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Rosaela
Invitado
... un sueño que hiela... en vida... ¿Quién no ha sido ciervo?... Muy bueno Dulcinista. Muchas gracias
Un abrazo
Un abrazo
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Muchas gracias mi estimada Rosaela por tu comentario. Un beso.... un sueño que hiela... en vida... ¿Quién no ha sido ciervo?... Muy bueno Dulcinista. Muchas gracias
Un abrazo
Cierto mi estimada Lore, a un sueño aterrador sigue la temible realidad. gracias por tu comentario. Un beso.Excelente relato amigo. A veces es bueno despertarse de una pesadilla terrorífica y sentir que se está a salvo en la camita, pero en tu relato sigue el terror y la angustia. Siempre un placer leerte. Abrazos.
Nunca se sabe, mi estimada mariposa, es cierto que muchas veces los sueños nos avisan...Un beso.Muy bueno ,sera tu sueno el presagio de algo,?saludos querido amigo
Soñé que era un ciervo perseguido por los perros de los cazadores a caballo. A través de un bosque huía de la muerte. Los pájaros dejaban oír sus trinos. El rocío de la mañana mojaba mis patas. Desperté sudoroso. No era el rocío lo que mojaba mi cuerpo, sino el sudor provocado por el miedo. Afuera en la calle aulló un perro, y un escalofrío recorrió mi cuerpo.
Eladio Parreño Elías
9-Junio-2011

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Estimado Dulcinista,
Pones en marcha tu imaginación creadora
en cada microrelato, poema o prosa que nos presentas.
Sin duda alguna, la originalidad y la sinopsis es una constante
en tus creaciones poéticas.
Un abrazo, Campeón.
Elhi Delsue
Tienes razón, amigo Piteira, fue una pesadilla y de ella nació este relato. Un abrazo.Eso no es sueño...es pesadilla, que, aunque corta, intensa.
Saludos, poeta.
Xosé.
Gracias por tu comentario amigo Castro. Un saludo.Nuestros fantasmas nos acosan por la noche.
Si breve y bueno dos veces bueno.
Un placer leerte.
Castro.
gracias amiga un beso.impactante momento que nos comparte
amigo dulcinista
abrazos y kikos
denn
Soñé que era un ciervo perseguido por los perros de los cazadores a caballo. A través de un bosque huía de la muerte. Los pájaros dejaban oír sus trinos. El rocío de la mañana mojaba mis patas. Desperté sudoroso. No era el rocío lo que mojaba mi cuerpo, sino el sudor provocado por el miedo. Afuera en la calle aulló un perro, y un escalofrío recorrió mi cuerpo.
Eladio Parreño Elías
9-Junio-2011
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