humo,
vestigio de un incendio
que, en realidad, nunca existió.
Y las promesas,
y la partida...
¡ y el beso del adiós!