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Y el beso del adiós

Zulma Martínez

Mar azul...
Y ese reguero de silencio que hiende,
punzante, las interminables semanas
con sus arcas rebosantes
de vacío y olvido;
y la búsqueda inútil, el hastío,
la desolación;
y la secreta esperanza del milagro
de un llamado;
y el ruido infernal de esa avenida
destrozado en las aristas
de los recuerdos;
y la noche hecha añicos
en el titubeante temblor de plumas
de unos pájaros amanecidos;
y ese fantasma...
ese pálido espantajo
de manos de humo,
vestigio de un incendio
que, en realidad, nunca existió.

Y las promesas,
y la partida...
¡ y el beso del adiós!
 
Un buen poema nos compartes en el que reflejas reflejando con buena imágenes el dolor de la ausencia y las llagas de recuerdos, buen cierre también.

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Y ese reguero de silencio que hiende,
punzante, las interminables semanas
con sus arcas rebosantes
de vacío y olvido;
y la búsqueda inútil, el hastío,
la desolación;
y la secreta esperanza del milagro
de un llamado;
y el ruido infernal de esa avenida
destrozado en las aristas
de los recuerdos;
y la noche hecha añicos
en el titubeante temblor de plumas
de unos pájaros amanecidos;
y ese fantasma...
ese pálido espantajo
de manos de humo,
vestigio de un incendio
que, en realidad, nunca existió.

Y las promesas,
y la partida...
¡ y el beso del adiós!
Muy buen poema Zulma!!!
Felicitaciones!
 
Y ese reguero de silencio que hiende,
punzante, las interminables semanas
con sus arcas rebosantes
de vacío y olvido;
y la búsqueda inútil, el hastío,
la desolación;
y la secreta esperanza del milagro
de un llamado;
y el ruido infernal de esa avenida
destrozado en las aristas
de los recuerdos;
y la noche hecha añicos
en el titubeante temblor de plumas
de unos pájaros amanecidos;
y ese fantasma...
ese pálido espantajo
de manos de humo,
vestigio de un incendio
que, en realidad, nunca existió.

Y las promesas,
y la partida...
¡ y el beso del adiós!
El olvido es un espacio inmensamente vacío.
Un saludo, Zulma.
 
Y ese reguero de silencio que hiende,
punzante, las interminables semanas
con sus arcas rebosantes
de vacío y olvido;
y la búsqueda inútil, el hastío,
la desolación;
y la secreta esperanza del milagro
de un llamado;
y el ruido infernal de esa avenida
destrozado en las aristas
de los recuerdos;
y la noche hecha añicos
en el titubeante temblor de plumas
de unos pájaros amanecidos;
y ese fantasma...
ese pálido espantajo
de manos de humo,
vestigio de un incendio
que, en realidad, nunca existió.

Y las promesas,
y la partida...
¡ y el beso del adiós!
La despedida, tristeza en el amor.

Saludos
 
Y ese reguero de silencio que hiende,
punzante, las interminables semanas
con sus arcas rebosantes
de vacío y olvido;
y la búsqueda inútil, el hastío,
la desolación;
y la secreta esperanza del milagro
de un llamado;
y el ruido infernal de esa avenida
destrozado en las aristas
de los recuerdos;
y la noche hecha añicos
en el titubeante temblor de plumas
de unos pájaros amanecidos;
y ese fantasma...
ese pálido espantajo
de manos de humo,
vestigio de un incendio
que, en realidad, nunca existió.

Y las promesas,
y la partida...
¡ y el beso del adiós!

Muy buen poema Zulma, un abrazo con la pluma del alma
 
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