miguegarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y si la noche arriba con su fardo
sembrando tu camino con ortigas
sin sentir el color de las espigas
sino la garra cruel del leopardo.
Y si el rencor atina con su dardo
gravando a tu ternura con fatigas
y te quedas sin versos ni cantigas
ni sueños que te ofrezcan su resguardo.
Y si acaso el silencio sus cadenas
pretendiera imponer sobre tu canto
y extender el oprobio de las penas.
No te rindas, Amor, ante el espanto,
recuerda aquella noche y aquel día
que en tus manos brotó la poesía.
sembrando tu camino con ortigas
sin sentir el color de las espigas
sino la garra cruel del leopardo.
Y si el rencor atina con su dardo
gravando a tu ternura con fatigas
y te quedas sin versos ni cantigas
ni sueños que te ofrezcan su resguardo.
Y si acaso el silencio sus cadenas
pretendiera imponer sobre tu canto
y extender el oprobio de las penas.
No te rindas, Amor, ante el espanto,
recuerda aquella noche y aquel día
que en tus manos brotó la poesía.
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