Cuando veo alrededor y estoy perdido
no lo estoy para siempre, amor mío.
A mi clamor de extraviado tu respuesta
llega de cada dirección del planeta.
Cuando estoy triste, confusamente triste,
la manta de tu amor llega a cubrirme
y recobro las fuerzas y el aliento
para vivir esta vida mientras muero.
Cuando veo alrededor y estoy perdido
no lo estoy tanto, mudo amor mío.
Tu cuerpo de mujer es siempre el mapa
que me lleva de la mano hasta mi casa.
Tu astral y destellante rostro de mujer
es un faro encendido al anochecer.
Cuando estoy solo, dolientemente solo,
la compañía de tu amor lo cubre todo
y hace el milagro de volverme al mundo
y compartir los recuerdos donde sufro.
Cuando miro alrededor y estoy ausente,
no lo estoy tanto, no completamente,
pues sabes bien que mis casos de ausencia
son una visita a tu honda existencia
en el trigo motriz del pensamiento
que extraña el astrolabio de tu cuerpo
y muere de anemia y de falta de sal
si no tiene la albúmina de tu carnalidad.
Cuando veo alrededor y estoy perdido
ruego a Dios que me encuentres, amor mío.
Excelente poema, Flavio. Más allá de su romanticismo, que lo tiene y es mucho, me ha encantado la estructura. Esos versos con sintagmas separados por comas, en los que repites la palabra clave, son soberbios en musicalidad: "Cuando estoy triste, confusamente triste". La rima, por otra parte, hace del conjunto un todo armónico. También he disfrutado con las metáforas: "astrolabio de tu cuerpo". Todas conducen al mismo ser, tu amada. Incluso he visto una paronomasia, que no sé si es casual o intencionada: mudo/mundo.
Saludos y estrellas por tan magnífica obra, amigo.
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