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La luz ausente -- Por: Yaneth, Pedroski y Rosario

Buenas noches Lomasfresquita. Agradecidos de sus comentarios hacia esta poesia.Ha sido muy trabajada y el resultado parece haber sido bueno,que es lo importante y los mas importante de todo,es que te haya gustado.Millones de abrazos para ti. Un placer. Pedroski.
 
Hola Guerrero de la Luz. Le agradezco sus comentarios sobre esta especial poesia. Sin duda un gran placer sus palabras. Un cordial saludo. pedroski.
 
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La noche sella el firmamento
con gajos de terciopelo
y una filigrana de luz mimbre
abraza el mugido viento.


La oscuridad que ella cubre
tiene un acento funesto,
el silencio que la acoge
apaga el sentimiento.


La luz ausente
requiebra a la luna oscura,
me siente...
Enamorar a los luceros.


Las sombras aguijonean
al silencio apacible que viste
un gabán de desdén, erguido
entre las paredes de mi soledad.


Esos luceros perennes
que vigilan los besos,
de aquellas parejas ausentes
que un día amantes fueron.


Saco de la tumba
a aquel que me amó,
zumbido de timbales
es un zombi pero le amo yo.


Una franja de cielo se filtra
entre el cristal y la melancolía,
cual cincel de Miguel Ángel
agrietando un trozo de mármol.


Ese mármol frío y solo
que apagó la alegría,
de una persona buena
que quiso seguir la vida.


Vísteme de música fúnebre...
Matame que no hay en mí ya vida,
que se marchó mi amor...
¡Aquel a quien más quería!


Ese amor clandestino
que un día mi pasión tenía,
sigue en mi pensamiento...
permanece solo en mi alegría.


Respirando quedo
escucho el susurro de las luciérnagas,
en un concierto de danzas
con el tic-tac de su volar
y el admisible deseo de besar
el arcángel de tu traslúcida boca.


El susurro de la melancolía
el silencio de lo apagado,
el pensamiento de mi vida
el compás del misterio,
el final de la vía.


¡Ay de mi! que no llega más espanto,
que él no encuentra sendero
para fundirnos en llanto,
¡Que no me llegan más espasmos!


Fundámonos en lo clandestino
hagamos un largo camino,
para terminar en el confín
de nuestra querida vida vivida




Por: Yaneth, Pedroski y Rosario


Lo vuestro es una cosa... inefabe... osea que nada más. Os habéis juntado tres astros que brillan con luz propia.
Un beso queridos amigos os dejo con estrellas y si me permite el sistema reputación.
BESIE.
 
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La noche sella el firmamento
con gajos de terciopelo
y una filigrana de luz mimbre
abraza el mugido viento.

La oscuridad que ella cubre
tiene un acento funesto,
el silencio que la acoge
apaga el sentimiento.

La luz ausente
requiebra a la luna oscura,
me siente...
Enamorar a los luceros.

Las sombras aguijonean
al silencio apacible que viste
un gabán de desdén, erguido
entre las paredes de mi soledad.

Esos luceros perennes
que vigilan los besos,
de aquellas parejas ausentes
que un día amantes fueron.

Saco de la tumba
a aquel que me amó,
zumbido de timbales
es un zombi pero le amo yo.

Una franja de cielo se filtra
entre el cristal y la melancolía,
cual cincel de Miguel Ángel
agrietando un trozo de mármol.

Ese mármol frío y solo
que apagó la alegría,
de una persona buena
que quiso seguir la vida.

Vísteme de música fúnebre...
Matame que no hay en mí ya vida,
que se marchó mi amor...
¡Aquel a quien más quería!

Ese amor clandestino
que un día mi pasión tenía,
sigue en mi pensamiento...
permanece solo en mi alegría.

Respirando quedo
escucho el susurro de las luciérnagas,
en un concierto de danzas
con el tic-tac de su volar
y el admisible deseo de besar
el arcángel de tu traslúcida boca.

El susurro de la melancolía
el silencio de lo apagado,
el pensamiento de mi vida
el compás del misterio,
el final de la vía.

¡Ay de mi! que no llega más espanto,
que él no encuentra sendero
para fundirnos en llanto,
¡Que no me llegan más espasmos!

Fundámonos en lo clandestino
hagamos un largo camino,
para terminar en el confín
de nuestra querida vida vivida




Por: Yaneth, Pedroski y Rosario


Ya me parece dificil hacer duos, de modo que esta poesía, para mi, pobre escritora corrientita, se merece toda mi admiración. Habeis estado geniales. El tema me ha emocionado profundamente. La he leido varias veces y cada una de ellas, la encuentro más profunda y preciosa. Os felicito de todo corazón. Os mereceis un "rediez", reputacion, estrellitas y más si lo hubiera. Muchos besos a los tres estupendos poetas . Mary Carmen
 
Ya me parece dificil hacer duos, de modo que esta poesía, para mi, pobre escritora corrientita, se merece toda mi admiración. Habeis estado geniales. El tema me ha emocionado profundamente. La he leido varias veces y cada una de ellas, la encuentro más profunda y preciosa. Os felicito de todo corazón. Os mereceis un "rediez", reputacion, estrellitas y más si lo hubiera. Muchos besos a los tres estupendos poetas . Mary Carmen

Seguro que si te animas y te unes a nosotros, hacemos un cuarteto increible, pues eres muy buena y que entre otras cosas, no es facil hacer reir y tu en ello, eres maestra
un abrazo y muy agradecidos
 
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La noche sella el firmamento
con gajos de terciopelo
y una filigrana de luz mimbre
abraza el mugido viento.



La oscuridad que ella cubre
tiene un acento funesto,
el silencio que la acoge
apaga el sentimiento.


La luz ausente
requiebra a la luna oscura,
me siente...
Enamorar a los luceros.



Las sombras aguijonean
al silencio apacible que viste
un gabán de desdén, erguido
entre las paredes de mi soledad.


Esos luceros perennes
que vigilan los besos,
de aquellas parejas ausentes
que un día amantes fueron.


Saco de la tumba
a aquel que me amó,
zumbido de timbales
es un zombi pero le amo yo.


Una franja de cielo se filtra
entre el cristal y la melancolía,
cual cincel de Miguel Ángel
agrietando un trozo de mármol.


Ese mármol frío y solo
que apagó la alegría,
de una persona buena
que quiso seguir la vida.


Vísteme de música fúnebre...
Matame que no hay en mí ya vida,
que se marchó mi amor...
¡Aquel a quien más quería!


Ese amor clandestino

que un día mi pasión tenía,


sigue en mi pensamiento...
permanece solo en mi alegría.


Respirando quedo
escucho el susurro de las luciérnagas,
en un concierto de danzas
con el tic-tac de su volar
y el admisible deseo de besar
el arcángel de tu traslúcida boca.



El susurro de la melancolía
el silencio de lo apagado,
el pensamiento de mi vida
el compás del misterio,
el final de la vía.



¡Ay de mi! que no llega más espanto,
que él no encuentra sendero
para fundirnos en llanto,
¡Que no me llegan más espasmos!


Fundámonos en lo clandestino
hagamos un largo camino,
para terminar en el confín
de nuestra querida vida vivida




Por: Yaneth, Pedroski y Rosario




Excelente combinación, han logrado un poema, con toques de amor gótico, importante, muy bien llevada la melancolía, que en algunos versos se percibe, solo me queda felicitarlos y aplaudirlos a los excelentes poetas, de esta magnífica Obra.

Un fuerte abrazo a los tres, Rosario, Yaneth y Pedroski , da gusto y es un placer difrutar la buena poesía.


Hector Alberto Villarruel.
 
Saludos mi apreciada amiga, agradecidos por la bella compaña y cuando se trata de tan maravillosa poetisa es agrado es mayor. Besos con cariño.
 
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La noche sella el firmamento
con gajos de terciopelo
y una filigrana de luz mimbre
abraza el mugido viento.



La oscuridad que ella cubre
tiene un acento funesto,
el silencio que la acoge
apaga el sentimiento.


La luz ausente
requiebra a la luna oscura,
me siente...
Enamorar a los luceros.



Las sombras aguijonean
al silencio apacible que viste
un gabán de desdén, erguido
entre las paredes de mi soledad.


Esos luceros perennes
que vigilan los besos,
de aquellas parejas ausentes
que un día amantes fueron.


Saco de la tumba
a aquel que me amó,
zumbido de timbales
es un zombi pero le amo yo.


Una franja de cielo se filtra
entre el cristal y la melancolía,
cual cincel de Miguel Ángel
agrietando un trozo de mármol.


Ese mármol frío y solo
que apagó la alegría,
de una persona buena
que quiso seguir la vida.


Vísteme de música fúnebre...
Matame que no hay en mí ya vida,
que se marchó mi amor...
¡Aquel a quien más quería!


Ese amor clandestino

que un día mi pasión tenía,


sigue en mi pensamiento...
permanece solo en mi alegría.


Respirando quedo
escucho el susurro de las luciérnagas,
en un concierto de danzas
con el tic-tac de su volar
y el admisible deseo de besar
el arcángel de tu traslúcida boca.



El susurro de la melancolía
el silencio de lo apagado,
el pensamiento de mi vida
el compás del misterio,
el final de la vía.



¡Ay de mi! que no llega más espanto,
que él no encuentra sendero
para fundirnos en llanto,
¡Que no me llegan más espasmos!


Fundámonos en lo clandestino
hagamos un largo camino,
para terminar en el confín
de nuestra querida vida vivida




Por: Yaneth, Pedroski y Rosario

Bello, interesante y felicitaciones por tan lindos versos plasmados .
Mis cariños a los tres poetas y un millon de estrellas.
 
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