Nos bebimos la madrugada

Paco Valiente

Poeta que no puede vivir sin el portal
Acariciaba la noche los recuerdos
que surgían de las calles encendidas,
un mar de corazones solitarios
bañaba de deseo las aceras,
caminaba la luna entre la gente
dibujando puertas en las baldosas,
yo me buscaba en un vaso de silencio
mientras mis sueños me ignoraban,
entonces entró ella repleta de vida,
se sentó a mi lado rozando mi miedo,
nuestras miradas se cruzaron,
sentí una llamarada en mis manos,
me habló dándome luz con sus palabras,
nos bebimos la madrugada
riéndonos de nosotros,
a nuestro lado las estrellas rezagadas
apuraban la última copa,
salimos del bar cogidos de la mano,
en la calle nos besamos
abrazados al cielo niño
que perezoso despertaba,
los tranvías en pijama
bostezaban pasajeros,
nos fuimos el uno con el otro
hacia la mañana,
lo que pasó luego
forma parte de otra historia,
quizás de otro poema.
 
Última edición:
Solitarios que se encuentran y consiguen ahuyentar sus soledades acompañándose en conjunción de sentimientos. Buen poema que nos lo cuenta con un final abierto a la imaginación del lector.

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Buenos días Paco, mis felicitaciones por el nuevo año, y por esos versos con encanto de madrugada.

... nos bebimos la madrugada
riéndonos de nosotros,
afuera las estrellas rezagadas...

Me encantó amigo, tus letras cantan.
 
Acariciaba la noche los recuerdos
que surgían de las calles encendidas,
un mar de corazones solitarios
bañaba de deseo las aceras,
caminaba la luna entre la gente
dibujando puertas en las baldosas,
yo me buscaba en un vaso de silencio
mientras mis sueños me ignoraban,
entonces entró ella repleta de vida,
se sentó a mi lado rozando mi miedo,
nuestras miradas se cruzaron,
sentí una llamarada en mis manos,
me habló dándome luz con sus palabras,
nos bebimos la madrugada
riéndonos de nosotros,
afuera las estrellas rezagadas
apuraban la última copa,
salimos del bar cogidos de la mano,
en la calle nos besamos
abrazados al cielo niño
que despertaba perezoso,
los tranvías en pijama
bostezaban pasajeros,
nos fuimos el uno con el otro
hacia la mañana,
lo que pasó luego
forma parte de otra historia,
quizás de otro poema.

Excelentes letras plenas de exquisitas imágenes, un abrazo Paco.
 
Acariciaba la noche los recuerdos
que surgían de las calles encendidas,
un mar de corazones solitarios
bañaba de deseo las aceras,
caminaba la luna entre la gente
dibujando puertas en las baldosas,
yo me buscaba en un vaso de silencio
mientras mis sueños me ignoraban,
entonces entró ella repleta de vida,
se sentó a mi lado rozando mi miedo,
nuestras miradas se cruzaron,
sentí una llamarada en mis manos,
me habló dándome luz con sus palabras,
nos bebimos la madrugada
riéndonos de nosotros,
afuera las estrellas rezagadas
apuraban la última copa,
salimos del bar cogidos de la mano,
en la calle nos besamos
abrazados al cielo niño
que despertaba perezoso,
los tranvías en pijama
bostezaban pasajeros,
nos fuimos el uno con el otro
hacia la mañana,
lo que pasó luego
forma parte de otra historia,
quizás de otro poema.
Ayyy Paco, qué manera más deliciosa de beberse la madrugada, de estar soñando despiertos ya tocando su filo de luz, qué bello encuentro de amor,... románticos tus bellos versos, me han encantado. Besazos querido amigo, llenos de cariño y de admiración.....muáááácksss.....
 
Encanto de poema, sentimiento sensual con clase,
para disfrutarlo y aplaudirlo ¡¡¡MARAVILLOSO!!!

Acariciaba la noche los recuerdos
que surgían de las calles encendidas,
un mar de corazones solitarios
bañaba de deseo las aceras,
caminaba la luna entre la gente
dibujando puertas en las baldosas,
yo me buscaba en un vaso de silencio
mientras mis sueños me ignoraban,
entonces entró ella repleta de vida,
se sentó a mi lado rozando mi miedo,
nuestras miradas se cruzaron,
sentí una llamarada en mis manos,
me habló dándome luz con sus palabras,
nos bebimos la madrugada
riéndonos de nosotros,
afuera las estrellas rezagadas
apuraban la última copa,
salimos del bar cogidos de la mano,
en la calle nos besamos
abrazados al cielo niño
que despertaba perezoso,
los tranvías en pijama
bostezaban pasajeros,
nos fuimos el uno con el otro
hacia la mañana,
lo que pasó luego
forma parte de otra historia,
quizás de otro poema.
 
Podría decirse que este poema esta basado en sueños reales, en deseos que respiran en las manos del poeta que tiene la potestad de inventar noches de besos, copas contra la soledad y situaciones repletas de lunas y bellas damiselas que fabrican mañanas. Disfruto como un niño haciendolo querida amiga y solo faltaría que alguna vez se cumplieran, pero si no, escribirlas sacia mi sed de aventuras. Me llena de gozo recibir tu bellos y salerosos comentarios que tanto me animan estimada Isabel, te mando un beso de fin de año con sabor a doce uvas: mmuuaakk. Paco.
 
Acariciaba la noche los recuerdos
que surgían de las calles encendidas,
un mar de corazones solitarios
bañaba de deseo las aceras,
caminaba la luna entre la gente
dibujando puertas en las baldosas,
yo me buscaba en un vaso de silencio
mientras mis sueños me ignoraban,
entonces entró ella repleta de vida,
se sentó a mi lado rozando mi miedo,
nuestras miradas se cruzaron,
sentí una llamarada en mis manos,
me habló dándome luz con sus palabras,
nos bebimos la madrugada
riéndonos de nosotros,
afuera las estrellas rezagadas
apuraban la última copa,
salimos del bar cogidos de la mano,
en la calle nos besamos
abrazados al cielo niño
que despertaba perezoso,
los tranvías en pijama
bostezaban pasajeros,
nos fuimos el uno con el otro
hacia la mañana,
lo que pasó luego
forma parte de otra historia,
quizás de otro poema.

Como siempre me haces soñar, suspirar con tus escritos compañero Paco. Nuevamente te agradezco que me hagas sentir que vale la pena leer algo tan hermoso para sentirse nuevamente vivo. Un abrazo desde Honduras.
 
Como siempre me haces soñar, suspirar con tus escritos compañero Paco. Nuevamente te agradezco que me hagas sentir que vale la pena leer algo tan hermoso para sentirse nuevamente vivo. Un abrazo desde Honduras.
Muchas gracias compañera Raquel por tus bellas palabras sobre mis versos. Abrazote navideño vuela. Paco.
 
Acariciaba la noche los recuerdos
que surgían de las calles encendidas,
un mar de corazones solitarios
bañaba de deseo las aceras,
caminaba la luna entre la gente
dibujando puertas en las baldosas,
yo me buscaba en un vaso de silencio
mientras mis sueños me ignoraban,
entonces entró ella repleta de vida,
se sentó a mi lado rozando mi miedo,
nuestras miradas se cruzaron,
sentí una llamarada en mis manos,
me habló dándome luz con sus palabras,
nos bebimos la madrugada
riéndonos de nosotros,
afuera las estrellas rezagadas
apuraban la última copa,
salimos del bar cogidos de la mano,
en la calle nos besamos
abrazados al cielo niño
que despertaba perezoso,
los tranvías en pijama
bostezaban pasajeros,
nos fuimos el uno con el otro
hacia la mañana,
lo que pasó luego
forma parte de otra historia,
quizás de otro poema.
Tu fuente de inspiración es inagotable amigo Paco tal como nos demuestran
siempre tus letras. Ha sido un placer el poder pasar y disfrutar de una sentida
lectura de principio a fin. Besos y un abrazo. Tere ¡¡¡Feliz año!!!
 

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