María Rentería
Luna en Acuario.
El clima era de tensión. Se respiraba miedo por todas partes, preocupación, muerte… pero no era tiempo de pensar en lo que se podría perder, sino en lo que se tenía que rescatar, salvaguardar, proteger.
Este solo pensamiento los animó a todos. Dejando a un lado sus miedos, la adrenalina empezó a recorrer sus cuerpos, preparando lo necesario: levantando el ánimo, preparando el corazón para la máxima entrega de amor: la vida misma.
Era ya tiempo de actuar: no había lugar para mirar atrás, solo hacia adelante. Era uno de esos momentos en los que no cabían los arrepentimientos. Era uno de esos momentos en los que no se podía pensar más que en la colectividad, en el bien común… Ojalá que se hubiese hecho todo lo que se tenía que hacer, ojalá que se hubiese dicho todo lo que se tenía que decir…
Muy pronto el fuego se extendió.
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