Y Lesmo, que es así de poético, me lo concedió de esta lírica manera:
El permiso
¿Me pides permiso a mí?
Debo estar equivocado
o no puse gran cuidado
cuando el mensaje leí.
Los versos que te escribí,
te lo digo de verdad,
no son de mi propiedad
ya que te los regalé
y yo solo me quedé
disfrutando tu amistad.
LESMO
Estimado compañero
que me brindas tu amistad
y con generosidad
dejas tu verso sincero,
comentando con salero
los poemas que yo escribo,
de un modo tan atractivo
que tanta gracia me hace,
pues me divierte y me place...
¡Ahí va mi abrazo efusivo!
Era
¿Me pides permiso a mí?
Debo estar equivocado
o no puse gran cuidado
cuando el mensaje leí.
Los versos que te escribí,
te lo digo de verdad,
no son de mi propiedad
ya que te los regalé
y yo solo me quedé
disfrutando tu amistad.
LESMO
Estimado compañero
que me brindas tu amistad
y con generosidad
dejas tu verso sincero,
comentando con salero
los poemas que yo escribo,
de un modo tan atractivo
que tanta gracia me hace,
pues me divierte y me place...
¡Ahí va mi abrazo efusivo!
Era
Saludos cordiales.