Sin ella

Chepeleon Arguello

Poeta veterano en el Portal
SIN ELLA

El silencio y su pausa favorita.
Por la ventana de mi expectación
veo pasar su sombra como el vuelo
alocado y soñoliento del
gallo de la madrugada.

Abro los ojos.
¡Quizás hoy!
Como plegarias se desvanecen las palabras.

Me levanto.
El frío del agua me estremece y
exorcista la crucificada impaciencia.

Arreglo los segundos del día
sumido en los trasnochados sueños.
El perverso mutismo que
alocadamente acompaña la espera.
En el apogeo de una lágrima
confirmo la demencia de su ausencia.

Quizás hoy
las alas de su pasión
deshojaran en mi pecho
sus delicados besos.

Quizás hoy
y en la insólita desesperación
el perfume de su sexo
en el paladar de mis labios
se estremece para conciliar la espera.

Quizás hoy.
Quizás más tarde.
Quizás mañana.
Al borde del precipicio
de mi almohada
soñoliento de espera.
 
Última edición:
SIN ELLA

El silencio y su pausa favorita;
por la ventana de mi expectación
veo pasar su sombra,
como el vuelo alocado y soñoliento del
gallo de la madrugada.

Abro los ojos;
¡Quizás hoy!
Como plegarias, se desvanecen las palabras.

Me levanto.
El frío del agua me estremece y
exorcista la crucificada impaciencia.

Arreglo los segundos del día
sumido en los trasnochados sueños.
El perverso mutismo que
alocadamente acompaña la espera.

En el apogeo de una lágrima
confirmo la demencia de su ausencia.

Quizás hoy
las alas de su pasión
deshojaran en mi pecho
sus delicados besos.
Quizás hoy…
Y en la insólita desesperación
el perfume de su sexo
en el paladar de mis labios
se estremece para conciliar la espera.

Quizás hoy…
Quizás más tarde.
Quizás mañana.
Al borde del precipicio
de mi almohada
soñoliento de espera.


UY, amigo poeta pero si cuando leo estos escritos me doy cuenta que estoy en pañales, saludos y estrellas.
 
La espera se vuelve eterna, la respirar, ensallar y conjugar los segundos que se postran a sus arribo, mienstras se filtrea con las brumas de sus restos..los recuerdos
Me agrado mucho leer tu escrito, unos versos muy lindos

ce tenahuatequiliztli
Ayelene
 
que sentir amigo tan arraigado en el alma, pero debo reconocer que a veces
es difícil conciliar la espera con el febril deseo del corazón, saludos.
 
Embelesado en tu mundo onirico te imaginas todo lo hermoso que sería a su lado..... "¡quizás hoy!"...... "al borde del precipicio", y esa cama se agiganta sin su presencia.... comienza el día.... el gallo de tus ensueños casi está por cantar.... de seguro será hoy.... de seguro de más tarde no pasará..... de seguro que si me acuesto temprano será mañana..... y el quizás nunca llega...... placer recorrer cada verso de tan bello poema....
 
SIN ELLA

El silencio y su pausa favorita;
por la ventana de mi expectación
veo pasar su sombra,
como el vuelo alocado y soñoliento del
gallo de la madrugada.

Abro los ojos;
¡Quizás hoy!
Como plegarias, se desvanecen las palabras.

Me levanto.
El frío del agua me estremece y
exorcista la crucificada impaciencia.

Arreglo los segundos del día
sumido en los trasnochados sueños.
El perverso mutismo que
alocadamente acompaña la espera.

En el apogeo de una lágrima
confirmo la demencia de su ausencia.

Quizás hoy
las alas de su pasión
deshojaran en mi pecho
sus delicados besos.
Quizás hoy…
Y en la insólita desesperación
el perfume de su sexo
en el paladar de mis labios
se estremece para conciliar la espera.

Quizás hoy…
Quizás más tarde.
Quizás mañana.
Al borde del precipicio
de mi almohada
soñoliento de espera.



Awww, que romántico, se percibe verdadera pasión con tus hermosas letras, me ha gustado mucho. ¡Felicidades!

Saludos, Carolina.
:::sonreir1::::::lengua1:::
 
Bellísimo, Chapeleón!
Un poema de amor a lo grande, trazado con maestría.
Como siempre, mi gran placer de leer tus obras, amigo.
Un abrazo estrecho,
Eduardo.
 
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El silencio y su pausa favorita.
Por la ventana de mi expectación
veo pasar su sombra como el vuelo
alocado y soñoliento del
gallo de la madrugada.

Abro los ojos.
¡Quizás hoy!
Como plegarias se desvanecen las palabras.

Me levanto.
El frío del agua me estremece y
exorcista la crucificada impaciencia.

Arreglo los segundos del día
sumido en los trasnochados sueños.
El perverso mutismo que
alocadamente acompaña la espera.
En el apogeo de una lágrima
confirmo la demencia de su ausencia.

Quizás hoy
las alas de su pasión
deshojaran en mi pecho
sus delicados besos.

Quizás hoy
y en la insólita desesperación
el perfume de su sexo
en el paladar de mis labios
se estremece para conciliar la espera.

Quizás hoy.
Quizás más tarde.
Quizás mañana.
Al borde del precipicio
de mi almohada
soñoliento de espera.
Muy bello poema dueño de cierta melancolía de la ausencia que me atrapa sin remedio, me ha gustado mucho amigo Chepeleon. Un abrazo. Paco.
 
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El silencio y su pausa favorita.
Por la ventana de mi expectación
veo pasar su sombra como el vuelo
alocado y soñoliento del
gallo de la madrugada.

Abro los ojos.
¡Quizás hoy!
Como plegarias se desvanecen las palabras.

Me levanto.
El frío del agua me estremece y
exorcista la crucificada impaciencia.

Arreglo los segundos del día
sumido en los trasnochados sueños.
El perverso mutismo que
alocadamente acompaña la espera.
En el apogeo de una lágrima
confirmo la demencia de su ausencia.

Quizás hoy
las alas de su pasión
deshojaran en mi pecho
sus delicados besos.

Quizás hoy
y en la insólita desesperación
el perfume de su sexo
en el paladar de mis labios
se estremece para conciliar la espera.

Quizás hoy.
Quizás más tarde.
Quizás mañana.
Al borde del precipicio
de mi almohada
soñoliento de espera.
Un poema de ensueño, de esos que marcan la llegada de su amada, grato
Leerte mi queridísimo chepe
 
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El silencio y su pausa favorita.
Por la ventana de mi expectación
veo pasar su sombra como el vuelo
alocado y soñoliento del
gallo de la madrugada.

Abro los ojos.
¡Quizás hoy!
Como plegarias se desvanecen las palabras.

Me levanto.
El frío del agua me estremece y
exorcista la crucificada impaciencia.

Arreglo los segundos del día
sumido en los trasnochados sueños.
El perverso mutismo que
alocadamente acompaña la espera.
En el apogeo de una lágrima
confirmo la demencia de su ausencia.

Quizás hoy
las alas de su pasión
deshojaran en mi pecho
sus delicados besos.

Quizás hoy
y en la insólita desesperación
el perfume de su sexo
en el paladar de mis labios
se estremece para conciliar la espera.

Quizás hoy.
Quizás más tarde.
Quizás mañana.
Al borde del precipicio
de mi almohada
soñoliento de espera.
Hermoso poema.
Un placer leerte.
Saludos cordiales.
 

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