Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Soy un árbol en un pueblo,
en un pueblo con su playa,
estático e inhiesto
que cuenta lo que le pasa.
Le doy sombra al marinero
que en mis dominios atraca
y me miro en los reflejos
y me envuelvo en las palabras;
mi mundo son sus trayectos,
sus ecos son mi morada.
El mar es solo un espejo
de superficie empañada
donde escribir con el dedo
corazón de la distancia.
Con el viento me requiebro
cada vez que hay marejada;
y es mi quiero y mi no puedo
el que en la orilla me clava.
Una y mil veces invento
bogar sin remos ni barca,
surcar con el pensamiento
las millas que me separan
de otra orilla y otros vientos,
de brisas, selvas y escarchas
ancladas en el barbecho
de un porvenir sin mañana.
Soy un leño más del puerto,
con una enorme ventana.
en un pueblo con su playa,
estático e inhiesto
que cuenta lo que le pasa.
Le doy sombra al marinero
que en mis dominios atraca
y me miro en los reflejos
y me envuelvo en las palabras;
mi mundo son sus trayectos,
sus ecos son mi morada.
El mar es solo un espejo
de superficie empañada
donde escribir con el dedo
corazón de la distancia.
Con el viento me requiebro
cada vez que hay marejada;
y es mi quiero y mi no puedo
el que en la orilla me clava.
Una y mil veces invento
bogar sin remos ni barca,
surcar con el pensamiento
las millas que me separan
de otra orilla y otros vientos,
de brisas, selvas y escarchas
ancladas en el barbecho
de un porvenir sin mañana.
Soy un leño más del puerto,
con una enorme ventana.