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46. Estrofas polimétricas

edelabarra

Mod. Enseñante. Mod. foro: Una imagen, un poema
Estrofas polimétricas (Bimembres)
Extractado del libro (Mario Menéndez Bejarano, La ciencia del verso, 1904), con algunos agregados míos.

Se han utilizado desde hace muchos años en la poesía española,
estrofas formadas por versos de distinta métrica y las noticias más antiguas conocidas,
se remontan a la segunda mitad del Siglo XII;

Los más comunes en la poesía española son los que combinan siete y cinco sílabas
y los de once y siete, que prestan singular elegancia a la versificación.

Al verso de pie quebrado, cuya norma era que su longitud no superara la mitad del verso empleado en la composición,
se lo conocía por el nombre de bordó biocat, para el cual la rima no era obligatoria.
(Mario Menéndez Bejarano, La ciencia del verso, 1904).

Las estrofas polimétricas, se denominaban (bimembris o trimembris),
según mezclaran dos o tres suertes de versos (Op. Cit. Pág.161),
de las cuales la estrofa sáfico adónica nos ha llegado sin alteraciones.
El más antiguo catecismo de la península, está expresado en estrofas de pie quebrado:

Abrigándome su manto,
Padre é Fijo, Espíritu Santo
Seguiré el dulce canto
Reparable.

Abundan en la poesía popular tanto como en la erudita. Desde Berceo, Alfonso X (Cant. XLVI y otras), Juan Ruiz, etc., se entremezclan con más o menos gracia al oído popular. En el Cancionero de Baena, por ejemplo:

A aquel árbol, que mueve la foxa,
Algo se le antoxa.

Se mantiene durante todo el Siglo XVI, se reducen durante el XVII y XVIII a la mezcla de siete y once sílabas o a la combinación sáfico-adónica y recobran toda su inagotable variedad en el siglo XIX a beneficio de la ebullición romántica (Op. Cit. Pág. 162).

Espronceda
y Arolas, figuran entre los más afortunados en las adaptaciones al pie quebrado, cual atestiguan El Pirata, El Mendigo, las Canciones y las Orientales, sin rival en nuestro parnaso.

Becquer utilizó con inimitable acierto los cortes bruscos del pie quebrado y Campoamor intercaló los “tropiezos” del verso corto en la marcha desigual de sus doloras.

Fue utilizada más en el campo de la lírica, ya que la épica, solemne y grandiosa, hubiera sentido vulnerado su majestuoso ritmo con el verso corto obstruccionista.

Según la opinión de Menéndez Bejarano, durante el Romanticismo, el pie quebrado no obtuvo más fruto que los menguados ovillejos del Tenorio y alguna que otra análoga hibridez. Con la combinación de siete y once sílabas, aparte de las liras, silvas y estancias, que ya se han consagrado largamente, ha solido mezclarse el tetrasílabo (tal vez porque 7 + 4 = 11), por lo que el verso de distinta medida no disuena esta mezcla de tres medidas, de manera que no sale de la cadencia de siete y once:

Nadie piense librarse de la muerte……... (11)
(La Escritura lo advierte)……………….…. (7)
Sino aquel que, con ansia verdadera,…. (11)
Constante hasta la muerte………………… (7)
Persevera………………………………………(4)(C. Fernández)

Horas antes de subir al patíbulo, condenado por ilusorio delito, el joven y lucidísimo ingenio español, Alonso Álvarez de Soria, ensayaba la mezcla de tres medidas (ocho, siete y once):

Tres horas me dan de vida (8)
Los que mi muerte pretenden, (8)
Que, como el camino es largo, (8)
Que parta temprano quieren. (8)
¡Ay qué tiempo tan breve! (7)
Poco podrá pagar quien tanto debe, etc. (11)

Desagrada al oído la mezcla de octosílabos con endecasílabos, como se puede ver en estos versos de Lafuente:

Heredero de dos montes (8)
De Nazario por su casa, (8)
En un monte los dos montes (8)
Se fueron sin quedarle ni una rama. (11)

Es preferible la combinación de endecasílabos y pentasílabos ensayada en dos formas:

1.- Una la llamada sáfico-adónica, compuesta de tres sáficos libres o rimados y un adónico final, por ejemplo:

Yo, solitario, la sedienta orilla…………………. (11)
Que Manzanares humedece apenas……….. (11)
Y el campo yermo que aridece a Mantua... (11)
Piso y detesto…………………………………………….. (5)(Reinoso)

2.- Otra, la de estancia, sustituyendo los heptasílabos con pentasílabos como en la siguiente estrofa de la Diana Enamorada de Gil Polo:

Cervantes, en el Quijote, pone en voz del cura un homenaje a su contemporáneo Gil Polo, en el capítulo del escrutinio (VI), a quien hace decir cuando salva del fuego un ejemplar de "Diana Enamorada" de este autor: "La de Gil Polo se guarde como si fuera del mismo Apolo". Vaya una estrofa de muestra:

Corrientes aguas, puras, cristalinas,
Que haciendo todo el año primavera,
Hermoseáis la próspera ribera
Con lirios y trepadas clavellinas;
El bravo ardor de Febo no escaliente
Tan fresca fuente.
Ni de ganado
Sea enturbiado
Licor tan claro
Sabroso y raro
Ni del amante triste el lloro infame
Sobre tan lindas aguas se derrame.

(GilPolo,1530-1584,DianaEnamorada)


Esta estructura, del tipo:

11 A
11 B
11 B
11 A
11 C
5 C
5 D
5 D
5 E
5 E
11 F
11 F

es bastante poco usada y me he tomado la libertad de hacer un poema así:

La luz de tu alma

Como la luz del sol por la ventana,
me alumbras con tu imagen cada día,
del mismo modo en rauda travesía
vuela mi mente a ti por la mañana.
Si yo creyera, al cielo pediría,
que tu alegría
nada mancille,
por siempre brille
la luz de tu alma,
reine la calma
sin un temor que lo mejor mereces,
porque tu amor ya lo pagó, con creces.
Eduardo León de la Barra (septiembre 2011)

Pérez de Hita, se valió de la misma estrofa para las ocho estancias que pone en labios de la Sultana (G.c. de Gr. 1º, cap. XIV)

La estrofa sáfica se halla en Horacio, en Cátulo, Ausonio, Prudencio y otros poetas, aparece alterada en Séneca, que coloca ocho sáficos delante del adónico.

La combinación de once y cinco versos se utilizó primero en Cataluña, su autor, Anthoni Valmanya las llamó coblas, constan de un cuarteto endecasílabo de rimas cruzadas, un pareado pentasílabo y otro endecasílabo.

Un saludo cordial,
Eduardo de la Barra
 
Última edición por un moderador:
Interesante resumen digno de tenerse en cuenta, para mí en particular ya que incursiono con la Mareílla Mayor en los endecas combinados con pentasílabos...:::banana:::


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Edu,
te agradezco sumamente, el toque de atención hacia tus ¨composiciones polimórficas¨;
las tendré bien en cuenta a la hora de versificar;
un saludo.
 
Sigo siendo , con mucha honra, tu discípulo. Eres excepcional en cuanto a GRAMÁTICA DEL VERSO. Te felicito, te estrello y te reputo.
 
Estrofas polimétricas (Bimembres)
Extractado del libro (Mario Menéndez Bejarano, La ciencia del verso, 1904), con algunos agregados míos.

Se han utilizado desde hace muchos años en la poesía española,
estrofas formadas por versos de distinta métrica y las noticias más antiguas conocidas, se remontan a la segunda mitad del Siglo XII;

Los más comunes en la poesía española son los que combinan siete y cinco sílabas y los de once y siete, que prestan singular elegancia a la versificación.

Al verso de pie quebrado, cuya norma era que su longitud no superara la mitad del verso empleado en la composición, se lo conocía por el nombre de bordó biocat, para el cual la rima no era obligatoria. (Mario Menéndez Bejarano, La ciencia del verso, 1904).

Las estrofas polimétricas, se denominaban (bimembris o trimembris), según mezclaran dos o tres suertes de versos (Op. Cit. Pág.161), de las cuales la estrofa sáfico adónica nos ha llegado sin alteraciones.
El más antiguo catecismo de la península, está expresado en estrofas de pie quebrado:

Abrigándome su manto,
Padre é Fijo, Espíritu Santo
Seguiré el dulce canto
Reparable.

Abundan en la poesía popular tanto como en la erudita. Desde Berceo, Alfonso X (Cant. XLVI y otras), Juan Ruiz, etc., se entremezclan con más o menos gracia al oído popular.
En el Cancionero de Baena, por ejemplo:

A aquel árbol, que mueve la foxa,
Algo se le antoxa.

Se mantiene durante todo el Siglo XVI, se reducen durante el XVII y XVIII a la mezcla de siete y once sílabas o a la combinación sáfico-adónica y recobran toda su inagotable variedad en el siglo XIX a beneficio de la ebullición romántica (Op. Cit. Pág. 162).

Espronceda y Arolas, figuran entre los más afortunados en las adaptaciones al pie quebrado,
cual atestiguan El Pirata, El Mendigo, las Canciones y las Orientales, sin rival en nuestro parnaso.

Becquer utilizó con inimitable acierto los cortes bruscos del pie quebrado y Campoamor intercaló los “tropiezos” del verso corto en la marcha desigual de sus doloras.
Fue utilizada más en el campo de la lírica, ya que la épica, solemne y grandiosa,
hubiera sentido vulnerado su majestuoso ritmo con el verso corto obstruccionista.

Según la opinión de Menéndez Bejarano, durante el Romanticismo,
el pie quebrado no obtuvo más fruto que los menguados ovillejos del Tenorio
y alguna que otra análoga hibridez.

Con la combinación de siete y once sílabas, aparte de las liras, silvas y estancias, que ya se han consagrado largamente,
ha solido mezclarse el tetrasílabo (tal vez porque 7 + 4 = 11),
por lo que el verso de distinta medida no disuena esta mezcla de tres medidas,
de manera que no sale de la cadencia de siete y once:

Nadie piense librarse de la muerte……... (11)
(La Escritura lo advierte)……………….…. (7)
Sino aquel que, con ansia verdadera,…. (11)
Constante hasta la muerte………………… (7)
Persevera………………………………………(4)

(C. Fernández)


Horas antes de subir al patíbulo, condenado por ilusorio delito,
el joven y lucidísimo ingenio español, Alonso Álvarez de Soria,
ensayaba la mezcla de tres medidas (ocho, siete y once):

Tres horas me dan de vida (8)
Los que mi muerte pretenden, (8)
Que, como el camino es largo, (8)
Que parta temprano quieren. (8)
¡Ay qué tiempo tan breve! (7)
Poco podrá pagar quien tanto debe, etc. (11)


Desagrada al oído la mezcla de octosílabos con endecasílabos,
como se puede ver en estos versos de Lafuente:

Heredero de dos montes (8)
De Nazario por su casa, (8)
En un monte los dos montes (8)
Se fueron sin quedarle ni una rama. (11)



Es preferible la combinación de endecasílabos y pentasílabos ensayada en dos formas:
una la llamada sáfico-adónica, compuesta de tres sáficos libres o rimados y un adónico final,
por ejemplo:


Yo, solitario, la sedienta orilla…………………. (11)
Que Manzanares humedece apenas……….. (11)
Y el campo yermo que aridece a Mantua... (11)
Piso y detesto…………………………………………….. (5)

(Reinoso)


Otra, la de estancia, sustituyendo los heptasílabos con pentasílabos como en la siguiente estrofa de la Diana Enamorada de Gil Polo:

Cervantes, en el Quijote, pone en voz del cura un homenaje a su contemporáneo Gil Polo,
en el capítulo del escrutinio (VI),
a quien hace decir cuando salva del fuego un ejemplar de "Diana Enamorada" de este autor:
"La de Gil Polo se guarde como si fuera del mismo Apolo".
Vaya una estrofa de muestra:

Corrientes aguas, puras, cristalinas,
Que haciendo todo el año primavera,
Hermoseáis la próspera ribera
Con lirios y trepadas clavellinas;
El bravo ardor de Febo no escaliente
Tan fresca fuente.
Ni de ganado
Sea enturbiado
Licor tan claro
Sabroso y raro
Ni del amante triste el lloro infame
Sobre tan lindas aguas se derrame.

(Gil Polo,1530-1584,DianaEnamorada)




Esta estructura, del tipo:

11 A
11 B
11 B
11 A
11 C
5 C
5 D
5 D
5 E
5 E
11 F
11 F
es bastante poco usada y me he tomado la libertad de hacer un poema así:

La luz de tu alma

Como la luz del sol por la ventana,
me alumbras con tu imagen cada día,
del mismo modo en rauda travesía
vuela mi mente a ti por la mañana.
Si yo creyera, al cielo pediría,
que tu alegría
nada mancille,
por siempre brille
la luz de tu alma,
reine la calma
sin un temor que lo mejor mereces,
porque tu amor ya lo pagó, con creces.


Eduardo León de la Barra (septiembre 2011)


Pérez de Hita, se valió de la misma estrofa para las ocho estancias que pone en labios de la Sultana (G.c. de Gr. 1º, cap. XIV)

La estrofa sáfica se halla en Horacio, en Cátulo, Ausonio, Prudencio y otros poetas, aparece alterada en Séneca, que coloca ocho sáficos delante del adónico.
La combinación de once y cinco versos se utilizó primero en Cataluña, su autor, Anthoni Valmanya las llamó coblas, constan de un cuarteto endecasílabo de rimas cruzadas, un pareado pentasílabo y otro endecasílabo.

Un saludo cordial,
Eduardo de la Barra



Eduardo
Acabo de leer y guardar este documento que con generosidad nos compartes, te lo agradezco, yo siempre guardo y leo tus aportes pues de ellos me nutro y enriquezco,
Mil gracias y un abrazo
Ana
 
Última edición por un moderador:
Yo adoro hacer la combinacion de versos de cinco y siete, es una combinacion simpàtica para la poesia infantil (de todas maneras jamàs depaso del octasilabo ) ese arte se lo dejo a los clasicos, mi lema es sencillo, pero con brillo jajaja (es broma) excelente trabajo siempre es bueno aprender un poquito màs aunque soy un desastre poético. Mis estrellas amigo Edelabarra.
 
Muy buena aportación. Conviene tenerla presente, porque las estrofas polimétricas dan resultados muy interesantes. Muchas gracias por compartirlo, estimado profesor. Luis
 
Siempre atento a sus enseñanzas maestro, un placer saludarlo.
Bello su poema polimétrico
 
Querido Amigo Eduardo. Como no entiendo nada, de lo que enseñastes, sólo
voy a comentarte, tu poema, que me parecío muy hermoso, Te mando
Besos y Abrazos Uruguayos
 
Excelente tu magistral aportación, estimado Maestro. Esta clase me demuestra mis sospechas por otro lado ya hechas públicas, y no son otras que en poesía está todo inventado, hasta lo que uno hace pensando que por ser heterodoxo nadie se ha atrevido a mostrar.
Muchas gracias Don Eduardo por tu invitación.
Un abrazo.
 
Interesantísima y clarificadora aportación, de suma utilidad para quienes gustan mezclar versos de diferente número de sílabas.

La estrofa de tu autoría que pones a modo de ejemplo es, sencillamente, extraordinaria. Comparándola con la de Gil Polo que le precede, la tuya es mucho más fluida y con mayor continuidad en su lectura.

Gracias por exponer tus siempre acertados comentarios.

Un abrazo.

José Luis
 
Interesante resumen digno de tenerse en cuenta, para mí en particular ya que incursiono con la Mareílla Mayor en los endecas combinados con pentasílabos...:::banana:::


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Muchas gracias estimado Maramín;
ya ves que siempre se puede exprimir un poco más la creatividad,
porque si bien esa combinación es muy vieja (11-5),
las variantes que has aportado enriquecen la poesía, con buenos resultados,
no hay que aflojar y seguir investigando y proponiendo;
un abrazo,
Eduardo
 
Que interesante , me gustó esa estructura porque el poema que hiciste, "la luz de tu alma" es bellísimo , a ver si te sigo !Maestro!

Estrellitas y mi cariño.

Muchas gracias querida Elba,
siempre presente en mis trabajos, te agradezco de corazón;
si hay alguien que ha evolucionado eres tú y tu poesía,
me alegra mucho eso;
un abrazo,
Eduardo
 
Estrofas polimétricas (Bimembres)

Extractado del libro (Mario Menéndez Bejarano, La ciencia del verso, 1904), con algunos agregados míos.

Se han utilizado desde hace muchos años en la poesía española,
estrofas formadas por versos de distinta métrica y las noticias más antiguas conocidas,
se remontan a la segunda mitad del Siglo XII;


Los más comunes en la poesía española son los que combinan siete y cinco sílabas
y los de once y siete, que prestan singular elegancia a la versificación.


Al verso de pie quebrado, cuya norma era que su longitud no superara la mitad del verso empleado en la composición,
se lo conocía por el nombre de bordó biocat, para el cual la rima no era obligatoria.
(Mario Menéndez Bejarano, La ciencia del verso, 1904).


Las estrofas polimétricas, se denominaban (bimembris o trimembris),
según mezclaran dos o tres suertes de versos (Op. Cit. Pág.161),
de las cuales la estrofa sáfico adónica nos ha llegado sin alteraciones.

El más antiguo catecismo de la península, está expresado en estrofas de pie quebrado:

Abrigándome su manto,
Padre é Fijo, Espíritu Santo
Seguiré el dulce canto
Reparable.

Abundan en la poesía popular tanto como en la erudita. Desde Berceo, Alfonso X (Cant. XLVI y otras), Juan Ruiz, etc., se entremezclan con más o menos gracia al oído popular. En el Cancionero de Baena, por ejemplo:

A aquel árbol, que mueve la foxa,
Algo se le antoxa.

Se mantiene durante todo el Siglo XVI, se reducen durante el XVII y XVIII a la mezcla de siete y once sílabas
o a la combinación sáfico-adónica y recobran toda su inagotable variedad en el siglo XIX
a beneficio de la ebullición romántica (Op. Cit. Pág. 162).

Espronceda y Arolas, figuran entre los más afortunados en las adaptaciones al pie quebrado,
cual atestiguan El Pirata, El Mendigo, las Canciones y las Orientales, sin rival en nuestro parnaso.

Becquer utilizó con inimitable acierto los cortes bruscos del pie quebrado
y Campoamor intercaló los “tropiezos” del verso corto en la marcha desigual de sus doloras.

Fue utilizada más en el campo de la lírica, ya que la épica, solemne y grandiosa,
hubiera sentido vulnerado su majestuoso ritmo con el verso corto obstruccionista.

Según la opinión de Menéndez Bejarano, durante el Romanticismo, el pie quebrado no obtuvo más fruto que los menguados ovillejos del Tenorio y alguna que otra análoga hibridez.
Con la combinación de siete y once sílabas, aparte de las liras, silvas y estancias, que ya se han consagrado largamente,
ha solido mezclarse el tetrasílabo (tal vez porque 7 + 4 = 11), por lo que el verso de distinta medida no disuena esta mezcla de tres medidas, de manera que no sale de la cadencia de siete y once:

Nadie piense librarse de la muerte……... (11)
(La Escritura lo advierte)……………….…. (7)
Sino aquel que, con ansia verdadera,…. (11)
Constante hasta la muerte………………… (7)
Persevera………………………………………(4)

(C. Fernández)


Horas antes de subir al patíbulo, condenado por ilusorio delito, el joven y lucidísimo ingenio español,
Alonso Álvarez de Soria, ensayaba la mezcla de tres medidas (ocho, siete y once):

Tres horas me dan de vida (8)
Los que mi muerte pretenden, (8)
Que, como el camino es largo, (8)
Que parta temprano quieren. (8)
¡Ay qué tiempo tan breve! (7)
Poco podrá pagar quien tanto debe, etc. (11)


Desagrada al oído la mezcla de octosílabos con endecasílabos, como se puede ver en estos versos de Lafuente:

Heredero de dos montes (8)
De Nazario por su casa, (8)
En un monte los dos montes (8)
Se fueron sin quedarle ni una rama. (11)

Es preferible la combinación de endecasílabos y pentasílabos ensayada en dos formas:


1.- Una la llamada sáfico-adónica, compuesta de tres sáficos libres o rimados y un adónico final, por ejemplo:

Yo, solitario, la sedienta orilla…………………. (11)
Que Manzanares humedece apenas……….. (11)
Y el campo yermo que aridece a Mantua... (11)
Piso y detesto…………………………………………….. (5)
(Reinoso)

2.-
Otra, la de estancia, sustituyendo los heptasílabos con pentasílabos como en la siguiente estrofa de la Diana Enamorada de Gil Polo:

Cervantes, en el Quijote, pone en voz del cura un homenaje a su contemporáneo Gil Polo, en el capítulo del escrutinio (VI), a quien hace decir cuando salva del fuego un ejemplar de "Diana Enamorada" de este autor: "La de Gil Polo se guarde como si fuera del mismo Apolo". Vaya una estrofa de muestra:
Corrientes aguas, puras, cristalinas,
Que haciendo todo el año primavera,
Hermoseáis la próspera ribera
Con lirios y trepadas clavellinas;
El bravo ardor de Febo no escaliente
Tan fresca fuente.
Ni de ganado
Sea enturbiado
Licor tan claro
Sabroso y raro
Ni del amante triste el lloro infame
Sobre tan lindas aguas se derrame.

(GilPolo,1530-1584,DianaEnamorada)




Esta estructura, del tipo:

11 A
11 B
11 B
11 A
11 C
5 C
5 D
5 D
5 E
5 E
11 F
11 F

es bastante poco usada y me he tomado la libertad de hacer un poema así:

La luz de tu alma

Como la luz del sol por la ventana,
me alumbras con tu imagen cada día,
del mismo modo en rauda travesía
vuela mi mente a ti por la mañana.
Si yo creyera, al cielo pediría,
que tu alegría
nada mancille,
por siempre brille
la luz de tu alma,
reine la calma
sin un temor que lo mejor mereces,
porque tu amor ya lo pagó, con creces.


Eduardo León de la Barra (septiembre 2011)

Pérez de Hita, se valió de la misma estrofa para las ocho estancias que pone en labios de la Sultana (G.c. de Gr. 1º, cap. XIV)

La estrofa sáfica se halla en Horacio, en Cátulo, Ausonio, Prudencio y otros poetas,
aparece alterada en Séneca, que coloca ocho sáficos delante del adónico.

La combinación de once y cinco versos se utilizó primero en Cataluña, su autor, Anthoni Valmanya las llamó coblas, constan de un cuarteto endecasílabo de rimas cruzadas, un pareado pentasílabo y otro endecasílabo.

Un saludo cordial,
Eduardo de la Barra

Eduardo gracias por la invitación, he leído detenidamente el extracto que nos has presentado y me ha parecido interesante. La extructura de tu poesía ha quedado lindísima y el tema ha fluido como la luz de tu alma. Con más tiempo me dedicaré hacer un tema con aquella extructura y bueno veremos que resulta.
Mis cariños siempre sinceros maestro Eduardo.
Muacsssssssssssssssssssss:::sonreir1:::
 
Interesante e ilustrativo. Siempre es bueno plantearse nuevos retos aunque no se yo si mi técnica y conocimiento da para tanto. Agradecido en todo caso por llamar mi atención en tan elaborado trabajo.
 
Graciassssssss por la invitación, tengo algunos poemas con esas características, amigo Eduardo, realmente me encanta escribirlos.
Un gran abrazo para vos :)
 
Estrofas polimétricas (Bimembres)

Extractado del libro (Mario Menéndez Bejarano, La ciencia del verso, 1904), con algunos agregados míos.

Se han utilizado desde hace muchos años en la poesía española,
estrofas formadas por versos de distinta métrica y las noticias más antiguas conocidas,
se remontan a la segunda mitad del Siglo XII;


Los más comunes en la poesía española son los que combinan siete y cinco sílabas
y los de once y siete, que prestan singular elegancia a la versificación.


Al verso de pie quebrado, cuya norma era que su longitud no superara la mitad del verso empleado en la composición,
se lo conocía por el nombre de bordó biocat, para el cual la rima no era obligatoria.
(Mario Menéndez Bejarano, La ciencia del verso, 1904).


Las estrofas polimétricas, se denominaban (bimembris o trimembris),
según mezclaran dos o tres suertes de versos (Op. Cit. Pág.161),
de las cuales la estrofa sáfico adónica nos ha llegado sin alteraciones.

El más antiguo catecismo de la península, está expresado en estrofas de pie quebrado:

Abrigándome su manto,
Padre é Fijo, Espíritu Santo
Seguiré el dulce canto
Reparable.

Abundan en la poesía popular tanto como en la erudita. Desde Berceo, Alfonso X (Cant. XLVI y otras), Juan Ruiz, etc., se entremezclan con más o menos gracia al oído popular. En el Cancionero de Baena, por ejemplo:

A aquel árbol, que mueve la foxa,
Algo se le antoxa.

Se mantiene durante todo el Siglo XVI, se reducen durante el XVII y XVIII a la mezcla de siete y once sílabas
o a la combinación sáfico-adónica y recobran toda su inagotable variedad en el siglo XIX
a beneficio de la ebullición romántica (Op. Cit. Pág. 162).

Espronceda y Arolas, figuran entre los más afortunados en las adaptaciones al pie quebrado,
cual atestiguan El Pirata, El Mendigo, las Canciones y las Orientales, sin rival en nuestro parnaso.

Becquer utilizó con inimitable acierto los cortes bruscos del pie quebrado
y Campoamor intercaló los “tropiezos” del verso corto en la marcha desigual de sus doloras.

Fue utilizada más en el campo de la lírica, ya que la épica, solemne y grandiosa,
hubiera sentido vulnerado su majestuoso ritmo con el verso corto obstruccionista.

Según la opinión de Menéndez Bejarano, durante el Romanticismo, el pie quebrado no obtuvo más fruto que los menguados ovillejos del Tenorio y alguna que otra análoga hibridez.
Con la combinación de siete y once sílabas, aparte de las liras, silvas y estancias, que ya se han consagrado largamente,
ha solido mezclarse el tetrasílabo (tal vez porque 7 + 4 = 11), por lo que el verso de distinta medida no disuena esta mezcla de tres medidas, de manera que no sale de la cadencia de siete y once:

Nadie piense librarse de la muerte……... (11)
(La Escritura lo advierte)……………….…. (7)
Sino aquel que, con ansia verdadera,…. (11)
Constante hasta la muerte………………… (7)
Persevera………………………………………(4)

(C. Fernández)


Horas antes de subir al patíbulo, condenado por ilusorio delito, el joven y lucidísimo ingenio español,
Alonso Álvarez de Soria, ensayaba la mezcla de tres medidas (ocho, siete y once):

Tres horas me dan de vida (8)
Los que mi muerte pretenden, (8)
Que, como el camino es largo, (8)
Que parta temprano quieren. (8)
¡Ay qué tiempo tan breve! (7)
Poco podrá pagar quien tanto debe, etc. (11)


Desagrada al oído la mezcla de octosílabos con endecasílabos, como se puede ver en estos versos de Lafuente:

Heredero de dos montes (8)
De Nazario por su casa, (8)
En un monte los dos montes (8)
Se fueron sin quedarle ni una rama. (11)

Es preferible la combinación de endecasílabos y pentasílabos ensayada en dos formas:


1.- Una la llamada sáfico-adónica, compuesta de tres sáficos libres o rimados y un adónico final, por ejemplo:

Yo, solitario, la sedienta orilla…………………. (11)
Que Manzanares humedece apenas……….. (11)
Y el campo yermo que aridece a Mantua... (11)
Piso y detesto…………………………………………….. (5)
(Reinoso)

2.-
Otra, la de estancia, sustituyendo los heptasílabos con pentasílabos como en la siguiente estrofa de la Diana Enamorada de Gil Polo:

Cervantes, en el Quijote, pone en voz del cura un homenaje a su contemporáneo Gil Polo, en el capítulo del escrutinio (VI), a quien hace decir cuando salva del fuego un ejemplar de "Diana Enamorada" de este autor: "La de Gil Polo se guarde como si fuera del mismo Apolo". Vaya una estrofa de muestra:
Corrientes aguas, puras, cristalinas,
Que haciendo todo el año primavera,
Hermoseáis la próspera ribera
Con lirios y trepadas clavellinas;
El bravo ardor de Febo no escaliente
Tan fresca fuente.
Ni de ganado
Sea enturbiado
Licor tan claro
Sabroso y raro
Ni del amante triste el lloro infame
Sobre tan lindas aguas se derrame.

(GilPolo,1530-1584,DianaEnamorada)




Esta estructura, del tipo:

11 A
11 B
11 B
11 A
11 C
5 C
5 D
5 D
5 E
5 E
11 F
11 F

es bastante poco usada y me he tomado la libertad de hacer un poema así:

La luz de tu alma

Como la luz del sol por la ventana,
me alumbras con tu imagen cada día,
del mismo modo en rauda travesía
vuela mi mente a ti por la mañana.
Si yo creyera, al cielo pediría,
que tu alegría
nada mancille,
por siempre brille
la luz de tu alma,
reine la calma
sin un temor que lo mejor mereces,
porque tu amor ya lo pagó, con creces.


Eduardo León de la Barra (septiembre 2011)

Pérez de Hita, se valió de la misma estrofa para las ocho estancias que pone en labios de la Sultana (G.c. de Gr. 1º, cap. XIV)

La estrofa sáfica se halla en Horacio, en Cátulo, Ausonio, Prudencio y otros poetas,
aparece alterada en Séneca, que coloca ocho sáficos delante del adónico.

La combinación de once y cinco versos se utilizó primero en Cataluña, su autor, Anthoni Valmanya las llamó coblas, constan de un cuarteto endecasílabo de rimas cruzadas, un pareado pentasílabo y otro endecasílabo.

Un saludo cordial,
Eduardo de la Barra




Gracias por compartir estimado Eduardo,
con tu permiso me lo llevo a mis archivos para analizar y tratar de lograr
algo de esto q nos compartes, besos.
 
Muchísimas gracias querido Eduardo por este compendio fabuloso y enriquecido específicamente en este arte.
Que buena tu vuelta lindo amigo!!! Para este lujo didáctico, nutriendo siempre nuestro caminar poético...
Más que interesante, retador, especialmente para los que incursionan en clásica. Me gusta realmente ese verso que rompe prácticamente con la simetría y a la vez le da tanta entonación, sería genial intentarlo...No prometo nada!!!! ok, pero bien vale la pena forjar al menos uno, ¿verdad?..

Y tu poema Eduardo...ah! tu poema querido amigo. Precioso!!!! Siempre logras cualquier estructura con genialidad y sentimiento...
Un abrazo Eduardo con todo mi cariño
Gracias por el aporte valioso a mi ser y a todos aquí en Casa
Mis estrellas a tu cielo
Camelia
 
Última edición por un moderador:
Estimado Eduardo
Sí, de gran interés me resultó el escrito sobre versos polimétricos, pues me ensancha el campo de mi escaso conocimiento sobre "teoría poética" y me permite ensayar otras posibilidades. Muy bien documentado y expuesto lo que todavía lo hace más atractivo. Un verdadero placer. Saludos y gracias por tan encomiable labor
versoaprendiz
 
Última edición por un moderador:
Mil Gracias Eduardo.

Ya se extrañaban los Cursos de poesía que nos llegan como caídos del cielo.

Los poemas a pie quebrado son un arte peculiar que requiere ingenio y picardía.

Valoro en mucho el tiempo que dedicas a todo ello.

Recibe el mejor de los abrazos.

Muchas gracias estimado César,
sarna con gusto no pica, dicen, que me importa el tiempo si lo utilizo en lo que más me gusta, jajaja,
un abrazo,
Eduardo
 

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