Raúl Rouco
Poeta que considera el portal su segunda casa
Marchaba por los senderos
de mi triste soledad,
miraba al cielo,
ocultaba el rostro entre mis sueños,
mi piel sentía la ausencia de ti,
y en mis ojos no entraba la luz,
esa luz que iluminaba mi alma,
la que alumbraba mi camino,
me quedé ciego de amor,
pero canté
de mi triste soledad,
miraba al cielo,
ocultaba el rostro entre mis sueños,
mi piel sentía la ausencia de ti,
y en mis ojos no entraba la luz,
esa luz que iluminaba mi alma,
la que alumbraba mi camino,
me quedé ciego de amor,
pero canté
No di por perdida la esperanza
que me mantenía pegado a ti,
canté, desgañitando mi garganta,
una protesta salida de mi corazón,
parte salía de mis recuerdos,
parte salió de mi perdón,
pero yo seguí cantando,
ataqué tus oídos
con mis cantos,
llegué a tu alma con mi razón,
y tú ¿qué me diste a cambio,
tras mis esfuerzos
por mantener el amor?
que me mantenía pegado a ti,
canté, desgañitando mi garganta,
una protesta salida de mi corazón,
parte salía de mis recuerdos,
parte salió de mi perdón,
pero yo seguí cantando,
ataqué tus oídos
con mis cantos,
llegué a tu alma con mi razón,
y tú ¿qué me diste a cambio,
tras mis esfuerzos
por mantener el amor?
Pero yo seguí cantando
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