Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Lo que le conviene a Venezuela.
Así lo he estado pensando en estos días tan peculiares. Yo quiero aclarar que no escribo ni pienso desde el partidarismo, aunque lo pueda sentir como humano que soy, emotivo y enamorado de las utopías.
Pero pienso que lo mejor es ver a mundo con su verdadero ropaje de mendicidad, los harapos que cubren con las buenas formas, los discursos y los trajes finos. Ver esa humanidad, la nuestra, la que espera algo así como una nueva sociedad que nos aporte todo lo que hemos soñado, o que los soñadores nos han compartido desde su visión. Verlo desde la banca del espectador que mira y compara el historial delictivo del hombre, con lo que está mirando en el momento. Y de todo esto me surge una visión casi profética de lo que va a suceder, y es que, miren, hoy no es difícil ser profeta de nuestro mundo, hay muchos datos fuertes que aportan su mecánica y solo falta, como en los rompecabezas de los niños, juntar las piezas y ya está listo el semblante nefasto del mundo que vivirán los que nos sucederán en la granja.
Al poder económico del mundo no le importa la gente, le importa el mercado que significa. Tiene tan controlado "el juego" que, lo que se le resiste un poco solo tiene una opción: el ostracismo, la desaprobación sistemática de la llamada "Comunidad Internacional" de la que no formamos parte ni usted ni yo porque es un club muy exclusivo. Son esa nueva élite que no necesita títulos nobiliarios, solo sus grandes empresas. Han corrompido en su beneficio todos los conceptos e ideales superiores del hombre para prostituirlos en su beneficio y los manejan a su antojo, pero sobre todo, en su particular beneficio.
La mentada democracia, la libertad, la libertad de expresión, y otros tantos discursos son poderosamente manipulados para que los individuos de todo el mundo sin sentirlo, tengan pensamientos favorables a sus particulares intereses.
Los mexicanos nos hemos asombrado hoy al escuchar desde los poderosos medios de comunicación como los "especialistas" que ayer rechazaban el recuento de votos en México (reclamado por un político izquierdista) aparecen en la pantalla que ambienta nuestro desayuno masticando una sesuda opinión que lo justifica. Otra sorpresa es el plagio de todo el discurso del mismo personaje mexicano, esgrimido ahora por el adalid de sus intereses en Venezuela. Aquí fue voto x voto casilla por casilla porque había votos en papeleta y urnas "embarazadas", actas alteradas y otras tantas técnicas mexicanas para manipular las elecciones trucadas; allá el voto es cibernético, ni hay urnas, ni boletas. Pero, quieren recuento (?) para dar el "reconocimiento" al nuevo gobierno.
La contraparte, la revolución bolivariana, instrumenta un movimiento similar al visto en México del final del siglo pasado. Voto corporativista y demagógico, utilizando a la pobreza, las reivindicaciones y programas sociales como el motor del voto. El opositor Capriles ha plagiado hasta las frases de su ideologicamente opuesto ( el mexicano) para denostar a su adversario: espurio, "es una mancha que no la lava ni todas las aguas de los océanos juntas.
¿Importan los venezolanos? Yo pienso que no. Lo que importa es el poder y el petroleo. Lo demás es discurso, retórica. Para el trust mundial, la revolución bolivariana es una espina en sus zapatos que le está causando molestias. Para ellos los recursos del planeta son su propiedad, los especialistas a su servicio dicen en su favor que gracias a ellos esos recursos pueden ser explotados en "beneficio de esos pueblos", y que sin ellos no valen nada porque son los únicos que lo pueden volver riqueza para esos países. Dicen que generan empleos y que dejan una parte al país para que salga del desarrollo. Ambas cosas son meras florituras discursivas. En México hay ciudadanos asiáticos con sueldos de hambre y no mexicanos trabajando para las empresas transnacionales, la parte que le pagan al Estado es una miseria, y eso que el petroleo en México es aún "propiedad de la nación".
Hoy, la verdadera batalla en Venezuela tiene como bastión un polo político que ha usado el petroleo de de ese país para promover una zona económica donde el Trust encuentra alguna oposición para su libre disposición de vidas y recursos, y eso no puede seguir, tiene que acabar ya.
¡Hombre, qué impacientes!
Es cuestión de esperar unas décadas para que ellos mismos se desacrediten y la manipulación mediática actúe más eficientemente en el cerebro de la gente.
Tres opciones tiene la gente de Venezuela con su petroleo.
Que le den una botellita todos los días para que la venda y gaste como mejor le parezca.
Que el Estado administre la miseria que le deja el Cártel del Petroleo. Generalmente se va en corrupción y demagogia social.
Que los Cárteles del petroleo sean los dueños de sus recursos y sus habitantes más marginados los que lo extraigan siempre y cuando se acostumbren a vivir con un arroz (como Buda) como viven los asiáticos que ocupan en México las empresas contratistas.
Que si Maduro ganó o no, es , creo, cuestión emocional hasta para nosotros, añoranzas de aquellos tiempos en que se creía que una revolución tenía más posibilidades que ser un cuartel o un bunker ideológico social y cultural en constante acoso.
El día que gane Capriles u otro como él, el trust tendrá a su personaje favorito en el poder, y con él un poderoso aliado, paladin de las manipulaciones mediáticas al servicio del poder que hoy lo santifica, que servirá usando el petroleo en forma diferente a la de Chavez, para promover la cacareada libertad, democracia, libertad de expresión de sus propagandistas, y destruir todo cuanto se le oponga a los poderosos cárteles económicos mundiales en la zona, hasta que más hambre y más cansancio traigan al pesebre sagrado una nueva esperanza. Las generaciones pasa pronto, los sueños, ante sus imposibilidad práctica se quedan para siempre, y los poderosos del mundo los manejan a su conveniencia, creando con ellos seres surrealistas, aberrantes y esféricos.
Bien decía Schopenhauer: "este mundo es el peor mundo posible".
Bueno, me atreví a pensar en ello y escribirlo; por fortuna la cordura no es mi fuerte, así que, tomen esta tontería de donde viene.
Saludos
Así lo he estado pensando en estos días tan peculiares. Yo quiero aclarar que no escribo ni pienso desde el partidarismo, aunque lo pueda sentir como humano que soy, emotivo y enamorado de las utopías.
Pero pienso que lo mejor es ver a mundo con su verdadero ropaje de mendicidad, los harapos que cubren con las buenas formas, los discursos y los trajes finos. Ver esa humanidad, la nuestra, la que espera algo así como una nueva sociedad que nos aporte todo lo que hemos soñado, o que los soñadores nos han compartido desde su visión. Verlo desde la banca del espectador que mira y compara el historial delictivo del hombre, con lo que está mirando en el momento. Y de todo esto me surge una visión casi profética de lo que va a suceder, y es que, miren, hoy no es difícil ser profeta de nuestro mundo, hay muchos datos fuertes que aportan su mecánica y solo falta, como en los rompecabezas de los niños, juntar las piezas y ya está listo el semblante nefasto del mundo que vivirán los que nos sucederán en la granja.
Al poder económico del mundo no le importa la gente, le importa el mercado que significa. Tiene tan controlado "el juego" que, lo que se le resiste un poco solo tiene una opción: el ostracismo, la desaprobación sistemática de la llamada "Comunidad Internacional" de la que no formamos parte ni usted ni yo porque es un club muy exclusivo. Son esa nueva élite que no necesita títulos nobiliarios, solo sus grandes empresas. Han corrompido en su beneficio todos los conceptos e ideales superiores del hombre para prostituirlos en su beneficio y los manejan a su antojo, pero sobre todo, en su particular beneficio.
La mentada democracia, la libertad, la libertad de expresión, y otros tantos discursos son poderosamente manipulados para que los individuos de todo el mundo sin sentirlo, tengan pensamientos favorables a sus particulares intereses.
Los mexicanos nos hemos asombrado hoy al escuchar desde los poderosos medios de comunicación como los "especialistas" que ayer rechazaban el recuento de votos en México (reclamado por un político izquierdista) aparecen en la pantalla que ambienta nuestro desayuno masticando una sesuda opinión que lo justifica. Otra sorpresa es el plagio de todo el discurso del mismo personaje mexicano, esgrimido ahora por el adalid de sus intereses en Venezuela. Aquí fue voto x voto casilla por casilla porque había votos en papeleta y urnas "embarazadas", actas alteradas y otras tantas técnicas mexicanas para manipular las elecciones trucadas; allá el voto es cibernético, ni hay urnas, ni boletas. Pero, quieren recuento (?) para dar el "reconocimiento" al nuevo gobierno.
La contraparte, la revolución bolivariana, instrumenta un movimiento similar al visto en México del final del siglo pasado. Voto corporativista y demagógico, utilizando a la pobreza, las reivindicaciones y programas sociales como el motor del voto. El opositor Capriles ha plagiado hasta las frases de su ideologicamente opuesto ( el mexicano) para denostar a su adversario: espurio, "es una mancha que no la lava ni todas las aguas de los océanos juntas.
¿Importan los venezolanos? Yo pienso que no. Lo que importa es el poder y el petroleo. Lo demás es discurso, retórica. Para el trust mundial, la revolución bolivariana es una espina en sus zapatos que le está causando molestias. Para ellos los recursos del planeta son su propiedad, los especialistas a su servicio dicen en su favor que gracias a ellos esos recursos pueden ser explotados en "beneficio de esos pueblos", y que sin ellos no valen nada porque son los únicos que lo pueden volver riqueza para esos países. Dicen que generan empleos y que dejan una parte al país para que salga del desarrollo. Ambas cosas son meras florituras discursivas. En México hay ciudadanos asiáticos con sueldos de hambre y no mexicanos trabajando para las empresas transnacionales, la parte que le pagan al Estado es una miseria, y eso que el petroleo en México es aún "propiedad de la nación".
Hoy, la verdadera batalla en Venezuela tiene como bastión un polo político que ha usado el petroleo de de ese país para promover una zona económica donde el Trust encuentra alguna oposición para su libre disposición de vidas y recursos, y eso no puede seguir, tiene que acabar ya.
¡Hombre, qué impacientes!
Es cuestión de esperar unas décadas para que ellos mismos se desacrediten y la manipulación mediática actúe más eficientemente en el cerebro de la gente.
Tres opciones tiene la gente de Venezuela con su petroleo.
Que le den una botellita todos los días para que la venda y gaste como mejor le parezca.
Que el Estado administre la miseria que le deja el Cártel del Petroleo. Generalmente se va en corrupción y demagogia social.
Que los Cárteles del petroleo sean los dueños de sus recursos y sus habitantes más marginados los que lo extraigan siempre y cuando se acostumbren a vivir con un arroz (como Buda) como viven los asiáticos que ocupan en México las empresas contratistas.
Que si Maduro ganó o no, es , creo, cuestión emocional hasta para nosotros, añoranzas de aquellos tiempos en que se creía que una revolución tenía más posibilidades que ser un cuartel o un bunker ideológico social y cultural en constante acoso.
El día que gane Capriles u otro como él, el trust tendrá a su personaje favorito en el poder, y con él un poderoso aliado, paladin de las manipulaciones mediáticas al servicio del poder que hoy lo santifica, que servirá usando el petroleo en forma diferente a la de Chavez, para promover la cacareada libertad, democracia, libertad de expresión de sus propagandistas, y destruir todo cuanto se le oponga a los poderosos cárteles económicos mundiales en la zona, hasta que más hambre y más cansancio traigan al pesebre sagrado una nueva esperanza. Las generaciones pasa pronto, los sueños, ante sus imposibilidad práctica se quedan para siempre, y los poderosos del mundo los manejan a su conveniencia, creando con ellos seres surrealistas, aberrantes y esféricos.
Bien decía Schopenhauer: "este mundo es el peor mundo posible".
Bueno, me atreví a pensar en ello y escribirlo; por fortuna la cordura no es mi fuerte, así que, tomen esta tontería de donde viene.
Saludos