Soy el mayor testigo de tu ausencia pronunciada, esa que hoy relata nuestra historia en el tiempo; idilio semejante a los amores parisinos de Cortázar, donde tu querer fue mío y de mi lápiz, hasta que te marchaste siguiendo los pasos de la muerte.
Termino de aspirar humos negros con nostalgias de olvido; observo la luna extraviada en mi ventana y se sumerge tu imagen en mis párpados, cansados de coleccionar desvelos que llevan tu nombre.
Permite que me persigan libros que guardan la esencia de tus rastros; no me pidas que no llore la partida que te alejó de mí; deja que siga exorcizando demonios clandestinos en estas calles antioqueñas que hoy me empujan a escribirte otra vez.
Me ha gustado como establece una analogía entre el amor vivido y los romances parisinos de Cortázar.
Mis saludos y respetos Ziler