Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Amanece el silencio y gesticula,
se adivina su voz, yo la hago mía;
no se escucha el nacer de un nuevo día
pero se ve, se huele y estimula.
La sombra de los labios, casi nula,
deletrea el instante y es la vía
que comunica al mundo la alegría
que en el cuerpo y los ojos se acumula.
Las pequeñas historias necesitan
de la complicidad de la sordera.
De los cinco sentidos cuatro habitan
en la profundidad que nos libera
del tono que mal suena y que nos gritan…
y afloran aunque uno no lo quiera.
se adivina su voz, yo la hago mía;
no se escucha el nacer de un nuevo día
pero se ve, se huele y estimula.
La sombra de los labios, casi nula,
deletrea el instante y es la vía
que comunica al mundo la alegría
que en el cuerpo y los ojos se acumula.
Las pequeñas historias necesitan
de la complicidad de la sordera.
De los cinco sentidos cuatro habitan
en la profundidad que nos libera
del tono que mal suena y que nos gritan…
y afloran aunque uno no lo quiera.
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