Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
SIN ELLA
El silencio y su pausa favorita.
Por la ventana de mi expectación
veo pasar su sombra como el vuelo
alocado y soñoliento del
gallo de la madrugada.
Abro los ojos.
¡Quizás hoy!
Como plegarias se desvanecen las palabras.
Me levanto.
El frío del agua me estremece y
exorcista la crucificada impaciencia.
Arreglo los segundos del día
sumido en los trasnochados sueños.
El perverso mutismo que
alocadamente acompaña la espera.
En el apogeo de una lágrima
confirmo la demencia de su ausencia.
Quizás hoy
las alas de su pasión
deshojaran en mi pecho
sus delicados besos.
Quizás hoy
y en la insólita desesperación
el perfume de su sexo
en el paladar de mis labios
se estremece para conciliar la espera.
Quizás hoy.
Quizás más tarde.
Quizás mañana.
Al borde del precipicio
de mi almohada
soñoliento de espera.
El silencio y su pausa favorita.
Por la ventana de mi expectación
veo pasar su sombra como el vuelo
alocado y soñoliento del
gallo de la madrugada.
Abro los ojos.
¡Quizás hoy!
Como plegarias se desvanecen las palabras.
Me levanto.
El frío del agua me estremece y
exorcista la crucificada impaciencia.
Arreglo los segundos del día
sumido en los trasnochados sueños.
El perverso mutismo que
alocadamente acompaña la espera.
En el apogeo de una lágrima
confirmo la demencia de su ausencia.
Quizás hoy
las alas de su pasión
deshojaran en mi pecho
sus delicados besos.
Quizás hoy
y en la insólita desesperación
el perfume de su sexo
en el paladar de mis labios
se estremece para conciliar la espera.
Quizás hoy.
Quizás más tarde.
Quizás mañana.
Al borde del precipicio
de mi almohada
soñoliento de espera.
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