Un antropólogo llamado Marvin Harris, en sus investigaciones sobre la génesis del Estado, estudió las relaciones sociales que establecían los miembros de pequeñas tribus y comunidades, todavía no contaminadas por la civilización occidental, para ver como surgían los líderes, fase primitiva que después con el paso del tiempo daría lugar a estructuras más complejas que desembocarían en lo que hoy llamamos Estado. Aparte de los comportamientos típicos de la preeminecia de la fuerza, de la inteligencia y de la experiencia como características esenciales, según la elección de cada comunidad, para la selección de su líder, observó con inusitada sorpresa el altruísmo, como una forma de elevarse a la condición de líder, darlo todo por la comunidad sin recibir nada a cambio: el que más cazaba y trabajaba, el que más se preocupaba por los demás, el que resolvía los problemas, el que en el reparto del alimento siempre se colocaba en último lugar recibiendo las peores piezas...También concluyó que esta forma de liderazgo no hubiera desembocado en un Estado controlado por ninguna casta dominante; más bien, no hubiera desembocado en ningún tipo de Estado.
El mensaje altruísta de tu magistral ovillejo, amigo y maestro, es lo que verdaderamente nos hace humanos. Desgraciadamente, se practica muy poco, como que casi lo tenemos olvidado, porque la caridad no es altruísmo, no confundamos los términos.
Un cordial saludo