Un hermoso soneto motivado por un poema de Miguel Hernandez, Francisco, me alegro mucho de volver a leer una obra tuya, que siempre se puede aprender de ella, donde aprecio que las rimas internas del segundo cuarteto son diferentes al primero y las asonancias con los tercetos (dad).
Un placer estar en tru obra y te deseo unas felices fiestas.
Un abrazo con mi respeto.
Muchas gracias en primer lugar, Ricardo, por tus amables elogios, y por el estímulo a la reflexión que suponen, desde tu profundo conocimiento de la métrica, las observaciones, en gran manera acertadas, que haces sobre este modesto soneto; de hecho me han hecho pensar, y mucho, por lo que me extenderé algo al exponer hasta donde me han llevado.
En este soneto hay en efecto, entre otras cosas, un defecto y un exceso de rima, es decir, hay un defecto por cuanto hay menos rima de la que debe haber en los cuartetos, y hay un exceso por cuanto hay más rima de la habitual entre cuartetos y tercetos. Vayamos por partes.
En los cuartetos, como bien señalas, hay falta de concordancia en la rima de los versos segundo y tercero del primero con los correspondientes del segundo cuarteto. La rima sería pues, esquemáticamente, la siguiente:
ÁBBÁ ÁCCÁ.
Este es un defecto que no admite paliativos, por cuanto elude el esfuerzo de buscar la concordancia completa, que proporcionaría mayor armonía y perfección métricas. Esto nos conduce a lo que el profesor Domínguez Caparrós en su Diccionario de Métrica Española (DME) llama
soneto de cuartetos independientes, y que yo mismo, en mi aportación teórica sobre el soneto
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/el-soneto-aportacion-teorica.94785/
sitúo en el apartado de
sonetos devaluados. Cabría decir que en el que tratamos la independencia es parcial porque concuerdan los versos distales (1º y 4º), pero no cabe la disculpa porque la intención de escurrir el bulto en lo que toca a la concordancia completa y el esfuerzo que conlleva es patente. Se trata por tanto de un
soneto algo devaluado por razón de ese defecto. Mi excusa: cierto apresuramiento por la urgencia de comentar un gran soneto de un compañero de foro, y que el resto del soneto tenía valores líricos que me gustaban. En todo caso cabe decir que el
soneto de cuartetos independientes, tiene y ha tenido cabida, con menor valor, en la práctica magistral, como muestra el siguiente, que incluí en la aportación teórica mencionada:
Cuanto Bilbao en la memoria. Días
colegiales. Atardeceres grises,
lluviosos. Reprimidas alegrías,
furtivo cine, cacahuey, anises.
Alta terraza, procesión de jueves
santo, de viernes santo, santo, santo.
Por Pasagarri las últimas nieves
y por Archanda helechos hechos llanto.
Vieja Bilbao, antigua plaza Nueva,
Barrencalle Barrena, soportales
junto al Nervión: mi vida despiadada
y beata. (La Virgen de la Cueva,
que llueva, llueva, llueva.) Barrizales
de alma niña y tierna y destrozada.
Blas de Otero (1916-1979)
Y pasemos ahora al tema de los excesos de rima. Y en esto no voy a poder estar de acuerdo contigo, Ricardo: no hay asonancias, no hay una sola rima asonante entre los catorce versos, ni por descuido ni intencionada. La rima a la que aludes, la de las palabras
eternidad, inmensidad, inmortalidad, intimidad, serenidad y ebriedad, no es rima asonante sino rima consonante aguda, y la partícula de rima es
–ad, no
dad, como tú apuntas, es decir, igualdad fonética de vocales y consonantes a partir de la última vocal acentuada del verso, que es la
a.
Y me alegro infinito que no haya habido asonancias entre tercetos y cuartetos en esta ocasión, porque para mí es un tema recurrente en los foros que me tiene aburrido. Y no porque le dé importancia sino por todo lo contrario: porque para mí este tema, como el de los efectos antirrítmicos entre sílabas acentuadas contiguas, son defectos mínimos que solo tienen importancia para algunos puristas que habitan en los foros de poesía: los tratados de métrica apenas se refieren a ello, la poesía magistral está plagada de ellos y no se toma apenas cuidados por evitarlos. Son como esos lunares que perturban el cutis de las hermosas (y hermosos), pero que en el fondo son tan excitantes que algunas (y algunos) se los pintaban. Y no digo más, mi opinión queda clara y el que quiera reflexionar sobre ello que examine el soneto V de Garcilaso de la Vega, que tengo analizado en el siguiente enlace:
http://www.mundopoesia.com/foros/te...o-v-de-garcilaso-de-la-vega-didactica.127988/
Allí el que no lo conozca podrá advertir que, manteniendo el rigor de la estructura de rima consonante del soneto clásico, además, 12 de los 14 versos riman entre sí en forma asonante. Y se trata de una de las cumbres de nuestra poética, cuando el soneto acababa de llegar a España desde Italia, de la mano del propio Garcilaso, de la de su amigo Boscán, y, antes, de la del tío de Garcilaso, el Marqués de Santillana y sus Cuarenta Sonetos Feytos al Itálico Modo.
Pero volvamos al exceso de rima de mi soneto. Visto que no se trata de asonancia sino de consonancia sucede que lo que estamos es ante un caso de
herencia, encadenamiento o concordancia de rima consonante entre los cuartetos y los tercetos de un soneto. Y esto no es precisamente malo sino más bien bueno. De considerarlo malo condenaríamos por ejemplo los tercetos encadenados o dantescos y el propio encadenamiento de rimas en el soneto clásico. El soneto clásico concuerda o encadena doblemente la rima en los tercetos y los cuartetos por separado, y no llega más lejos no porque sea imperfecto sino porque es difícil: sería necesario buscar siete ocurrencias de rima por cada rima, y todos sabemos que hacer eso y además mantener un mínimo de ilación en el discurso es muy difícil. Pero no imposible.
El soneto totalmente encadenado o
soneto contínuo (DME) o soneto de dos rimas que diría yo existe. Su esquema de rimas es
ABBA ABBA ABA BAB
Lo incluyo en mi aportación sobre el soneto ya citada, y con un ejemplo. Éste:
Ceniza espiritada, vil mixtura,
hombre de poluo, y lágryimas formado,
por ley diuina a muerte condenado,
¿porqué no pones freno a tu locura?
Comienza ya a llorar con amargura,
lo mucho que a Dios tienes enojado,
la mala vida, el tiempo mal gastado,
si no te quieres ver en apretura.
Llamándo te está ya la sepultura,
lugar estrecho, do será enterrado
deleyte, honra, mando y hermosura,
y quanto en esta vida es estimado.
El alma es inmortal, y siempre dura,
en sola ella emplea tu cuydado.
Juan Díaz Rengifo(siglo XVII)
Lo que pasa es que yo en mi poema me quedo a medio camino de esta perfección y solo encadeno una rima, la rima a que tú aludes.
Pero, como todo está ya escrito, y los aciertos y los errores los repetimos constantemente, quiero traer aquí la curiosa coincidencia con un autor relevante: Dámaso Alonso, poeta y director de la Real Academia de la Lengua desde 1968. La trigésima edición de la conocidísima antología “Las mil mejores poesías de la lengua castellana” de Bergua incluye el siguiente soneto del académico:
Evocación
Son las rachas de marzo. Son el viento
y las puertas … El aire golpeando,
doblado y en los muros remachando …
Tiene luz de marfil el aposento.
Esa luz la difunde un macilento
Cadáver en un túmulo acostado
Y, entre sus cuatro velas, mal velado
por su envidiosa luz de amarillento.
Hachas al viento son – hachas al viento
de la muerte, en la caja amortajado-
los blandones de duro temblamiento.
Y en los cristales choca el aire airado
de fuera, ante el despojo y yacimiento
de un hombre que fue viento huracanado.
Es muy curioso. Las semejanzas son inquietantes: ambos sonetos llevan cuartetos semi-independientes (concordancia de los versos distales 1º y 4º y discordancia en los versos 2º y 3º centrales) y ambos encadenan rimas entre cuartetos y tercetos. La diferencia es que el de Dámaso Alonso está mucho más cercano a ser soneto continuo, pero el del académico sí que incluye, que no el mío, asonancias, y no lo digo como demérito.
En fin, Ricardo, disculpa mis defectos y excesos tanto de rima como de discurso.
Un abrazo.