Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Ella llenaba los bolsillos
de su viejo delantal
con pañuelos de papel
y caramelos de naranja,
le gustaba mirar los trenes
desde la ventana
de su cocina
aunque sabía
que ninguno le esperaba,
me contaba historias lejanas
y lloraba, siempre lloraba,
hasta cuando reía lloraba,
me cogía las manos
y me besaba en la frente,
era menuda, valiente
y bella como la lluvia,
un gran trozo de mí
vino de ella,
a donde yo voy
siempre me acompaña
mi abuela,
nunca olvidaré sus palabras
ni su precioso nombre,
Cándida.
de su viejo delantal
con pañuelos de papel
y caramelos de naranja,
le gustaba mirar los trenes
desde la ventana
de su cocina
aunque sabía
que ninguno le esperaba,
me contaba historias lejanas
y lloraba, siempre lloraba,
hasta cuando reía lloraba,
me cogía las manos
y me besaba en la frente,
era menuda, valiente
y bella como la lluvia,
un gran trozo de mí
vino de ella,
a donde yo voy
siempre me acompaña
mi abuela,
nunca olvidaré sus palabras
ni su precioso nombre,
Cándida.