Inspirado en Árboles hombres
de Juan Ramón Jimenez
de Juan Ramón Jimenez
Yo también escuché que me hablaban los árboles
rompiendo los silencios que apacientan mis días;
buscando en soledades mis ansiados refugios,
los árboles me hablaron de sus viejas heridas.
Susurrantes contaban los secretos de amores
que guardaban sus troncos, ancianos eremitas,
y un murmullo de hojas se propagó en el viento,
árboles, hojas, fuentes, me hablaron aquél día.
¿Cómo iba a decirles que no deben hablarme
que soy solo una sombra solitaria y vencida?
Hoy que el sol me condena a vivir sin su luz,
se oye un crujir de versos, en mi voz mortecina.
¡Que no me hablen los árboles, ni murmuren las fuentes!
¡devolvedme el silencio para esta muerte mía!
rompiendo los silencios que apacientan mis días;
buscando en soledades mis ansiados refugios,
los árboles me hablaron de sus viejas heridas.
Susurrantes contaban los secretos de amores
que guardaban sus troncos, ancianos eremitas,
y un murmullo de hojas se propagó en el viento,
árboles, hojas, fuentes, me hablaron aquél día.
¿Cómo iba a decirles que no deben hablarme
que soy solo una sombra solitaria y vencida?
Hoy que el sol me condena a vivir sin su luz,
se oye un crujir de versos, en mi voz mortecina.
¡Que no me hablen los árboles, ni murmuren las fuentes!
¡devolvedme el silencio para esta muerte mía!
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