Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo me debo a esa voz
que a la noche pone pliegues
con su tono,
modelando palabras
como si fueran arcilla
en unas manos suaves y delicadas,
una jarra con agua
que va dejando fresca una garganta
según pasa
cuando viene hacia mi
rompiendo sombras
donde mi cuerpo se agita
aún dormido.
Yo me debo a esa voz
que es hoy silencio
de mi inconstancia,
a veces caprichosa,
sin entender mis ruegos
ni los vacíos
en ocasiones necesarios de mi alcoba;
yo me debo
en ese no tener
que descompone almohadas
y en el aire
que queda en suspenso
a la espera,
de pagar las deudas,
las que nunca tuve,
para estar contigo.