Cuantas veces nos creemos fuertes siendo débiles, cuantas veces nos creemos el ombligo del mundo, y somos su apéndice, cuantas veces creemos estar entre las nubes, y estamos entre las ciénagas, cuantas veces nos creemos envueltos en horrendos males, y son, en realidad, realidades que, si somos capaces de percibir, nos traerían alegrías y dulzuras, y que dejamos escapar.
Profundo y reflexivo soneto, con tu particular estilo de altura, rico en contenido, y muy bello en su estructura y vocabulario empleado.
Mis estrellas, querido amigo, ahora, sus luces, entrarán por la claraboya de tu Habanera, e iluminarán al poeta sentado en su mesa escribiendo bellas inspiraciones. Repu, como te la acabo de dar, ya no podré, pero también la mereces.
Un abrazo rompedor, entrañable Luís.