Cándida

Paco Valiente

Poeta que no puede vivir sin el portal
Ella llenaba los bolsillos
de su viejo delantal
con pañuelos de papel
y caramelos de naranja,
le gustaba mirar los trenes
desde la ventana
de su cocina
aunque sabía
que ninguno le esperaba,
me contaba historias lejanas
y lloraba, siempre lloraba,
hasta cuando reía lloraba,
me cogía las manos
y me besaba en la frente,
era menuda, valiente
y bella como la lluvia,
un gran trozo de mí
vino de ella,
a donde yo voy
siempre me acompaña
mi abuela,
nunca olvidaré sus palabras
ni su precioso nombre,
Cándida.
 
Añoranzas de un pasado, enraizado en tu alma.
Lindo poema Paco. Fuerte abrazo.

Ella llenaba los bolsillos
de su viejo delantal
con pañuelos de papel
y caramelos de naranja,
le gustaba mirar los trenes
desde la ventana
de su cocina
aunque sabía
que ninguno le esperaba,
me contaba historias lejanas
y lloraba, siempre lloraba,
hasta cuando reía lloraba,
me cogía las manos
y me besaba en la frente,
era menuda, valiente
y bella como la lluvia,
un gran trozo de mí
vino de ella,
a donde yo voy
siempre me acompaña
mi abuela,
nunca olvidaré sus palabras
ni su precioso nombre,
Cándida.
 
Las almas sensibles lloran, amigo. Es la manera de expresar cuando el corazón se desborda.
Me conmovió tu poema y el recuerdo entrañable de tu abuela "bella como la lluvia".
Un abrazo.
 
Ella llenaba los bolsillos
de su viejo delantal
con pañuelos de papel
y caramelos de naranja,
le gustaba mirar los trenes
desde la ventana
de su cocina
aunque sabía
que ninguno le esperaba,
me contaba historias lejanas
y lloraba, siempre lloraba,
hasta cuando reía lloraba,
me cogía las manos
y me besaba en la frente,
era menuda, valiente
y bella como la lluvia,
un gran trozo de mí
vino de ella,
a donde yo voy
siempre me acompaña
mi abuela,
nunca olvidaré sus palabras
ni su precioso nombre,
Cándida.
requiescat por la abuelita que tanto quisimos.. un gusto leerte amigo. Anthony
 
Las almas sensibles lloran, amigo. Es la manera de expresar cuando el corazón se desborda.
Me conmovió tu poema y el recuerdo entrañable de tu abuela "bella como la lluvia".
Un abrazo.
Mi abuela murió hace 22 años pero muchas veces me acuerdo de ella, ayer empecé a escribir y fuí directamente a su recuerdo, nostalgia pura. No soy creyente pero a veces hablo con ella, estabamos muy unidos. Gracias por asomarte y conocerla amiga Cecy. Un abrazo. Paco.
 
Ella llenaba los bolsillos
de su viejo delantal
con pañuelos de papel
y caramelos de naranja,
le gustaba mirar los trenes
desde la ventana
de su cocina
aunque sabía
que ninguno le esperaba,
me contaba historias lejanas
y lloraba, siempre lloraba,
hasta cuando reía lloraba,
me cogía las manos
y me besaba en la frente,
era menuda, valiente
y bella como la lluvia,
un gran trozo de mí
vino de ella,
a donde yo voy
siempre me acompaña
mi abuela,
nunca olvidaré sus palabras
ni su precioso nombre,
Cándida.
Entrañables letras nos dejas amigo Paco, donde el sentimiento queda
reflejado en cada verso, donde el recuerdo siempre estará latente.
Ha sido un placer el poder pasar por tu espacio y disfrutar de una bella
lectura. Besos y un abrazo. Tere
 
Ella llenaba los bolsillos
de su viejo delantal
con pañuelos de papel
y caramelos de naranja,
le gustaba mirar los trenes
desde la ventana
de su cocina
aunque sabía
que ninguno le esperaba,
me contaba historias lejanas
y lloraba, siempre lloraba,
hasta cuando reía lloraba,
me cogía las manos
y me besaba en la frente,
era menuda, valiente
y bella como la lluvia,
un gran trozo de mí
vino de ella,
a donde yo voy
siempre me acompaña
mi abuela,
nunca olvidaré sus palabras
ni su precioso nombre,
Cándida.
Qué preciosa poesía! Mi abuela también me ha inspirado unos cuantos poemas.
Un abrazo.
 
Última edición:
Ella llenaba los bolsillos
de su viejo delantal
con pañuelos de papel
y caramelos de naranja,
le gustaba mirar los trenes
desde la ventana
de su cocina
aunque sabía
que ninguno le esperaba,
me contaba historias lejanas
y lloraba, siempre lloraba,
hasta cuando reía lloraba,
me cogía las manos
y me besaba en la frente,
era menuda, valiente
y bella como la lluvia,
un gran trozo de mí
vino de ella,
a donde yo voy
siempre me acompaña
mi abuela,
nunca olvidaré sus palabras
ni su precioso nombre,
Cándida.

Admiro su sensibilidad amigo. Es justo recordar a nuestros antecesores, aún más si nos dieron amor. Un abrazo.
 
Ella llenaba los bolsillos
de su viejo delantal
con pañuelos de papel
y caramelos de naranja,
le gustaba mirar los trenes
desde la ventana
de su cocina
aunque sabía
que ninguno le esperaba,
me contaba historias lejanas
y lloraba, siempre lloraba,
hasta cuando reía lloraba,
me cogía las manos
y me besaba en la frente,
era menuda, valiente
y bella como la lluvia,
un gran trozo de mí
vino de ella,
a donde yo voy
siempre me acompaña
mi abuela,
nunca olvidaré sus palabras
ni su precioso nombre,
Cándida.

Lindo homenaje para tu mamá grande, amigo, sentimental y directo, con imagenes recogidas del calor de la casa...

Abrazos
 

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